Nicolás Maduro pasó su primera noche detenido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, una cárcel federal de alta seguridad en Nueva York, donde esperará el inicio de un juicio histórico por cargos de narcotráfico y terrorismo.
Su traslado a suelo estadounidense marca el inicio de un proceso judicial sin precedentes contra un jefe de Estado extranjero, mientras en Venezuela se disputa el poder entre la vicepresidenta Delcy Rodríguez y la promesa de un «gobierno temporal» de Estados Unidos. Según Deutsche Welle (DW).
El proceso judicial: una acusación por narcoterrorismo en Manhattan
Maduro, de 63 años, fue formalmente acusado este sábado ante un tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York. Los cargos, detallados en una acusación sustitutiva, incluyen narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y delitos relacionados con armas automáticas. Estos se basan en una investigación de larga data que vincula a su gobierno con el «Cártel de los Soles», estructura que Argentina y EE.UU. califican como organización terrorista.
El gobierno estadounidense divulgó un video del expresidente venezolano, esposado y con sandalias, siendo escoltado por agentes de la DEA. Se espera que en los próximos días tenga su primera comparecencia ante un juez en Manhattan, dando inicio formal a un proceso legal que podría extenderse por meses o años.
El vacío de poder en Venezuela: Rodríguez «encargada» vs. el control de EE.UU.
Una crisis con múltiples frentes abiertos
La situación abre al menos tres frentes críticos de manera simultánea:
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El frente judicial en EE.UU.: El juicio a Maduro será un caso testigo de la aplicación de la ley estadounidense contra un «narcoestado». Su desarrollo estará bajo el escrutinio mundial.
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El frente del poder en Caracas: La autoridad de Delcy Rodríguez es cuestionada internamente por facciones chavistas rivales y, externamente, por el anuncio de una administración temporal estadounidense. La lealtad de las Fuerzas Armadas será determinante.
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El frente de la oposición venezolana: Figuras como Edmundo González Urrutia (reconocido por la UE como ganador en 2024) o María Corina Machado (Premio Nobel de la Paz 2025) se encuentran en una posición incómoda, entre la oportunidad de una transición y el rechazo a una intervención militar extranjera.
Con Maduro recluido en Brooklyn y dos narrativas de gobierno compitiendo por Venezuela, el país y la región se adentran en una de las crisis geopolíticas más complejas e impredecibles de las últimas décadas. Las próximas horas definirán si prevalece la ruta institucional marcada por el Tribunal venezolano o la imposición de un control externo anunciado por Washington.




