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Horacio Rodríguez Larreta se reunió este miércoles con la encargada de negocios de los Estados Unidos para avanzar en la posible gestión de vacunas para la ciudad de Buenos Aires.

En particular el funcionario porteño manifestó su interés por las 60 millones de dosis de AstraZeneca que Joe Biden no utilizará y planteó la posibilidad de iniciar negociaciones con otros laboratorios.

El encuentro entre el jefe de Gobierno porteño junto con Mary Kay Carlson tuvo como objetivo solicitarle a los Estados Unidos la provisión de las vacunas de AstraZeneca que no se utilizarán en Norteamérica al no haber sido aprobadas por el ente regulador.

Junto a Rodríguez Larreta participaron del encuentro Fernando Straface, secretario general y de Relaciones Internacionales de la Ciudad, la encargada Carlson, que llegó a Uspallata acompañada de James O´Mealia, consejero político interino, y James Michael Saxton Ruiz, consejero de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

Estados Unidos tiene millones de vacunas que exceden su propia necesidad local frente al COVID-19 y Biden analiza la posibilidad de cederlas o autorizar su venta a países que sufren una crisis continua de abastecimiento.

Fuente: Mil Patagonias

La Casa Blanca volvió a negar este lunes que haya una crisis migratoria en la frontera entre Estados Unidos y México, a pesar de que este fin de semana el presidente estadounidense, Joe Biden, habló de «crisis» para referirse a la llegada masiva de menores a dicha frontera.

Este sábado, Biden declaró a la prensa que su Gobierno estaba trabajando en la posibilidad de aumentar la cuota de refugiados cuando surgió la «crisis» migratoria en la frontera con México, donde están llegando números récord de inmigrantes indocumentados, entre ellos muchos menores de edad no acompañados.

EFE

La administración de Biden lanzó una campaña para justificar por qué necesita aumentar los impuestos a las corporaciones para financiar su plan de infraestructura de US$ 3 billones, que ya enfrenta una gran oposición. Sin embargo, el miércoles el presidente Joe Biden también dejó la puerta abierta para negociar una de las disposiciones más polémicas: subir la tasa del impuesto corporativo al 28%.

«Estoy muy abierto, pero tenemos que pagar por esto», dijo Biden a periodistas tras sus declaraciones sobre el Plan de Empleo de Estados Unidos. «Hay muchas otras formas en las que podemos hacerlo. En mi opinión, he presentado la mejor forma, la más racional, la forma más justa de pagar por ello. Pero también hay muchas otras formas, y estoy abierto», dijo.

El presidente invitó a republicanos y a otras personas a que se reúnan con él, aunque advirtió que no aceptará una definición limitada de infraestructura que incluya solo elementos como carreteras y puentes.

Tiempo atrás, el presidente realizó una invitación similar a propósito de su plan de alivio frente al covid-19 de US$ 1,9 billones. Sin embargo, no hizo ningún cambio a la propuesta tras su encuentro con un grupo pequeño de legisladores del Partido Republicano que planteaban una versión del proyecto de unos US$ 600.000 millones. El miércoles, Biden dijo que podría haber trabajado con ellos si hubieran apoyado una versión más amplia, pero «no se movieron ni un centímetro». El Congreso finalmente aprobó el paquete de estímulo sin el apoyo de los republicanos.

La secretaria del Tesoro defiende el plan
La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, señaló el miércoles que la recaudación de impuestos a las corporaciones ha caído a su nivel mínimo desde la Segunda Guerra Mundial. Yellen dijo que la Ley de Empleos y Reducción de Impuestos (TCJA, por sus siglas en inglés) de 2017 de los republicanos no atrajo nueva producción o inversiones a Estados Unidos. Por el contrario, le dio incentivos a las empresas para enviar trabajadores y ganancias al extranjero.

Además, otros países bajaron sus tasas corporativas en respuesta a la rebaja de Estados Unidos, dijo en una llamada telefónica con periodistas.

«La TCJA no solo perpetuó esta carrera al fondo, también puso a Estados Unidos en desventaja en la carrera», dijo Yellen sobre los recortes de impuestos de los republicanos. También expuso sus argumentos en un artículo de opinión en el Wall Street Journal el miércoles.

