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Un joven intentó robarle u$s33 mil a una jubilada aduciendo que necesitaba comprar medicamentos. Fue descubierto, embargado e imputado con prisión preventiva.

Un delincuente fue detenido por estafar a una jubilada tras hacerse pasar por su hijo y pedirle dinero para comprar medicamentos para recuperarse del Covid-19. El hecho ocurrió en el barrio de Flores.

Aparentemente se trataría de un nuevo modus operandi para realizar estafas telefónicas: el joven se comunicó con la señora de 89 años y le dijo: “Mamá, escuchame, tengo Covid”. Luego de solicitarle plata para su tratamiento, la señora puso a disposición el dinero. Sin embargo, la cuidadora se dio cuenta de la estafa y evito que entregara la plata.

Ella le informó al verdadero hijo sobre el sospechoso procedimiento luego que los delincuentes retiraran u$s3.000 de la casa de la jubilada y otros u$s30 mil de la caja de seguridad que el hijo tenía en banco.

La Policía de la Ciudad localizó a uno de los delincuentes en la puerta de la entidad bancaria tras la denuncia previa. Inmediatamente se dio lugar a una increíble persecución, hasta que el móvil en el que se trasladaba Mariano Acuña chocó con un auto estacionado.

Allí se procedió a la detención bajo la imputación de “estafa en concurso real con estafa en grado de tentativa”, lo cual también incluyó un embargo por $900mil.

Un vecino de Esquel se acercó a la Comisaría Segunda para denunciar un hecho de estafa en el que perdió 192.000 pesos con una modalidad que ya fue alertada en reiteradas oportunidades.

La misma consiste en que los estafadores copian la foto de Whatsapp de un contacto amigo o conocido y se hacen pasar por él o ella, ofreciendo dólares a bajo precio.

En esta oportunidad, a la víctima le ofrecieron 1000 dólares y le dijeron que se los dejarían en su casa. Pasaron las horas, llamó a su conocido y resultó que era una estafa.

Se aplicó el protocolo de ciberdelitos con intervención de la Brigada de Investigaciones de Esquel.

Franco Finiguerra, titular de Mall Don Bosco, ofreció colchones por el plazo de tres años para entregar a hospitales públicos. Recordemos que el empresario madrynense con tres contrataciones fraguadas obtuvo un rédito de casi 7 millones de pesos.

Este lunes los imputados por corrupción, en la causa denominada “Emergencia Climática”, propusieron devolver dinero en cuotas o elementos a fin de reparar el ilícito cometido.
Los fiscales del juicio por la emergencia climática se opusieron al pedido de suspensión de juicio a prueba en donde además varios imputados ofrecieron reparar el ilícito cometido.

“Si bien los imputados tienen derechos, también tiene derecho la sociedad por saber lo ocurrido”, dijo entre otros argumentos el fiscal general Omar Rodriguez, destacando además, el tipo de delito que se trata, relacionado con fondos públicos y la situación de emergencia climática que sufría la ciudad de Comodoro Rivadavia.

Para el fiscal Axel Williams, las circunstancias en que se ejecutaron los ilícitos fueron “especialísimas y de suma gravedad. No es lo mismo defraudar al Estado en una circunstancia de normalidad, que en una situación de emergencia”, refirió. Además, destacó postulados de las Naciones Unidas en donde se imparte la necesidad de ser severos respecto de los delitos de corrupción.

El abogado y defensor de Franco Finiguerra, Fabián Gabalachis, ofreció colchones por el plazo de tres años para entregar a hospitales públicos. Recordemos que el empresario madrynense con tres contrataciones fraguadas obtuvo un rédito de casi 7 millones de pesos. La operatoria fue realizada a través del Mall Don Bosco, se comprobó que en la facturación correlativa 1257, 1259 y 1261, en 15 días le facturó y le cobró al Estado casi 7 millones de pesos. La facturación fue manuscrita, cuando el negocio tiene facturación electrónica”, afirmó Williams sobre el empresario de Puerto Madryn.

El defensor Omar López dijo que la mujer a la que asiste, Martha Fracasso, está en condiciones de pagar 600.000 pesos en dos cuotas a manera de reparación. La imputada vendió colchones, frazadas y toallas a la provincia, incluso antes que empezara la emergencia climática en Comodoro Rivadavia.

