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La viuda, con el patrocinio de un abogado denunció el indignante hecho en la policía y luego lo hizo público. Quiere saber quién fue y que reciba el castigo que se merece. Leticia contó que entre los que recibieron el video están dos hijas del fallecido y la madre, que tiene 86 años.

El hecho y el deceso del hombre se produjeron el 4 de febrero, en la terapia de un centro asistencial privado de Trelew. “Él estaba en sus últimas horas de vida, lo filmaron a las 11,48. A mí y a mi hija nos hicieron salir del lugar porque entraban pacientes a las 11,30 y 11,45 hacen el video sin pedirme el consentimiento. O sea, filmaron y lo distribuyeron”, contó Leticia, la denunciante.

¿A usted cuándo la notifican del deceso de su esposo? Se le consultó. “A mí me llamaron alrededor de las ocho de la mañana para que fuera a verlo porque ya estaba mal, estaba deteriorado y solamente lo mantenían (con vida) las drogas (que le habían suministrado). 11,30 salimos de la terapia, mi marido ya estaba dormido, ya no respiraba casi y fallece a eso de las 14,30, pero en ese lapso lo filmó alguien de ahí adentro”, insistió.

“A mí me da mucha impotencia y bronca todo esto. En el sanatorio hay carteles por todos lados en donde se prohíbe entrar con celular a ver a un paciente y a mi esposo en su lecho de muerte lo filmaron y distribuyeron por todos lados el video. ¿Dónde está la ética, la moral, de la persona que lo filmó?”, se preguntó.

La mujer ante otra consulta puntual no tener idea de quién pudo haber llevado a cabo “la morbosa” maniobra y con qué finalidad. “Sé que le mandaron el video a una de las hijas de él que vive acá en Trelew, después a otra de Mendoza y que también llegó a General Villegas, provincia de Buenos Aires, en donde vive mi suegra”, indicó, “que es una persona mayor, tiene 86 años (la madre del fallecido)”, acotó.

“Alguien tiene que hacerse responsable, que pague el que tenga que pagar. A mi marido nadie me lo va a devolver pero que se tomen las medidas que se deban tomar con esa persona”, exigió más adelante Leticia. “Porque lo hicieron con mi esposo y lo van a hacer con cualquier otro entonces”, añadió.

¿Y cuál sería la finalidad de distribuir un video de esas características? Se le consultó. “A mí me gustaría saberlo. No lo sé, realmente. Me parece una morbosidad lo que hicieron: no tengo otro calificativo. Tengo además bronca, impotencia, y dolor porque eso no tendría que haber salido de ahí adentro”, sostuvo.

La Justicia Federal falló a favor de una medida cautelar y obligó al Santatorio Otamendi a suministrarle dióxido de cloro intravenoso e ibuprofeno inhalado a un paciente que está internado en grave estado con coronavirus. La institución apeló el fallo.

Luego de que la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) alertaran sobre la peligrosidad que conlleva consumir esta sustancia, el juez federal subrogante Javier Pico Terrero dispuso que se le administre al paciente Oscar Jorge García Rúa, según publicó el diario Perfil.

El jueves 7 de enero, el hijastro del hombre, José María Lorenzo, realizó una presentación judicial para que el marido de su madre, quien había fallecido el día anterior por la misma enfermedad, recibiera en carácter urgente la administración de nebulizaciones de ibuprofeno de sodio y de dióxido de cloro, terapia que fue recetada por el neurocirujano del paciente, Dante Converti (MN: 50.660).

El juez federal subrogante hizo lugar a la solicitud de la familia del paciente al considerar que «la cobertura de los tratamientos indicados no ocasionaría un grave perjuicio para la demandada, pero evita, en cambio, el agravamiento de las condiciones de vida de la actora», y dictaminó que el sanatorio porteño deberá «garantizar la implementación de los tratamientos prescriptos por su médico tratante». Ante esto, la institución de salud apeló la medida cautelar.

El polémico fallo encendió las alarmas de toda la comunidad médica porque podría sentar jurisprudencia para recetar tratamientos que no están autorizados, no sólo en el caso de esta sustancia tóxica en particular, sino para otras de igual peligrosidad. «Es una decisión aberrante», coincidieron expertos en bioética.