Yellen argumentó que la propuesta de la administración —denominada plan fiscal «Hecho en Estados Unidos»— haría que el país sea más competitivo y eliminaría los incentivos para operar en el extranjero. De esta manera quedarían más ingresos en Estados Unidos que pueden usarse para financiar los US$ 2 billones que Biden quiere invertir en carreteras, puentes, banda ancha, energía limpia, atención a los adultos mayores y otras medidas.

En términos generales, como resultado de los recortes de impuestos de años anteriores, EE.UU. recauda ahora solo alrededor del 16% del PIB en ingresos fiscales federales. Esto supone un descenso de cerca de cuatro puntos porcentuales en las últimas dos décadas.

¿En qué podría ceder el Gobierno?
Sin embargo, la secretaria de Comercio, Gina Raimondo, señaló el miércoles que el presidente está dispuesto a llegar a un acuerdo sobre la propuesta de aumento de la tasa de impuesto corporativo al 28%, pero igual pidió al Congreso que «actúe en grande».

Biden había encargado al gabinete que «trabajara con la oposición y de manera bipartidista» para pagar el plan, dijo. Si bien la administración propone invertir durante ocho años y reembolsar el dinero en 15 años, Raimondo dijo que los funcionarios están abiertos a discutir el reembolso en 20 años y elevar la tasa a una cifra inferior al 28%.

«Lo que le imploro a la comunidad empresarial que no haga es decir: ‘No nos gusta el 28%. Nos vamos, no lo vamos a discutir’. Eso es inaceptable «, dijo. «Vengan a la discusión y resuelvan el problema con nosotros para elaborar un plan razonable y responsable», agregó.

Raimondo pidió una «discusión» con los líderes del Congreso y encargó a los opositores que digan «cuál creen que es un plan alternativo razonable», siempre y cuando no «perjudique a Estados Unidos».

Los medios de comunicación de Estados Unidos llevan varias semanas viendo caer su audiencia y sus lectores, una reacción a la salida de la Casa Blanca del mediático Donald Trump, sucedido por un Joe Biden a veces considerado “aburrido”.

Según cifras de la consultora Nielsen, la cadena de noticias CNN fue la que experimentó la caída más repentina con la desaparición de más de la mitad de su audiencia entre enero y la primera quincena de marzo en la franja horaria de 20.30 a 22 horas, la de máxima audiencia.

También muestran un descenso sus rivales MSNBC y Fox News, a pesar de tener líneas editoriales opuestas: la primera antiTrump, la segunda pro.

No obstante y aunque ya no tenga al magnate bajo los reflectores, Fox News solo perdió algunos puntos porcentuales de audiencia desde enero y compite con pequeños canales muy conservadores como OAN y Newsmax.

La Casa Blanca anunció el jueves un amplio proyecto de ley de inmigración que crearía un camino de ocho años hacia la ciudadanía para millones de inmigrantes que ya se encuentran en el país y proporcionaría un camino más rápido para los inmigrantes indocumentados llevados a Estados Unidos cuando eran niños.

La legislación enfrenta una subida cuesta arriba en un Congreso estrechamente dividido, donde la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, tiene solo un margen de cinco votos y los demócratas del Senado no tienen los 60 votos necesarios para aprobar la medida con solo el apoyo de su partido.

Funcionarios de la administración argumentaron el miércoles por la noche que la legislación fue un intento del presidente Joe Biden de reiniciar una conversación sobre la reforma del sistema de inmigración de Estados Unidos y dijeron que permanecía abierto a negociar.

«Estuvo en el Senado durante 36 años, y es el primero en decirles que el proceso legislativo puede verse diferente al otro lado de donde comienza», dijo un funcionario de la administración en una llamada con periodistas, agregando que Biden estaría «dispuesto a trabajar con el Congreso».

