La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos no solo significó la caída de un presidente, sino el desmantelamiento forzoso de la compleja red de corrupción que lo sostenía, identificada comúnmente como el «Cártel de los Soles».
Paralelamente, informes de inteligencia confirman que el verdadero Cartel de Sinaloa inició un repliegue estratégico de Venezuela semanas atrás, anticipando la inminente intervención estadounidense y la pérdida de su «socio» local. Según Noticias Argentinas (NA).
El «Cártel de los Soles»: corrupción estatal, no crimen organizado clásico
La acusación central de EE.UU. señala a Maduro como jefe del «Cártel de los Soles». Sin embargo, expertos y reportes de inteligencia sostienen que no se trata de una organización criminal al estilo de los carteles mexicanos, con una pirámide jerárquica definida. En realidad, es una metodología de corrupción sistémica que impregnó al Estado, particularmente a las Fuerzas Armadas Bolivarianas.
Ante la imposibilidad de pagar salarios dignos, el régimen de Maduro permitió y alentó que militares y funcionarios se enriquecieran a través de sobornos de narcotraficantes o participando directamente del negocio. Esta práctica garantizó la lealtad de los mandos clave. Figuras como Diosdado Cabello, ministro de Relaciones Interiores y hombre fuerte del chavismo desde sus inicios, son considerados operadores centrales de este esquema, manejando los hilos del poder y el tráfico ilícito.
El socio externo: el Cartel de Sinaloa y su salida anticipada
Mientras el régimen montaba su estructura de corrupción, el verdadero crimen organizado transnacional operaba en su territorio. El Cartel de Sinaloa de México utilizaba a Venezuela, especialmente el estado fronterizo de Zulia, como un corredor crucial para el tráfico de cocaína hacia mercados internacionales. La localidad de San Felipe llegó a ser conocida coloquialmente como «Sinaloa».
Sin embargo, según reportó Insight Crime, los emisarios del cartel mexicano comenzaron a abandonar Venezuela semanas antes del ataque estadounidense. Los cárteles, extremadamente sensibles a los cambios geopolíticos, «olfatearon» la inminente intervención de Trump. Como explicó el consultor David Saucedo, los grupos como Sinaloa suelen retirarse de un territorio una vez consolidan las relaciones con socios locales, pasando a ser meros «compradores» a distancia. Su salida dejó al descubierto la fragilidad del régimen, que perdió a sus aliados criminales externos antes incluso de ser atacado.
Las conexiones internacionales: el caso de la embajadora Lugo
Un golpe doble al crimen organizado en la región
La operación estadounidense tuvo, por lo tanto, un impacto doble. Por un lado, decapitó la estructura de corrupción estatal que servía de paraguas y socio local al narcotráfico en Venezuela. Por otro, aceleró el repliegue forzoso de uno de los carteles más poderosos del mundo, el de Sinaloa, que perdió un corredor seguro.
Esto no significa que el tráfico de drogas desde Venezuela vaya a cesar, sino que cambiará de dinámica. El futuro dependerá de quién controle el territorio y las instituciones. Si bien la intervención desestabilizó una alianza criminal de años, la experiencia indica que los vacíos de poder suelen ser rápidamente ocupados por nuevos actores, ya sean facciones militares venezolanas, carteles colombianos o remanentes del mismo chavismo dispuestos a mantener el negocio.