El presidente de la SADI, Omar Sued, en diálogo con el mismo medio manifestó: «Que un juez decida que un médico tiene que aplicar una sustancia para la cual no hay ninguna evidencia científica es realmente preocupante, sobre todo cuando es en forma endovenosa. No es decisión de un magistrado administrar una medicación que no conoce en un paciente, no es su rol».

Sued, además, puso la lupa en otro hecho alarmante que es que haya profesionales que lo prescriben como tratamiento: «El Ministerio de Salud debería evaluar cuál es la legitimidad que tiene un médico para recomendar terapia que la misma ANMAT alerta su riesgo de toxicidad».

Mientas se trata la apelación presentada, el Sanatorio Otamendi administró al paciente, aclarando que no fue bajo su responsabilidad, ibuprofeno inhalado una terapia que no está autorizada como tratamiento para el coronavirus ya que no se comprobó su eficacia; y el dióxido de cloro, sustancia que tiene comprobada su toxicidad y en el país se registraron muertes sobre todo en menores.

Mostrando los primeros síntomas de fiebre hemorrágica, una paciente se sienta tranquilamente en su cama, discute con dos niños pequeños desesperados por huir de la habitación del hospital que tiene forma de celda en Ingende, una ciudad remota en la República Democrática del Congo.

Están esperando los resultados de una prueba de ébola.

La paciente solo puede comunicarse con sus familiares a través de una ventana de observación de plástico transparente. Su identidad es secreta, para protegerla de ser condenada al ostracismo por los lugareños que le temen a la infección por ébola. A sus hijos también los examinaron pero, por ahora, no muestran síntomas.

Hasta el momento, hay una vacuna y un tratamiento para el ébola, que han reducido la tasa de mortalidad.

Pero la pregunta en el fondo de la mente de todos es: ¿Qué pasa si esta mujer no tiene ébola? ¿Qué pasa si, en cambio, ella es la paciente cero de la «Enfermedad X», la primera infección conocida de un nuevo patógeno que podría barrer el mundo tan rápido como el covid-19, pero que tiene una tasa de mortalidad del 50% al 90% del ébola?

El doctor Dadin Bonkole trabaja en la zona roja del ébola del Hospital Ingende.

«Todos tenemos que tener miedo», dijo el médico de la paciente, el Dr. Dadin Bonkole. «El ébola era desconocido. El covid era desconocido. Tenemos que tener miedo de nuevas enfermedades».

La Enfermedad X, una amenaza para la humanidad
La humanidad enfrenta un número desconocido de virus nuevos y potencialmente fatales que emergen de las selvas tropicales de África, según el profesor Jean-Jacques Muyembe Tamfum, quien ayudó a descubrir el virus del Ébola, en 1976, y ha estado en la primera línea de la búsqueda de nuevos patógenos desde entonces.

«Ahora estamos en un mundo donde surgirán nuevos patógenos», le dijo a CNN. «Y eso es lo que constituye una amenaza para la humanidad».

Cuando era un joven investigador, Muyembe tomó las primeras muestras de sangre de las víctimas de una misteriosa enfermedad que causó hemorragias y mató a aproximadamente el 88% de los pacientes y el 80% del personal que trabajaba en el Hospital de la Misión de Yambuku cuando se descubrió la enfermedad.

Los viales de sangre se enviaron a Bélgica y Estados Unidos, donde los científicos encontraron un virus en forma de gusano. Lo llamaron «Ébola», por el río cercano al brote en el país que entonces se conocía como Zaire.

La identificación del ébola se basó en una cadena que conectaba las partes más remotas de las selvas tropicales de África con laboratorios de alta tecnología en Occidente.

Ahora, Occidente debe confiar en los científicos africanos en el Congo y en otros lugares para actuar como centinelas para advertir contra futuras enfermedades.

En Ingende, los temores de encontrarse con un virus nuevo y mortal siguieron siendo muy real incluso después de la recuperación del paciente que mostraba síntomas que se parecían al ébola. Sus muestras se analizaron en el lugar y se enviaron al Instituto Nacional de Investigaciones Biomédicas (INRB) del Congo en Kinshasa, donde se realizaron más pruebas para detectar otras enfermedades con síntomas similares. Todo salió negativo, la enfermedad que la afectó sigue siendo un misterio.

Hablando exclusivamente con CNN en la capital de la República Democrática del Congo, Kinshasa, Muyembe advirtió sobre muchas más enfermedades zoonóticas, aquellas que saltan de los animales a los humanos, por venir.