El esfuerzo surge debido a que hay varios proyectos de ley independientes en el Congreso destinados a revisar partes más pequeñas del sistema de inmigración del país. Los senadores Lindsey Graham, un republicano de Carolina del Sur, y el líder la mayoría, Dick Durbin, un demócrata de Illinois, por ejemplo, han reintroducido su Ley DREAM, que proporcionaría un camino hacia la ciudadanía para los inmigrantes que llegaron ilegalmente al país cuando eran niños.

Los funcionarios de la administración dijeron que el mejor camino a seguir y los planes para aprobar un proyecto de ley o dividirlo en varias partes dependería del Congreso.

«Hay cosas de las que me ocuparía por sí solo, pero no a expensas de decir: ‘Nunca voy a hacer lo otro’. Hay un camino razonable hacia la ciudadanía», dijo Biden en un foro de CNN en Milwaukee el martes.

LEE: Los demócratas y Biden preparan proyecto de ley que proporcionaría un camino hacia la ciudadanía para inmigrantes indocumentados

«El presidente está comprometido a trabajar con el Congreso para entablar conversaciones sobre la mejor manera de avanzar», dijo un funcionario de la administración.

Los funcionarios no dijeron si creían que el proceso de reconciliación, una herramienta presupuestaria especial que se aplica solo a un subconjunto específico de legislación y permite al Senado aprobar proyectos de ley con una mayoría simple, sería aplicable para un proyecto de ley de inmigración. «Es demasiado pronto para especular al respecto en este momento», dijo un funcionario.

El Senado está trabajando para aprobar la legislación de alivio del coronavirus del presidente a través de la reconciliación. La expectativa es que la administración también podría usar el proceso para aprobar una ley de infraestructura.

El proyecto de ley de inmigración de Biden será presentado por los demócratas Bob Menéndez de Nueva Jersey en el Senado y Linda Sánchez de California en la Cámara.

Esto es lo que incluye el proyecto de ley, titulado Ley de Ciudadanía de EE.UU. de 2021:

Planificar un camino hacia la ciudadanía
La legislación va más allá del último esfuerzo en 2013 al reducir el tiempo para adquirir la ciudadanía a ocho años en lugar de 13, según un funcionario de la administración.

Primero, las personas estarían en un estado temporal durante cinco años, con tres años hasta que obtengan la ciudadanía, lo que equivale a una trayectoria de ocho años.

Hay una excepción para los inmigrantes indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños, para quienes se encuentran bajo una forma de ayuda humanitaria conocida como Estatus de Protección Temporal o para quienes son trabajadores agrícolas. Esas personas pueden ir directamente a las tarjetas de residencia ‘green cards’ si cumplen con los requisitos, incluida la aprobación de verificaciones de antecedentes.

Para ser elegible para el plan de legalización del proyecto de ley, los inmigrantes deben haber estado en el país antes del 1 de enero de 2021.

Cambio de terminología

El proyecto de ley propuesto por Biden, si se aprueba, también eliminaría la palabra en inglés «alien» de las leyes de inmigración de EE.UU., reemplazándola por el término «noncitizen» («no ciudadano»). El cambio, dijo un funcionario de la administración, es «para reflejar mejor los valores del presidente sobre la inmigración».

El código de Estados Unidos actualmente define «alien» como «cualquier persona que no sea ciudadano o nacional de Estados Unidos».

Los funcionarios en el pasado han señalado la prevalencia del término en las leyes estadounidenses para defender sus elecciones de palabras.

Pero el término «alien ilegal», criticado durante mucho tiempo como un insulto deshumanizante por los defensores de los derechos de los inmigrantes, se convirtió aún más en un pararrayos durante la era Trump, con algunos altos funcionarios federales alentando su uso y varios estados y gobiernos locales tomando medidas para prohibirlo.

Eliminar atrasos
El proyecto de ley eximiría a ciertas categorías de contar en los topes anuales. Por ejemplo, los cónyuges, parejas e hijos menores de 21 años de residentes permanentes legales estarían exentos de los límites.

El proyecto de ley también proporciona fondos a los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de EE.UU. para reducir la acumulación de solicitudes de asilo.

Cambios en el sistema de inmigración legal
El proyecto de ley proporciona fondos para más jueces de inmigración y pone énfasis en el acceso a un abogado. Autoriza la financiación de abogados para niños y personas vulnerables y elimina el límite de un año para presentar un caso de asilo.

