Récord de divisas: ¿A dónde fueron los dólares tras el fin del cepo?
El escenario financiero argentino ha experimentado una transformación profunda desde la flexibilización de las restricciones cambiarias. Tras el levantamiento parcial del cepo en abril del año pasado, tanto ahorristas como corporaciones iniciaron una acumulación de divisas sin precedentes. A pesar de la relativa calma reportada por el Banco Central en el inicio de este 2026, las cifras del cierre del año anterior revelan una salida de capitales que marca un hito histórico en la serie estadística nacional, impulsada por un acceso al mercado de cambios que se financió mediante el superávit comercial y el crédito internacional.
El comportamiento de los ahorristas y el récord de 2025
Durante el último mes de diciembre, la tendencia de dolarización se aceleró notablemente. Aproximadamente 1,5 millón de personas humanas realizaron compras brutas por un total de 2.186 millones de dólares, superando ampliamente el volumen de ventas del mismo periodo. Según Noticias Argentinas, la salida de divisas del sector privado por motivos «sin fines específicos» alcanzó en 2025 el récord neto de 32.340 millones de dólares, la cifra más alta registrada desde que el Banco Central inició sus mediciones sistemáticas en el año 2003.
Este flujo masivo de billetes verdes fue sostenido principalmente por la toma de deuda pública y privada, además del ingreso de divisas por exportaciones. Sin embargo, no todo el capital se tradujo en la tradicional «fuga» o formación de activos externos. Una parte significativa de los fondos adquiridos permaneció depositada en el sistema financiero local, siendo utilizada por los usuarios para cancelar consumos realizados con tarjetas en moneda extranjera, lo que otorga cierta estabilidad a los encajes bancarios.
Turismo y cancelación de deudas: los destinos principales
Al analizar el destino de los más de 32.000 millones de dólares, el sector servicios y el cumplimiento de obligaciones financieras aparecen como los grandes protagonistas. El año pasado, la salida neta por viajes, pasajes y turismo demandó más de 10.000 millones de dólares. A esto se le sumó un monto similar destinado al pago de intereses de deudas, tanto del sector público como del privado, reflejando la necesidad de las empresas de sanear sus cuentas internacionales en un mercado ahora más abierto.
Asimismo, gran parte de los egresos se canalizaron hacia la cancelación de pasivos con el exterior. Esto incluye no solo deudas comerciales y financieras acumuladas durante los años de restricciones, sino también el giro de utilidades y dividendos de empresas extranjeras con sede en el país. Esta regularización del flujo de capitales es vista por los analistas como un paso necesario para normalizar la relación de la economía argentina con el mundo, a pesar de la presión que ejerce sobre las reservas del Banco Central.