La fiebre amarilla, diversas formas de influenza, rabia, brucelosis y la enfermedad de Lyme se encuentran entre las que se transmiten de los animales a los humanos, a menudo a través de un vector como un roedor o un insecto.

Estos han causado epidemias y pandemias antes.

El VIH surgió de un tipo de chimpancé y se transformó en una plaga moderna mundial. El SRAS, el MERS y el virus que causa el covid-19, conocido como SARS-CoV-2, son todos coronavirus que saltaron a los humanos desde «reservorios» desconocidos. Este último es un término que usan los virólogos para los huéspedes naturales del virus, en el reino animal. Se cree que el covid-19 se originó en China, posiblemente en murciélagos.

¿Piensa Muyembe que las pandemias futuras podrían ser peores que el covid-19, más apocalípticas?

«Sí, sí, eso creo», dijo.

Nuevos virus en aumento
Desde que se identificó la primera infección de animal a humano, la fiebre amarilla, en 1901, los científicos han encontrado al menos otros 200 virus conocidos por causar enfermedades en humanos. Según una investigación de Mark Woolhouse, profesor de Epidemiología de Enfermedades Infecciosas en la Universidad de Edimburgo, se están descubriendo nuevas especies de virus a un ritmo de tres a cuatro por año. La mayoría de ellos proceden de animales.

Los expertos dicen que el número creciente de virus emergentes es en gran parte el resultado de la destrucción ecológica y el comercio de vida silvestre.

A medida que desaparecen sus hábitats naturales, los animales como ratas, murciélagos e insectos sobreviven donde los animales más grandes son exterminados. Pueden vivir junto a los seres humanos y con frecuencia se sospecha que son los vectores que pueden transmitir nuevas enfermedades a los humanos.

Un barco de pasajeros se detiene para descansar en las costas de Ingende. Estos barcos pueden tardar semanas en llegar río abajo hasta Kinshasa.

Los científicos han relacionado los brotes de ébola anteriores con una fuerte incursión humana en la selva tropical. En un estudio de 2017, los investigadores utilizaron datos satelitales para determinar que 25 de los 27 brotes de ébola ubicados a lo largo de los límites del bioma de la selva tropical en África central y occidental, entre 2001 y 2014, comenzaron en lugares que habían experimentado deforestación unos dos años antes. Agregaron que los brotes zoonóticos de ébola aparecieron en áreas donde la densidad de población humana era alta y donde el virus tiene condiciones favorables, pero que la importancia relativa de la pérdida de bosques es parcialmente independiente de estos factores.

En los primeros 14 años del siglo XXI, un área mayor que el tamaño de Bangladesh fue talada en la selva tropical de la cuenca del río Congo.

Las Naciones Unidas han advertido que si continúan las tendencias actuales de deforestación y crecimiento de la población, la selva tropical del país puede haber desaparecido por completo para fines de siglo. Mientras eso sucede, los animales y los virus que portan chocarán con las personas de formas nuevas y a menudo desastrosas.

Pero no tiene por qué ser así.

Los costos de la pandemia
Un grupo multidisciplinario de científicos con sede en Estados Unidos, China, Kenya y Brasil ha calculado que una inversión global de US$ 30.000 millones al año en proyectos para proteger las selvas tropicales, detener el comercio de vida silvestre y la agricultura sería suficiente para compensar el costo de prevenir futuras pandemias.

En un artículo de la revista Science, el grupo dijo que gastar US$ 9.600 millones al año en esquemas globales de protección forestal podría conducir a una reducción del 40% en la deforestación global en áreas en el mayor riesgo de propagación del virus. Esto podría incluir incentivar a las personas que viven en los bosques y se ganen la vida con ellos, y prohibir la tala generalizada y la comercialización del comercio de vida silvestre.

Un programa similar en Brasil condujo a una disminución del 70% en la deforestación entre 2005 y 2012, dijeron los científicos.

Si bien US$ 30.000 millones al año puede parecer mucho, los científicos argumentan que la inversión se amortizaría rápidamente. La pandemia de coronavirus le costará a Estados Unidos solamente un estimado de US$ 16 billones durante los próximos 10 años, según los economistas de Harvard David Cutler y Larry Summers, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos. El FMI estima que, a nivel mundial, la pandemia costará US$ 28 billones en producción perdida entre 2020 y 2025, en relación con las proyecciones prepandémicas.

Mercado de carne de animales silvestres en el puerto de Kinshasa. Aquí se vende pescado ahumado.