En tanto el defensor Damián D’Antonio pidió lo mismo para su asistida Cecilia Sabada que ofreció 54.000 pesos por un solo ilícito por la que fue investigada.

El tribunal integrado por los jueces Miguel Caviglia, Fabio Monti y Jorge Novarino, el próximo jueves 15 de abril a las 9 hs dará a conocer la resolución de todos los planteos previos realizados por los defensores.

Fuente: Radio Brava

Una mujer mayor hizo la denuncia en la Comisaría Primera. Aseguró que una persona la llamó, le advirtió sobre la segunda dosis de la vacuna anti COVID y le dio una serie de indicaciones que desembocó en la quita de 12 mil pesos.

La Comisaría Primera de la ciudad de Esquel recepcionó esta mañana una denuncia por parte de una mujer que aseguró que el pasado viernes 9 de abril, recibió un llamado telefónico en el que se le daba una serie de indicaciones para poder recibir la segunda dosis de la vacuna anti COVID.

«Me llamaron de un número de teléfono que no conozco; recuerdo que era un hombre por la voz. Llamó para decirme que se iba a dar la segunda dosis de la vacuna contra el COVID-19, y que yo, para ser beneficiada como una de las primeras, por que era posible que lleguen a ser pocas las vacunas, tenía que seguir indicaciones sobre diferentes operaciones que debía de hacer en el banco, es decir en el cajero automático. Ese mismo día me acerqué al Banco Chubut, llamé a mi hijo para que me pueda ayudar porque no escucho bien, y a el le dijeron que tenia que confirmar mi turno por el cajero automático y que así se me iba a reservar mi turno para mi próxima vacuna. Ahí es cuando en una de las operaciones, esta persona le dio una especie de numero clave para que coloque y cuando la puso salió un ticket con la inscripción de “ALTA DE TOKEN”, y es ahí cuando me dijo que ya mi turno estaba asegurado para la fecha que me habían designado mi próxima dosis de vacuna contra el COVID-19», relató la víctima en su denuncia.

La denunciante expresó que al día siguiente (sábado), su hija se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, debido a que «se supone que la vacunación es gratis» y le contó a su madre que había sido estafada. De inmediato, su hijo concurrió al Banco nuevamente y constató el faltante de la suma de doce mil pesos en la cuenta.

Actualmente, personal de la División de Investigaciones se encuentra realizando el trabajo correspondiente para esclarecer el hecho.

Intense Live intentó escribir su nombre con letras de oro. Era una idea, más que una empresa: no existe una razón social registrada con ese nombre en toda la Argentina. Ofrecía un negocio sumamente interesante para el pequeño ahorrista: ser parte de una nueva aplicación de viajes en automóviles, una “inversión colaborativa” con un “contrato certificado” según su sitio web para “financiamiento colectivo en transporte privado”. “Intense Live compra vehículos”, dice un panfleto, que luego son equipados con GPS y cámaras de seguridad. Es decir, ni siquiera contrata a los choferes ya con autos, el sueño de la flota propia.

Sonaba genial: cualquiera con un poco para invertir se convertía en parte de un negocio sumamente lucrativo. “El camino al éxito empieza por dar el primer paso. ¡Arriesgate a emprender!”, decía otro vendedor del sistema, con una frase un poco boba del capitalismo de la voluntad, que invitaba a ser un “empresario digital”.

Las promesas de retorno eran colosales, insólitas: más del 20 por ciento mensual mínimo.

Sus oficinas, según su web, estaban esparcidas en Estados Unidos, Brasil, Colombia, Bolivia y Argentina, donde se diseminó a través de la provincia de Buenos Aires, de puntos como Catamarca y Tucumán. Según testimonios, el aporte para entrar era en criptomonedas, 300 dólares en bitcoins. Sus operadores se volcaban a Instagram para anunciar su éxito, como si fuesen vendedores de cosméticos puerta a puerta, disfrazados de traders de criptomonedas, poniendo cara de éxito en su foto de perfil. “Invertís una vez y cobrás 12″, decía uno de ellos desde Ramallo. El pago de las ganancias, mejor todavía, podía hacerse en bitcoins.

No solo se trataba de Instagram: los grupos de Telegram de la marca también funcionaban como un nodo de reclutamiento.