La medida también revocaría las prohibiciones para reingresar a Estados Unidos si una persona había estado residiendo ilegalmente en el país anteriormente.

Aumenta el número de las llamadas visas de diversidad disponibles, que se otorgan mediante selección aleatoria en países seleccionados para promover la inmigración desde lugares que de otra manera no enviarían muchos inmigrantes a EE.UU. El proyecto de ley aumentaría la cantidad de visas otorgadas anualmente de 55.000 a 80.000, según un funcionario de la administración.

La legislación propone la creación de una comisión compuesta por empleadores, sindicatos y defensores de los derechos civiles para hacer recomendaciones sobre cómo mejorar la verificación de los trabajadores, según un funcionario de la administración. La medida también aumentaría las protecciones para los inmigrantes que se presentan a denunciar violaciones laborales y aumentaría las sanciones para los empleadores que contraten trabajadores indocumentados a sabiendas.

Invertir en la frontera México-Estados Unidos y en Centroamérica

EE.UU. prepara admisión gradual de migrantes proveniente 3:06
El proyecto de ley abordaría las causas fundamentales de la migración y trabajaría para abordarlas, por ejemplo, tomando medidas enérgicas contra los contrabandistas y las redes de narcotráfico y tráfico. Buscaría crear vías legales y más seguras para la migración estableciendo el procesamiento de refugiados en Centroamérica y crearía un plan de inversión de US$ 4.000 millones en la región.

El objetivo urgente del presidente Joe Biden para enfrentar la pandemia de covid-19 depende en gran medida de persuadir a los estadounidenses a vacunarse lo más rápido posible. También de educar al público sobre el virus. En ese sentido, sus principales asesores han considerado al Super Bowl de este fin de semana como una oportunidad de anotar algunos puntos.

El presidente y la primera dama, Jill Biden, grabaron un mensaje agradeciendo a los trabajadores de la salud, el cual se transmitirá antes del juego. Así lo indicó una fuente familiarizada con los planes. Un funcionario de la administración le dijo a CNN que la Casa Blanca también esperaba usar el evento de este domingo para combatir las indecisión frente a las vacunas. Además de hablar, en especial, a las comunidades rurales negras, latinas y blancas que «no usan mascarilla», según el funcionario. El Super Bowl es «una oportunidad interesante para llegar a esas tres audiencias», dijo la fuente.

La Casa Blanca ha estado en contacto con la NFL y otras marcas involucradas en el Super Bowl sobre maneras de integrar mensajes a favor de las mascarillas y las vacunas en el evento con amplia audiencia, dijo un funcionario de la Casa Blanca. Sin embargo, se negaron a dar más detalles sobre el alcance de la colaboración de la Casa Blanca con la liga o con empresas específicas.

Esta estrategia de mensajes en el Super Bowl forma parte de una campaña nacional de gran alcance que el gobierno de Biden intenta desarrollar. El objetivo es instar a un comportamiento responsable y alentar a los estadounidenses a recibir la vacuna contra el covid-19 cuando sea su turno. El proyecto ha consultado a economistas del comportamiento y estrategas de mensajería, dijo un funcionario de la administración. También está monitoreando continuamente las encuestas sobre el tema. Los principales asesores de Biden también han intercambiado ideas sobre personas en las que el público confía, incluidas algunas celebridades. La idea es que las figuras públicas podrían ayudar a difundir su mensaje en el futuro.

Esto ocurre mientras la preocupación abrumadora que Biden ha expresado durante los informes de sus principales asesores de salud se ha centrado en preguntas sobre la velocidad y el alcance de las vacunas contra el covid-19, dijo el funcionario.

«Dímelo directamente. ¿Cuán rápido podemos ir? ¿Cuán rápido podemos conseguir gente?». Esta fue la manera como el funcionario describió algunas de las preguntas más urgentes que Biden hace a sus principales asesores de covid-19. «¿Cómo podemos llegar a todo el mundo, no solo a las personas fáciles?», añadió.

