El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, elevó la confrontación con Teherán a niveles críticos al emitir una advertencia final a través de su plataforma Truth Social
El mandatario exigió la apertura inmediata del Estrecho de Ormuz, el paso estratégico clave para el comercio mundial de petróleo, bajo la amenaza de un ataque militar masivo.
Un ultimátum con sabor a guerra
»El tiempo se acaba, 48 horas antes de que el infierno se desate sobre ellos», sentenció Trump, recordando que previamente había otorgado un plazo de diez días para llegar a un acuerdo que el régimen persa ignoró. Esta declaración se produce en un clima de hostilidades abiertas que incluye:
- Pérdidas militares: EE. UU. realiza operativos de búsqueda para localizar al piloto de su segundo avión caza derribado por defensas iraníes en menos de una semana.
- Escalada nuclear: Irán denunció formalmente una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel en las cercanías de la central nuclear de Bushehr, elevando el temor a un desastre radiológico.
- Ataques en la región: El régimen de Mojtaba Khamenei volvió a utilizar bombas racimo contra territorio israelí, profundizando la crisis humanitaria y militar.
El mundo en vilo por el crudo
El cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán ha puesto en jaque la economía global, disparando la incertidumbre sobre el suministro de crudo. La advertencia de Trump sugiere que, de no liberarse el paso en las próximas 48 horas, Washington iniciará una ofensiva de gran escala que podría transformar el conflicto regional en una guerra de consecuencias impredecibles.