Muchos vendedores hasta habían impreso folletería, barbijos con números de teléfono. Al final, para la Justicia, sería todo un engaño, un esquema Ponzi construido sobre la ruina de posibles víctimas. Esta semana, una rama argentina de Intense Live cayó en San Nicolás, provincia de Buenos Aires, tras una denuncia que puso en marcha un expediente federal que recién comienza.

Esta semana, la División Investigación Antifraude de la Policía Federal allanó una serie de departamentos y oficinas vinculados a ocho hombres de San Nicolás luego de una denuncia recibida por la PROCELAC, el ala de la Procuración que investiga delitos financieros, que detallaba que la modalidad ya comenzaba sus primeros estragos en Catamarca y, precisamente, en San Nicolás.

Allí, el fiscal federal Matías Di Lello inició un expediente por el artículo 310 del Código Penal, captación ilegal de ahorros. Ocho hombres de entre 45 y 35 años, alguno de ellos vinculados al mercado de seguros, fueron allanados por PFA, luego de realizar tareas de inteligencia, con un expediente que incluyó escuchas telefónicas. Se secuestraron dólares y folletería en las oficinas de San Nicolás, además de celulares y computadoras.

“Es una movida internacional, diseñada desde afuera. La causa recién comienza”, asegura una voz clave en el expediente.

Sin embargo, existe una diferencia clave. Hope Funds murió llevándose el dinero de sus víctimas, dejando un notable cadáver contable de empresas registradas y documentos a nivel nacional, con empresas offshore incluidas. Había una figura que unía todo, su presidente, Enrique Blaksley, que daba la cara por el emprendimiento y terminó como el principal imputado en una caso por lavado y estafa cuyo daño ocasionado se estima en más de 1500 millones de pesos a valor de 2017.

A nivel local, Intense Live parece más escurridizo. La marca “Intense Live” no aparece entre los registros del Instituto Nacional de Propiedad Intelectual. Una app con ese nombre ni siquiera figura en el Play Store de Google. Su web central ofrece domicilios en toda Latinoamérica, pero no en Argentina.

Fuente: Infobae

En los últimos días, los adultos mayores de Mendoza comenzaron a ser víctimas de una nueva variante del llamado “cuento del tío”. En esta oportunidad, los estafadores se valen del contexto de pandemia para llevar adelante engaños telefónicos en los que piden dinero a cambio del acceso a la vacuna contra el coronavirus. Ante esta situación, las autoridades locales pidieron a la población mantenerse alerta e informarse sobre el plan de inmunización únicamente a través de las vías oficiales.

Según medios locales, los delincuentes detrás de la estafa se dedican a llamar a ancianos e incluso a personas con parientes en situación de riesgo y les ofrecen turnos para inmunizarse a cambio de sumas de dinero que arrancan en los $3000.

Frente a la multiplicación de este tipo de fraudes, el Ministerio de Seguridad de la provincia recordó que la vacunación es gratuita y pidió a la población informarse solo a través de las páginas dispuestas por el ejecutivo local.

En diálogo con TN, Néstor Majul, subsecretario de Relaciones Institucionales de Mendoza, explicó: “En nuestra provincia, como ha pasado en otras, hay algunos ancianos a los que los han llamado para decirles que se adelantó su turno y que van a ser vacunados a cambios de $3000 o $4000″.

Según el funcionario, si bien al día de hoy no se hicieron denuncias concretas por este tipo de estafas, las autoridades tomaron conocimiento de esta práctica a partir de los comentarios de las víctimas al personal abocado al plan de inmunización.

A raíz de lo ocurrido, Majul destacó: “Hemos hecho una campaña muy fuerte para evitar las estafas de estos inescrupulosos. Aclaramos que no hay ningún miembro del personal de salud que esté brindando este tipo de servicios, por lo que la única forma de vacunarse en la provincia de Mendoza es ingresando a la página oficial del Gobierno. Allí les darán el día exacto del turno y el lugar en donde tienen que vacunarse”.

Según se informó oficialmente, para ser vacunadas las personas mayores de 70 años deberán completar la solicitud que figura en el sitio www.mendoza.gov.ar o hacerlo por vía telefónica a través del 148. Luego de ser aprobada, se le brindarán los datos sobre la administración de la vacuna.

Además de recordarles cuáles son las únicas vías de acceso a la vacuna contra el COVID-19, la cartera de Seguridad local les recomendó a los adultos mayores no brindar datos personales ni los de ninguna cuenta bancaria a desconocidos; tampoco dejar que nadie ingrese a su vivienda ni entregar dinero.