Por su parte, la NFL ha consultado a funcionarios de salud pública como parte de las preparación para el fin de semana. La liga también anunció un conjunto de protocolos que incluyen el uso obligatorio de mascarillas y el distanciamiento social para evitar la propagación del covid-19 en el juego. También invitó a unos 7.500 trabajadores de la salud vacunados al evento para honrar su trabajo continuo durante la pandemia. Según la NFL, unas 14.500 personas asistirán a través de la admisión general y otros 2.700 fanáticos en las suites del estadio.

«Esperamos de alguna manera que esta iniciativa inspire a nuestro país y reconozca a estos verdaderos héroes estadounidenses», dijo Roger Goodell, comisionado de la NFL.

Fuentes le dijeron a ESPN que los entrenadores y jugadores de los Buccaneers de Tampa Bay y de los Chiefs de Kansas City serán sometidos a pruebas dos veces al día antes del juego del domingo.

Goodell también le escribió a Biden en una carta este jueves que cada equipo de la NFL pondría su estadio a disposición para la vacunación masiva. El gobierno ha dicho que la implementación de tales sitios de vacunación será una parte importante de su impulso para acelerar el ritmo de la administración de vacunas contra el covid-19.

Fuente: CNN

Cuando Joe Biden se convierta en el presidente número 46 de Estados Unidos este miércoles, tendrá ante sí el enorme reto de reconstruir el país, azotado por una pandemia incontrolada y dividido por las tensiones raciales y el extremismo, en buena parte herencia del caos que deja atrás Donald Trump.

A sus 78 años y tras dos fallidas campañas presidenciales, Biden será el presidente de más edad que ha llegado a la Casa Blanca, tras una larga carrera política en la que fue senador de Delaware por más de treinta años y vicepresidente durante los dos mandatos de Barack Obama. Kamala Harris, quien renunció a su asiento en el Senado el lunes, hará historia al ser la primera mujer y la primera afroamericana, de ascendencia asiática y caribeña, en llegar a la vicepresidencia.

Biden prometió gobernar para todos los estadounidenses y “restaurar el alma de América” tras derrotar a Trump en noviembre. Sus palabras han cobrado nueva vida en días recientes, cuando se ha hecho aún más evidente el carácter extraordinario de su presidencia.

Lo que iba a ser su gran día este miércoles, se convirtió en un despliegue de fuerzas militares en Washington, 25,000 miembros de la Guardia Nacional movilizados para evitar actos de violencia de los seguidores de Trump. El riesgo de actos de terrorismo doméstico es real, ha dicho el Departamento de Defensa, tras el inédito asalto del Capitolio la semana pasada por un grupo de seguidores de Trump. El violento ataque provocó la muerte de cinco personas y aterrorizó a los legisladores escondidos en el edificio, en una de las brechas de seguridad más serias en la historia reciente.

La imagen del evento en medio de un despliegue militar masivo “da miedo”, dijo Brian Fonseca, un ex militar que ahora dirige el Instituto de Políticas Públicas Jack Gordon de la Universidad Internacional de la Florida.

“Se trata de demostrar que Estados Unidos está a salvo pero al mismo tiempo envía un mensaje de que Estados Unidos está en un lugar muy precario,” señaló. “El hecho de que los militares tengan que estar presentes durante un cambio de gobierno no indica una transición pacífica”.

La escala de la toma de posesión ya había sido reducida drásticamente debido a la pandemia, que ha cobrado la vida a más de 400,000 estadounidenses, debido a la ausencia de un robusto plan de respuesta federal, aseguran los críticos de Trump.

Biden y Harris aún planean juramentar frente al Capitolio aunque ante una reducida audiencia, en un gesto para conservar la tradición y enviar un mensaje al mundo sobre “la resiliencia de la democracia americana”, dijo Kate Bedingfield, quién será la directora de comunicación de la Casa Blanca en la nueva administración.

No se verá a la típica multitud concentrada en el National Mall, rodeado por barreras y cercas como parte de las medidas de seguridad implementadas después de los disturbios. Doscientas mil banderas fueron plantadas en su lugar.