La «Enfermedad X»
La «Enfermedad X» puede estar desapareciendo dentro de cualquiera de estos animales, traídos a la metrópoli por personas pobres que sirven los gustos de los ricos para comidas exóticas y mascotas.

«La carne de animales silvestres aquí, en las áreas urbanas, a diferencia de la idea errónea popular, no es para los pobres, es para los ricos y privilegiados, por lo que hay funcionarios de alto rango que creen en la superstición de que si se consume cierto tipo de carne de animales silvestres, te dará fuerza», dijo Cassinga. También hay personas que lo consumen como símbolo de estatus. Pero también en los últimos 10 a 20 años hemos experimentado una afluencia de expatriados, principalmente del sudeste asiático, que demandan comer ciertos tipos de carne como tortugas, serpientes, primates».

Los científicos han relacionado previamente este tipo de mercados húmedos con enfermedades zoonóticas. El virus de la influenza H5N1, conocido como gripe aviar, y el SRAS emergieron de ellos. No se ha confirmado el origen exacto del coronavirus que causa covid-19. Pero la mayor sospecha sobre su origen ha recaído en los mercados «húmedos» donde se venden y sacrifican animales vivos para obtener carne.

La comercialización de carne de animales silvestres es una ruta potencial de infección. También es un síntoma de la devastación de la selva tropical del Congo, la segunda más grande del mundo después del Amazonas.

La mayor parte de la destrucción es impulsada por los agricultores locales, que dependen económicamente del bosque: el 84% de la tala de bosques es para hacer espacio para la agricultura a pequeña escala.

Sin embargo, las técnicas de tala y quema utilizadas por los lugareños aumentan la exposición humana a este territorio una vez virgen y sus animales salvajes, un factor de riesgo importante para la enfermedad.

«Si vas al bosque … cambiarás la ecología; y los insectos y las ratas dejarán este lugar y vendrán a las aldeas … entonces esta es la transmisión del virus, de los nuevos patógenos», dijo Muyembe.

Descubriendo un virus nuevo
De regreso en el Hospital Ingende, los médicos usan todo el equipo de protección que se puede encontrar: gafas, overoles amarillos de riesgo biológico, guantes dobles cerrados con cinta adhesiva, capuchas sobre la cabeza y los hombros, chanclos sobre los zapatos y máscaras faciales complejas.

Todavía les preocupa que la paciente de la que hablamos al principio pueda estar mostrando síntomas de una enfermedad similar al ébola que no es, de hecho, ébola. Puede ser un virus nuevo, también puede ser una de las muchas enfermedades que afligen a las personas aquí y que ya son conocidas por la ciencia, pero ninguna de las pruebas realizadas aquí ha explicado su fiebre alta y diarrea.

«Recibimos casos que se parecen mucho al ébola, pero luego, cuando hacemos las pruebas, dan negativo», dijo el jefe de Servicios Médicos en Ingende, Dr. Christian Bompalanga.

«Tenemos que realizar exámenes adicionales para ver qué está pasando realmente … en este momento hay un par de casos sospechosos por allá», agregó, señalando la sala de aislamiento donde la joven y sus hijos están siendo tratados. Y semanas después, no queda un diagnóstico claro de su enfermedad.

Una vez que un nuevo virus comienza a circular entre los humanos, las consecuencias de un breve encuentro en el borde de un bosque o en un mercado húmedo podrían ser devastadoras. El covid-19 lo ha demostrado. El ébola lo ha demostrado. Y en la mayoría de las publicaciones científicas se asume que habrá más contagios a medida que los humanos sigan destruyendo los hábitats silvestres. No es un «SI», es un «CUÁNDO».

Ocurrió en la ciudad de Esquel donde los casos de coronavirus se han disparado en los últimos diez días y ya alcanzaron 30 en total. Respecto de los contagios en el hospital, afectó al personal de la “primera línea de batalla”.

Los casos de coronavirus en la ciudad de Esquel se han incrementado en los últimos días, y entre ellos hay personal de la salud que se contagió porque el familiar de un paciente que estaba internado en el área no Covid dio positivo.

Sergio Cardozo, director del hospital afirmó que “estamos acostumbrándonos a esta nueva situación pero estábamos esperándolo hace ya ocho meses. Esto es inevitable y supongo que va a estar por bastante tiempo, no es fácil combatirlo, es muy contagioso y se hace difícil que la gente no lo contraiga”.