Fuente: TN

Para K, la protagonista de este delito cibernético, el viernes era un día normal como cualquier otro. En Comodoro Rivadavia hacía calor y luego de un largo día de trabajo, cuidados maternos y tareas diarias, solo quería descansar.

Era de noche cuando hubo un primer indicio del delito del que fue víctima. Sin embargo, al no estar familiarizada con este tipo de hechos, como nos sucede a todos, creyó que la falta de nombres en sus contactos de WhatsApp era más bien una falla del teléfono que un delito informático.

Según contó a ADNSUR, reinició el aparato en dos oportunidades, pero los nombres de sus contactos no aparecieron en la aplicación de mensajería instantánea. Le pareció raro, y todo empeoró cuando quiso ingresar a Instagram y le pidió la contraseña. Era tarde, pensó “mañana lo soluciono”, pero ese era el inicio de todo.

UNA PESADILLA

Cuenta K, quien es profesional en Comodoro Rivadavia, que al otro día sus contactos recibieron un mensaje: “Hola, cómo andás? Por acá K. nuevo número”.

Cuando recibió el mensaje a su secretario le pareció raro; decía el nombre completo y no le había avisado. Le preguntó y sin querer la advirtió sobre lo que sucedía: le habían hackeado su teléfono.

Su principal preocupación era saber cuál era el objetivo de los delincuentes y que podían hacer con su agenda de contactos; Pacientes, familiares, amigos, conocidos y otros integraban su agenda.

Rápidamente K. comenzó a advertirlos, aprovechando la agenda de su hermana. Ambas tienen un círculo cercano común.

Entre la incertidumbre y la desesperación trató de avisarles a todos los que pudo. Fue un día difícil y aún quedaba lo peor: el intento de estafa de los delincuentes.

Es que al otro día, los ladrones, utilizando su foto, enviaron otro mensaje: “Buen día, en venta 4.000 dólares. Sí tenés algún interesado avisame”.

UN INTENTO DE ESTAFA

Según contó y se pudo verificar con la propia experiencia, los delincuentes intentaron atraer víctimas bajo una modalidad similar al cuento del tío, aprovechando la confianza que los contactos tienen en su primera víctima.

Si respondían intentaban hacer la transacción. Por supuesto, pedían que le transfieran el dinero y luego ellos llevarían los dólares a la casa de la segunda víctima. Para hacer la operación facilitaban un CBU con número de cuenta, alias y nombre.

Precisamente, muchos al advertir que la cuenta tenía otro nombre y no el de K. o que la operación se realizaba de una forma tan irregular, desconfiaron del ofrecimiento, tal como contó la profesional que le sucedió a algunos conocidos.

“Una amiga de la infancia, de la primaria y la secundaria no compró, pero le pasó el contacto por los dólares a dos amigos de ella, diciéndole ‘la conozco de toda la vida, es de re confianza’, pero no llegaron a comprar porque te piden que transfieras primero y después nos encontramos. Después otra amiga íntima iba a hacer la transacción y no compró porque no pudo hacerla, se trabó algo en el banco y safó. Pero esto se está ramificando. Por eso yo le digo a mis contactos que avisen a sus amigos, a sus familiares, porque incluso le enviaron mensajes a mis tíos y primos que viven en Chile”.

K. realizó la denuncia en la comisaría donde tiene jurisdicción su domicilio, y consultó a diferentes organismos para tratar de evitar posibles estafas y que la justicia dé con los delincuentes.

Entre ellos se comunicó con la Oficina Cibercrimen de la Policía Federal (011-43705800 Int. 2542), donde le dijeron cómo actuar en este tipo de casos.

Según explicó, primero la víctima debe hacer la denuncia en la comisaría más cercana adjuntando las capturas de pantalla para facilitar el camino de los investigadores. En la dependencia, la denuncia debe ser aceptada si o si más allá del horario o el día, en virtud que es habitual que los delincuentes operen el fin de semana, cuando los organismos oficiales sólo tienen personal de guardia.

De esta forma, se evita perder tiempo, algo fundamental para este tipo de delitos. Por supuesto, también es importante tratar de prevenirlos, y para hacerlo se recomienda reforzar la seguridad de las redes sociales, colocar contraseñas más complejas y no guardarlas en el celular, realizando estos cambios a través de la computadora y no del celular.