“Después de que presten juramento, el presidente electo Biden pronunciará un discurso inaugural en el que expondrá su visión de derrotar la pandemia, reconstruir mejor y unificar y sanar a la nación”, anunció el comité.

Con la experiencia de la convención demócrata y la conducción de la campaña en medio de una pandemia, el comité sustituyó la clásica gala para celebrar la investidura por un evento televisivo conducido por el actor Tom Hanks en la noche del miércoles. También habrá un “desfile virtual” con la participación de actores, músicos, atletas olímpicos y en el que estarán representados las distintas comunidades, estados y territorios estadounidenses.

El evento también será inusual en otro sentido: el presidente Trump volará a Florida en la mañana y no participará en la inauguración de Biden, lo que no sorprende tras haberse mantenido propagando falsedades sobre un supuesto fraude masivo desde su derrota en las pasadas elecciones de noviembre. Es el primero en no atender la toma de posesión de su sucesor desde 1869, cuando el presidente Andrew Johnson se rehusó a participar en la inauguración de Ulysses S. Grant.

Sin mencionar a Biden, Trump deseó a la nueva administración “buena suerte” el martes, el único gesto de cortesía hacia su sucesor durante la transición de poder.

“Esta semana, inauguramos una nueva administración y oramos por su éxito en mantener a Estados Unidos seguro y próspero”, dijo durante su discurso de despedida. “Les extendemos nuestros mejores deseos y también queremos que tengan suerte, una palabra muy importante”.

El vicepresidente Mike Pence, quien rechazó las presiones de Trump para que no reconociera los resultados de las elecciones, confirmó que asistirá a la ceremonia.

Pero aún desde su refugio en Mar-A-Lago, Trump, seguirá siendo una sombra para Biden desde que arribe a la Casa Blanca, no solo porque gran parte de su agenda como presidente se centrará en desmantelar las políticas de su antecesor sino porque los primeros días de su mandato estarán marcados por el juicio político que le espera a Trump en el Senado por “incitar a la insurrección”.

El riesgo de violencia 

De manera independiente, el Departamento de Justicia también está investigando si el presidente saliente alentó el asalto al Capitolio, cuando durante un acto político antes de la certificación de los resultados electorales el 6 de enero, instó a sus seguidores a “luchar como demonios” y caminar por la avenida Pensilvania en DC hasta el Capitolio para darle a los republicanos “débiles…la clase de orgullo y audacia que necesitan para recuperar nuestro país”.

Los comentarios de Trump fueron la culminación de una campaña de propaganda de dos meses en la que él y sus aliados cercanos rechazaron los resultados de las elecciones y repitieron teorías conspirativas sobre el supuesto robo de votos en varios estados. Las cortes rechazaron todas las demandas que presentó su equipo legal sobre el alegado fraude.

La semana pasada, el director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Christopher Wray, dijo que la agencia había arrestado a más de 100 participantes en el fatal asedio al Capitolio y había identificado a unos doscientos. Wray dijo que el FBI estaba monitoreando conversaciones en las redes sociales e inteligencia sobre posibles protestas y actos violentos durante la inauguración de Biden, no solo en DC sino en todo el país, lo que condujo a la fortificación de edificios del gobierno y capitolios en la mayoría de los estados.

El lunes, el secretario de defensa en funciones, Christopher Miller, dijo que aunque su agencia no contaba con informes de inteligencia que indiquen una amenaza interna, el Departamento realizará verificaciones a los miembros de la Guardia Nacional enviados a D.C., en un esfuerzo por “remover cielo y tierra” para garantizar la seguridad de la toma presidencial.

El riesgo de la extrema polarización y la radicalización de los nacionalistas de extrema derecha, sin embargo, no desaparecerá tras la ceremonia del miércoles, y se suma a la letanía de problemas con los que tendrá que lidiar Biden, quien hizo de la unidad y la reconciliación uno de los temas centrales de su campaña.