Y habló sobre la situación epidemiológica que atraviesa hoy la localidad «en total tenemos 30 casos activos de Covid19” que se han disparado en los últimos 10 días.

Respecto del nexo de contagio, el profesional confirmó que los últimos casos aparecieron a partir de un familiar de un paciente: “Teníamos un paciente terminal desde hace dos o tres meses y uno de los familiares que entraba a cuidarlo dio positivo y contagió al personal de salud, así fue cómo ingresó el virus” porque esta persona no estaba en el área Covid.

Cardozo destacó que es difícil que no aparezca el virus en el personal de la salud, por eso se decidió restringir al máximo las visitas a los pacientes internados en el área no Covid.

«Se contagió nuestra primera línea de batalla, esperamos que evolucionen bien y que no se nos compliquen los casos, ya en 14 días poder contar con el personal nuevamente”, manifestó a FM Cadena Tiempo.

El dramático suceso se produjo minutos después de las 18 de este lunes en el Hospital Zonal de Caleta Olivia y la víctima se arrojó desde la ventana del primer piso del nosocomio, cayó al patio interno y pereció de manera instantánea.

La información extraoficial que se dispone hasta el momento es que Félix Armando Morales –exagente de Policía- decidió tomar la drástica decisión cuando horas antes le habían diagnosticado COVID 19 positivo, en tanto que el director general de hospital, Daniel Covas, solo confirmó el deceso pero se abstuvo de brindar otros detalles.

A poco de producirse el fatal desenlace llegó uno de los hijos de Morales, quien visiblemente consternado dijo a algunos periodistas que se encontraban en el hall del nosocomio que su padre había sido internado solamente por padecer una neumonía y no por COVID, pudiéndose saber que luego mantuvo una fuerte discusión con las autoridades sanitarias.

Más tarde se hizo presente el comisario general Pablo Rodríguez, jefe de la División Zona Norte de la Policía de Santa Cruz, quien además de dar a conocer la identidad del occiso, afirmó ante los medios de prensa que su repartición había sido informada que se había contagiado del virus de la pandemia, desconociendo su otra enfermedad.

Morales era un vecino ampliamente reconocido en la ciudad ya que además de haber sido policía era propietario de un multirrubro denominado “Panda”, ubicado en el barrio de edificios monoblock “Gobernador Gregores”.

Alrededor de las 20 se apostó una guardia policial en un acceso lateral del edificio hospitalario ya que le entrada principal se halla cerrada desde las primeras horas de la tarde.

También se hizo presente personal de la División Criminalística para realizar un peritaje del área del suicidio y se dio intervención en el hecho al Juzgado de Instrucción de turno.

El hecho causó consternación en esta ciudad y por otro lado no hay reportes en el país de otra persona que hubiera adoptado tan drástica determinación por padecer el peligroso virus.

El ministro de Salud de Chubut habló sobre la implementación del Ibuprofeno Sódico en la pandemia. Señaló que se creó un Comité de Análisis para su utilización y que deberá ser recetado por un médico y el paciente o su familia tendrán que dar autorización.

Por una resolución firmada por el ministro Fabián Puratich, el Ministerio de Salud del Chubut autorizó el uso de Ibuprofeno Sódico como tratamiento para pacientes positivos de coronavirus.

En comunicación con Cadena Tiempo, Puratich señaló: “Fue complejo todo el procedimiento para autorizar el uso del Ibuprofeno inhalado porque todavía no está aprobado por Anmat”.

“Deberá ser recetado por el médico y el paciente tendrá que firmar un consentimiento”, acotó el funcionario que aclaró que “el medicamento no está aprobado científicamente, lo que tenemos es la experiencia de otras provincias donde se ha comenzado a implementar. Hay que tomar recaudos para poder aplicarlo”.

Por otro lado, Puratich se refirió a la necesidad de sumar voluntarios al Plan Detectar con el que buscan cortar cadenas de contagio en toda la provincia: “Los voluntarios son fundamentales para hacer el recorrido por las casas, mientras más sean más rápido se hace el trabajo”.

Sobre la Polémica con la Ley de farmacias que está siendo tratada en la Legislatura y que ha provocado la reacción de farmacéuticos, el ministro explicó: “Es una muy buena ley que tiene algunos artículos que hay que cambiar. No puede ser que se aplique hacia atrás y que obligue a cerrar farmacias que hace muchísimo tiempo funcionan en la provincia. No es una discusión para hacerla en los medios. Molina hace lobby llamando a los medios, mandándole audios a los diputados y cosas por el estilo”.