Así quizás se pueda evitar pasar un mal rato como le tocó a K. aunque en estos tiempos nadie está seguro. “Es horrible esto que pasó, es desesperante porque no sabés cómo avisarle a la gente. No quiero que estafen a nadie que conozco o me pueda llegar a conocer”, dijo a ADNSUR.

Y consideró. “Esto no solo te perjudica como persona, sino también como profesional porque hablan con tu nombre y quedás como alguien poco confiable, cuando en la justicia dicen que es al revés, buscan a gente confiable para robarle su identidad y atraer a posibles víctimas”, lamentó, esperando que pronto termine este mal momento que le toca atravesar.

Fuente: ADNSUR

El fiscal federal Ramiro González denunció a un ciudadano alemán y a cuatro argentinos por promocionar e incitar al consumo de dióxido de cloro, luego de una investigación preliminar sobre la distribución y venta en el país de ese compuesto.

La denuncia quedó a cargo del juez federal Ariel Lijo y alude a los presuntos delitos de tráfico de mercadería peligrosas para la salud, ejercicio ilegal de la medicina y envenenamiento, según la presentación a la que tuvo acceso Télam.

Los denunciados son Andreas Ludwig Kalcker -de nacionalidad alemana y con presunta residencia en Suiza- y cuatro argentinos que ofrecían a la venta la sustancia en internet.

La denuncia apunta además a un perfil de Facebook, «Semillas orgánicas», desde donde se ofrecería el producto en relación a sus supuestas virtudes para combatir el coronavirus.

«De las constancias incorporadas a la presente investigación preliminar fue posible constatar que los nombrados habrían puesto a la venta y/o distribuido y almacenado, con fines de comercialización el compuesto denominado ‘clorito de sodio»», detalló la fiscalía.

Este compuesto es conocido también como «Cloruro de sodio» -«CDS»-, y/o «MMS» o «suplemento mineral milagroso».

Se trata de «sustancias que, tal como lo señaló la Administración Nacional de Medicamento, Alimento y Tecnología –ANMAT- resultan prohibidas para la ingesta humana por resultar peligrosa para la salud, disimulando los aquí denunciados su carácter nocivo», agregó González, titular además de la Fiscalía Especializada en Delitos Ambientales.

«Asimismo, se corroboró que Andreas Ludwig Kalcker habría anunciado los supuestos beneficios de la ingesta de la referida sustancia nociva –CDS o MMS-, por distintos medios, casi todos habrían sido publicados en el exterior pero difundidos en el país, como ser reportajes por medios de comunicación y «Youtube», publicaciones, libros, y exposiciones, estas últimas también realizadas en el territorio nacional».

En concreto en la denuncia se alude a una presentación del ciudadano alemán el 13 de diciembre de 2019 en el hotel «Bauen» de la ciudad de Buenos Aires y a otra en el «Cyan Hotel de las Américas» para difundir el uso de la sustancia asociada a su poder curativo.

«Tal difusión habría provocado que comenzaran a circular con mayor énfasis los supuestos «beneficios» de la ingesta humana de la sustancia tóxica de mención con serias consecuencias para la salud, pudiendo incluso provocar la muerte», advirtió la fiscalía.

Una vez declarada la pandemia por el coronavirus, «tanto Kalcker como algunos de sus seguidores y los nombrados precedentemente, entre otros, comenzaron a hacer circular que el «CDS» o «MMS» como se suele llamar, lograba la cura de la enfermedad producida por el virus de «Sars CoV-2″ (COVID 19)», se recordó en la denuncia.

Kalcker «dice ser investigador en «biofísica» –terapias alternativas- y promueve el «dióxido de cloro» como una sustancia que consumida en pequeñas dosis sería beneficiosa para la salud», se agregó.

La denuncia quedó a cargo del juez Lijo, quien ahora deberá dar vista a la fiscalía de turno con su juzgado para que se determine si corresponde o no impulsar la investigación.

Un nuevo tipo de ciberataque detectado en las últimas semanas roba a sus víctimas la cuenta de WhatsApp aprovechándose de la confianza que tiene en sus contactos, como advierten desde la compañía de ciberseguridad Check Point.

