Ardapez llegó a sumar más de 100 obreros registrados bajo convenio colectivo 161/75 entre fileteros, peones y envasadoras hasta hace algunos años. Las instalaciones de Vértiz al 3200 en la ciudad de Mar del Plata, albergaron dos grupos: “Planta 1” y “Planta 2”, donde se reprocesaba merluza y calamar entre otras especies.
Desde 2022 comenzaron los reclamos de la masa obrera ante la falta de regularidad en la convocatoria al trabajo, principalmente en “Planta 1” y los intentos de la empresa por dosificar y repartir el pescado y molusco fresco que llegaba a las mesas de reproceso.
Desde esa fecha a esta parte todo fue en declive. Ningún intento conformó a los trabajadores y de a poco se fueron abriendo retiros voluntarios que, estimulados por la patronal, dejaron varios casilleros vacíos entre los cofres del vestuario donde el personal guarda sus pertenencias.
Hoy la empresa negocia la desvinculación del último grupo de fileteros que le queda. Se trata de unos 30 trabajadores que están en garantía horaria desde hace meses y a los que les ofrecen el 85% de la indemnización que les corresponde.
El gremio ha intervenido y si bien reclama que se abone el 100%, ya habría un acuerdo entre los delegados y la empresa para abonar ese porcentaje parcial. Todavía no está definido tampoco en cuántas cuotas se terminará de pagar el acuerdo de salida.
Los obreros no sólo están registrados bajo convenio 75 sino con un acuerdo por empresa que eleva también la garantía. “No nos dan trabajo en continuado desde hace más de dos años. Con esto nos bajan el promedio para liquidar las indemnizaciones”, explicó uno de los trabajadores.
Desde la empresa reconocieron que les han dado muy poco trabajo en el primer trimestre del año y eso ha repercutido en sus ingresos. “Ya no lo podemos sostener, lamentablemente. Es algo muy movilizador para la empresa y para la gente porque son muchos años”, confió un allegado a Ardapez.
La firma es controlada por Arbumasa Pesca Austral, de capitales chinos. La compañía viene mostrando signos tangibles de que el negocio de la captura y reproceso de pescado fresco ha perdido competitividad.
Primero postergó los plazos del plan de renovación de sus cuatro unidades de pesca. Luego solo renovó dos de los cuatro “Huafeng” y más tarde se supo que estaba negociando con dos grupos de inversores para vender los dos barcos y el frigorífico en Mar del Plata donde hoy negocia la salida del último grupo de fileteros que le quedaba.
La salida de obreros registrados bajo convenio del 75 a la calle no es propiedad exclusiva de Ardapez. También Iberconsa ha achicado su plantilla en el frigorífico Giorno y apenas queda un grupo de camaristas trabajando.
Ambas empresas en su momento hicieron una prueba piloto con el reproceso de langostino fresco, pero en ambas, más temprano en Ardapez y más tarde en Iberconsa, no dieron resultado a partir del incremento de los costos en pesos, un bajo nivel de productividad y el atraso cambiario.