“Tengo esperanzas porque 81 millones estadounidenses eligieron un nuevo liderazgo y vamos a ver lo que se supone es un comandante en jefe”, dijo Martin Luther King III el lunes a CNN, cuando se conmemoró el legado de su abuelo, el defensor de los derechos civiles Martin Luther King. “Con suerte, las personas se volcarán hacia los demás y no unas contra otras. No va a ser fácil y no va a ser rápido pero con el tiempo creo que esto puede suceder porque el tono lo marca el comandante en jefe”.

Otros analistas creen que si bien la polarización del electorado estadounidense ya venía en aumento, Trump desató unas fuerzas que serán difíciles de contener.

“De cara al futuro, las perspectivas de violencia en la política seguirán siendo posibles”, opinó Fonseca.

La funcionaria calificó a los asaltantes de “violentos agitadores” que “socavaron los legítimos derechos de la primera enmienda (de la Constitución, que garantiza la libertad de expresión) de los muchos miles de personas que hicieron oír sus voces pacíficamente en el Capitolio”.

“Lo condenamos, el presidente y esta administración, en los más enérgicos términos posibles”, porque lo ocurrido ayer es “inaceptable” y los responsables “deben ser castigados con todo el peso de la ley”, subrayó la vocera en conferencia de prensa en la Casa Blanca.

McEnany aseguró que el presidente y sus colaboradores lamentaban la muerte de cuatro personas en los disturbios, agradeció la labor desempeñadas por los “valientes” policías y sostuvo que “ahora es el momento de que Estados Unidos se una para rechazar la violencia”.

“El valor esencial de nuestra administración es la idea de que cada ciudadano tiene el derecho de vivir en paz, en seguridad y en libertad”, agregó, según las agencias de noticias Europa Press y Sputnik.

Donald Trump grabó un mensaje de un minuto de duración que subió a Twitter, tras los incidentes de esta tarde en el Capitolio. El presidente norteamericano llamó a sus seguidores a desmovilizarse tras el copamiento de la sede del Poder Legislativo, lo cual obligó a suspender la sesión de ambas cámaras del Congreso que debía certificar la victoria de Joe Biden como nuevo presidente.

«Entiendo su dolor y que estén dolidos. Tuvimos una elección que nos robaron. Fue una gran victoria y todos lo saben, sobre todo del otro lado. Pero ahora se tienen que ir a casa. Necesitamos paz», dijo Trump desde los jardines de la Casa Blanca, a muy pocos kilómetros de un aquelarre sin precedentes.

«Necesitamos paz y orden y respetar a los agentes del orden. No queremos a nadie lastimado. Es un período de tiempo muy difícil, nunca ha habido algo así, en que pasara algo como esto y nos roben a mí, a ustedes, al país», siguió Trump, quien resaltó que «esta elección fue fraudulenta, pero no debemos caer en esto». «Necesitamos paz», agregó.

Trump dijo a sus simpatizantes que «los amamos, son muy especiales. Han visto lo que pasó y ven cómo se trata a otros, de manera tan mala y cruel, así que entiendo cómo se sienten. Pero váyanse a casa y háganlo en paz».

El video que Trump publicó en Twitter fue acompañado de la leyenda que acompaña casi todos los tuits del presidente en los que se refiere al resultado electoral e insiste en haber sido víctima de fraude. Twitter no adhiere a la teoría del fraude y por eso no permite que esos mensajes, este video incluido, puedan ser retuiteados ni recibir favs.

Fuente: Pagina 12

Se trata de un perro rescatado, adoptado por Joe Biden quien, con su familia, se mudarán a la casa presidencial en enero de 2021.

Joe Biden había incorporado a su familia a Champ, un ovejero, al asumir la vicepresidencia con Obama en 2008, pero recibió algunas críticas por haber comprado el animal. Luego decidió sumar otro cuadrúpedo a su familia y esta vez optó por uno rescatado; así fue como conoció a Major.

Fue su hija Ashley quien dio la noticia de la adopción del nuevo integrante que, el próximo año, junto a toda la familia se mudará a la Casa Blanca y será el primer perro rescatado en vivir en la sede presidencial, también será la primera vez luego de cuatro años en que ingrese un perro a esa casa.

Obama había sido acompañado en su estadía allí por sus dos mascotas Bo y Sunny, ambas de la raza portuguesa de agua.