La reciente captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de las fuerzas estadounidenses ha dejado a Venezuela en un vacío de poder y un escenario incierto.
Este evento, ocurrido el 3 de enero de 2026, marca un punto de quiebre para el país, cuyas opciones para el «día después» se dividen entre una administración provisional dirigida por Estados Unidos, una resistencia armada interna del chavismo, o la asunción de Edmundo González Urrutia, presidente electo en 2024. En medio de la incertidumbre, tres caminos se perfilan como los más probables. Según Noticias Argentinas.
El Plan de Trump: Una administración provisional
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un giro inesperado a la situación, declarando que EE. UU. gobernará Venezuela de forma temporal. Según Trump, este enfoque busca garantizar una «transición segura y ordenada» hacia un nuevo gobierno democrático. Las principales acciones propuestas incluyen:
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Intervención en la industria petrolera: El regreso inmediato de las empresas estadounidenses a PDVSA con el objetivo de estabilizar la producción petrolera, fundamental para la economía venezolana.
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Despliegue de fuerzas militares: Control de puntos estratégicos y despliegue de seguridad para evitar saqueos y un posible colapso social masivo.
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Incertidumbre sobre la oposición: Trump ha sugerido que figuras como María Corina Machado podrían no tener el respaldo suficiente para asumir el liderazgo, lo que abriría la puerta a una junta de designados, encabezada por figuras como Marco Rubio.
Este plan deja en claro que la intervención estadounidense tiene como objetivo asegurar una transición controlada, aunque con muchas incógnitas en cuanto a su implementación y a las reacciones internas.
La resistencia chavista: El riesgo de una guerra civil
Por otro lado, el círculo cercano a Maduro no ha aceptado la rendición y sigue luchando por mantener el poder. Figuras clave como Delcy Rodríguez, que se encuentra en Rusia, y Nicolás Maduro Guerra («Nicolasito»), quien ha hecho llamados a la «lucha armada», podrían desencadenar una guerra civil.
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Resistencia armada organizada: Los colectivos y facciones leales a Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López podrían lanzar una guerra de guerrillas en las principales ciudades, lo que pondría al país en un estado de conmoción.
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Decreto de Maduro: Antes de su captura, Maduro firmó un decreto que otorga poderes extraordinarios a las fuerzas leales para resistir lo que ellos consideran una «agresión imperialista».
La posibilidad de una guerra interna pone en peligro la estabilidad del país y puede desencadenar un conflicto aún más grave, con un alto costo humano y económico.
La transición democrática: Edmundo González y María Corina Machado
Por otro lado, gran parte de la comunidad internacional, encabezada por líderes de la región como Javier Milei (Argentina), Santiago Peña (Paraguay) y José Raúl Mulino (Panamá), exige que se respete el resultado de las elecciones de 2024, en las que Edmundo González Urrutia fue elegido presidente.
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Retorno del exilio: González Urrutia ha manifestado su disposición para asumir el liderazgo y «reconstruir el país» desde el exilio. Asimismo, María Corina Machado, galardonada con el Nobel de la Paz en 2025, ya ha comenzado a trabajar en un plan económico para estabilizar el país en las primeras 100 horas de su gobierno.
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Desafío económico: El nuevo gobierno enfrentará una situación crítica: inflación proyectada del 682% para 2026, una deuda externa insostenible y la necesidad urgente de reiniciar las relaciones con el FMI y el Banco Mundial.
La transición democrática, aunque respaldada por gran parte de la comunidad internacional, enfrenta enormes desafíos económicos y sociales.
Impacto en los mercados y la región
El futuro de Venezuela no solo depende de sus caminos internos, sino también del impacto que este cambio de poder tendrá a nivel económico y regional. La apertura de los futuros del petróleo será un primer termómetro sobre la estabilidad económica del país. Si la transición es percibida como ordenada, el crudo venezolano podría regresar a las refinerías de la Costa del Golfo en pocas semanas. En caso contrario, la inestabilidad podría afectar gravemente a los mercados internacionales, mientras que países vecinos como Colombia se verían forzados a reforzar sus fronteras ante una posible nueva oleada de refugiados.
En este contexto de incertidumbre, la pregunta que muchos se hacen es cómo logrará Venezuela superar este vacío de poder y qué futuro le espera a su pueblo. Con varias opciones sobre la mesa, solo el tiempo dirá si el país encontrará un camino hacia la estabilidad, la paz y la democracia.