Un paciente murió arriba de una ambulancia en la noche de este jueves en Comodoro mientras esperaba el ingreso al Hospital Regional.

Según confirmaron fuentes a ADNSUR, el abuelo, afiliado al PAMI, esperó más de cinco horas por una cama en el centro de salud de Comodoro y lamentablemente murió arriba de la ambulancia.

Por estas horas restaba confirmar si el paciente tenía coronavirus.

El reporte emitido este jueves por el Hospital Zonal “Adolfo Margara”, indica que Trelew atravesó una nueva jornada sin registrar casos de coronavirus.

“En total tenemos nueve casos activos: ocho en sus domicilios y uno en terapia intensiva con asistencia respiratoria mecánica, en estado crítico”, indicó el director asociado del nosocomio, Matías Castiñeira.

Además, bajó a 46 el número de contactos estrechos que permanecen bajo seguimiento sanitario. “Estamos en una condición óptima”, destacó Castiñeira.

Es un hombre que trabaja en El Bolsón pero vive en Lago Puelo. Además hay dos casos sospechosos uno de Esquel y otro de Gobernador Costa. El reporte del Área Programática Esquel confirma el nuevo caso de covid-19 registrado en la localidad de la cordillera considerado “importado”. Se trata de un hombre domiciliado en Lago Puelo que trabaja en El Bolsón donde fue diagnosticado inicialmente.

El reporte completo:

El Instituto de Microbiología de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) detectó el primer caso de reinfección de coronavirus en Ecuador, en un paciente que en mayo había dado positivo para COVID-19 y que hoy ha vuelto a contagiarse con otra sepa del mismo patógeno.

El Instituto indicó este sábado en su cuenta de Twitter que «ha reportado el primer caso comprobado de reinfección del SARS-CoV-2, causante del COVID-19, en un paciente de bandera de Ecuador».

«Se han secuenciado los genomas del virus presente en un ecuatoriano con COVID-19 en mayo y de nuevo en agosto, demostrándose que son dos cepas diferentes», añadió el centro académico.

La detección se ha dado gracias a las pruebas PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa, siglas en inglés) efectuadas en tres ocasiones distinta al mismo paciente, la primera en mayo (positiva), la segunda en julio (negativa) y la tercera positiva en agosto.

En mayo pasado, el paciente había presentado una «enfermedad leve», de acuerdo a sus síntomas, pero en agosto mostró «síntomas moderados», aunque en julio tuvo un «control por PCR negativo, después de haber tenido la primera infección», agregó el Instituto.

Adicionalmente presentó un «aumento de la IgG (anticuerpos que indican que ha superado la enfermedad) contra el virus en la segunda infección», lo que abre la «posibilidad de que haya gente que no presenta inmunidad (no hay que asustarse esto es esperable)», añadió el Instituto de Microbiología.

Asimismo, señaló que «las dos cepas pertenecen a grupos genéticos diferentes» y que «tienen mutaciones en distintos sitios, demostrando que son diferentes».

El hallazgo científico se da en un momento en que, según las cifras oficiales, la enfermedad ha contagiado a más de 112.000 personas y causado la muerte a más de 6.300 en el país.

De acuerdo al último informe oficial, en Ecuador, desde el pasado 29 de febrero, cuando se registró el primer caso positivo de COVID-19, se han detectado hasta este sábado 112.906 contagiados y 6.537 muertos.

Sólo en el último día, el rubro de casos positivos para coronavirus se incrementó en 765, respecto a la cifra del viernes cuando fue de 112.141; mientras que el apartado de muertos creció en 33.

Además, en Ecuador se han registrado 3.738 «fallecidos probables», que se refiere a decesos con síntomas de la enfermedad, pero aún sin una confirmación que precise la causa de muerte.

El Gobierno ecuatoriano extendió el pasado 14 de agosto por 30 días adicionales el estado de excepción que rige en todo el territorio nacional desde el 16 de marzo, para atajar la expansión de la pandemia.

Ecuador se encuentra desde junio pasado en un proceso de reapertura y ha pasado del aislamiento masivo al distanciamiento físico, con el levantamiento paulatino y coordinado de las restricciones impuestas al inicio del estado de emergencia.