Los Alerces: el operativo se enfoca en afianzar líneas de defensa.
El combate contra el fuego en el Parque Nacional Los Alerces atraviesa una etapa de reestructuración estratégica y logística. Tras semanas de lucha ininterrumpida, el foco de las autoridades se ha desplazado hacia la consolidación de los perímetros ya alcanzados, aprovechando una ventana meteorológica que permite el despliegue de recursos aéreos y terrestres con mayor precisión.
El intendente del área protegida, Ariel Rodríguez, destacó que la prioridad actual radica en la capacidad operativa de sostener a los brigadistas en un terreno que no da tregua, donde el desgaste físico y los problemas de conectividad se vuelven obstáculos cotidianos.
Humedad y logística: el respiro tras los 8 milímetros de lluvia
El factor climático ha jugado un rol de aliado temporal en las últimas horas. La acumulación de 8 milímetros de agua en zonas críticas como Lago Verde, sumada a un marcado descenso de la temperatura, ha permitido enfriar sectores que presentaban una actividad ígnea descontrolada. Según La17, este alivio hídrico no extingue los focos por completo, pero facilita enormemente la tarea de los combatientes para trabajar en el afianzamiento de las líneas de defensa construidas manualmente y con maquinaria.
La mejora en la visibilidad ha sido fundamental para que los medios aéreos retomen sus funciones de traslado. Rodríguez informó que se están movilizando grupos de hasta 50 personas hacia puntos sensibles de la montaña que antes eran inaccesibles. Sin embargo, el funcionario advirtió que la precariedad en las comunicaciones sigue siendo un «desastre» que complica la coordinación en tiempo real, una variable humana que pesa tanto como el viento o la sequedad del combustible vegetal.
Impacto emocional y el desgaste de los brigadistas en terreno
Más allá de las hectáreas afectadas, el incendio ha golpeado el corazón de los pobladores rurales. Parques Nacionales se encuentra asistiendo a los habitantes con forraje y suministros para la actividad ganadera, ante la pérdida de alambrados y bretes. «Es dolorosísimo», confesó Rodríguez, señalando que la recuperación del bosque andino patagónico es un proceso que excede la presencia humana en la tierra. No obstante, existe una luz de esperanza respecto a la Ruta 71: si las tareas de control se mantienen firmes, se evalúa la reapertura de algunos tramos en el corto plazo.
Actualmente, el operativo sostiene a más de 280 personas, con un núcleo de 200 combatientes en primera línea que rotan cada 15 días para evitar el colapso físico. Deshidratación, lesiones y el estrés constante son parte de una realidad que lleva dos meses de duración. La estrategia de comando es clara: priorizar la vida y la infraestructura antes que el bosque, un orden de decisiones que ha permitido reducir el riesgo para las estructuras habitadas respecto a las semanas previas. La comunidad de Chubut permanece brindada al soporte de estos equipos, entendiendo que el control definitivo todavía requiere cautela y mucho trabajo.




