Alivio en Chubut: clima favorable ayuda a combatir incendios activos.
La lucha contra el fuego en la provincia de Chubut ha entrado en una fase de optimismo moderado gracias a un cambio en las condiciones meteorológicas.
Tras semanas de combate incesante contra las llamas que han devastado miles de hectáreas, la aparición de una ventana climática caracterizada por el descenso de la temperatura y vientos en calma ofrece un respiro estratégico. Este escenario permite a las cuadrillas de tierra y a los medios aéreos operar con mayor eficacia en los focos que aún permanecen activos en la región cordillerana.
Operativo récord frente a la devastación de 47 mil hectáreas
A pesar de que las precipitaciones registradas entre lunes y martes fueron acotadas, el aporte de humedad resultó vital para apaciguar el avance destructor de las llamas. Según Infobae, el acumulado promedio fue de unos 5 milímetros en la zona del Parque Nacional Los Alerces, lo que generó un escenario propicio para las tareas de contención. No obstante, las autoridades mantienen la guardia alta ante posibles reactivaciones puntuales, considerando que los dos grandes incendios de la región ya han arrasado con una superficie total de 47 mil hectáreas de vegetación nativa y forestaciones.
Actualmente, el despliegue es calificado por el gobierno provincial como «inédito». En el terreno trabajan más de 550 brigadistas, apoyados por una flota de aproximadamente 20 medios aéreos y un número récord de vehículos terrestres. Este esfuerzo conjunto busca consolidar las líneas de defensa antes de que el fin de semana vuelvan a registrarse temperaturas elevadas que podrían complicar nuevamente el panorama ígneo.
Reconstrucción de viviendas y asistencia en zonas críticas
Mientras el combate continúa, el gobernador Ignacio Torres encabezó el inicio de las tareas de reconstrucción en las áreas donde el fuego ya ha sido controlado. En las localidades de El Hoyo y Epuyén, se avanza en la construcción de plateas para levantar 70 viviendas destinadas a las familias que perdieron todo el pasado 5 de enero. En Cholila, si bien se proyecta la construcción de cuatro unidades más, las tareas han debido postergarse debido a que las llamas todavía permanecen en la periferia de la localidad.
Los pobladores de Cholila mantienen un contacto visual constante con las columnas de humo, viviendo con la incertidumbre de que un cambio en la dirección del viento pueda ponerlos en vilo nuevamente. La pérdida ambiental es incalculable, afectando ejemplares arbóreos autóctonos de gran antigüedad. El objetivo primordial de las próximas 72 horas es aprovechar la humedad ambiente y el fresco para asegurar los perímetros y evitar que el fuego siga cobrando terreno en el corazón de la Patagonia.