Cuando un usuario cambia de teléfono y quiere transferir su cuenta de WhatsApp, la compañía tecnológica envía una autenticación por SMS al número de teléfono antiguo para que pueda introducirlo en el nuevo.

Este proceso permite cambiar la aplicación de WhatsApp de un número a otro. Sin embargo, es también la puerta de acceso del cibercriminal a la cuenta de la víctima. «Lo primero que hay que saber de este ciberataque es que el principal activo para el ciberdelincuente es aprovecharse de la confianza de la víctima», indica el director técnico de Check Point para España y Portugal, Eusebio Nieva.

«Es por esta razón que la manera para llevar a cabo este ataque se basa en que, con anterioridad, este cibercriminal ha conseguido atacar a uno de los contactos de la víctima en cuestión y robarle todos los números de teléfono que tenía», añade.

De esta forma, consigue el número de la víctima, que utiliza para escribir a WhatsApp y solicitar el código SMS para la autenticación. Luego, haciéndose pasar por un contacto conocido, escribe a la víctima solicitando dicho código, alegando que se han equivocado al mandárselo.

«Lo imprescindible para este ciberataque es que la víctima confíe en el número que le está hablando, porque al conocerle se fía. Simple, pero efectivo», subraya el directivo.

El robo de una cuenta de WhatsApp abre la puerta a otros ataques, por ejemplo, contra los contactos que tenga en la agenda. Así, puede enviar un SMS con un enlace que redirija a un sitio con ‘malware’ o mandar un mensaje vía WhatsApp del tipo «mira qué interesante, descárgatelo», también con un enlace malicioso.

No obstante, también puede dar pie a la infección del dispositivo móvil para tener acceso a diferentes aplicaciones y a los movimientos de la víctima o para introducir en el dispositivo un troyano bancario para robar los datos bancarios y obtener con ello un beneficio económico.

Recuperar la cuenta no es sencillo. «La única manera sería hablando con WhatsApp para informarles del robo de la cuenta y que ellos anulen automáticamente esa cuenta con ese número de teléfono», explica el directivo. Además, habría que informar de lo ocurrido a la Guardia Civil o a la Policía Nacional para que hagan un seguimiento del teléfono y «comprueben todas las posibles comunicaciones que ha tenido con otros usuarios y minimizar las víctimas».

Para protegerse contra este tipo de ataque, «lo más importante es que cuando a una persona le llegue un SMS lo lea atentamente», asegura Nieva. «Es primordial tener en cuenta que se debe tener mucho cuidado con los códigos que se envían y saber que nunca hay que mandar un código que tú recibas a nadie, te digan lo que te digan o sea quien sea el que te lo esté solicitando», concluye.

El Laboratorio de Investigación de ESET alertó por una nueva campaña de suplantación de identidad para robar contraseñas de Facebook. Los ciberdelincuentes piden dar “Me Gusta” a una foto para una buena causa, pero en realidad recopilan las credenciales de los usuarios.

Esta campaña de phishing se distribuye a través de WhatsApp. Los usuarios reciben un mensaje que pide darle “Me gusta” a una foto en Facebook por una buena causa.

Los usuarios que caen en la trampa, son dirigidos a un sitio que simula ser el de inicio de Facebook. Allí se les pide el usuario y la contraseña, los cuales son acopiados por los ciberdelincuentes, que toman control inmediatamente de la cuenta.

“Como ocurre en varias campañas, el sitio de phishing utiliza las características de un sitio seguro; es decir, utiliza un certificado de seguridad, maneja HTTPS y cuenta con un candado de seguridad”, alertó Camilo Gutiérrez Amaya, Jefe del Laboratorio de ESET Latinoamérica.

Además, explica que “el sitio utiliza una imagen idéntica en apariencia a la del sitio oficial de Facebook, por lo que el usuario podría caer en el engaño, especialmente si el mensaje proviene de un contacto conocido. El objetivo de esta campaña es robar las credenciales de acceso a Facebook”.

Para no caer en este tipo de estafas, es muy importante prestarle atención a los textos de los mensajes y a las urls. En este tipo de engaños, los sitios a los cuales los usuarios son redirigidos no son de la red social.

Aquellos que hayan caído en la estafa, deberán actualizar la contraseña. Además, se recomienda colocar una que sea lo más segura posible, con letras en mayúscula y minúscula y números intercalados.

Fuente: Ambito