En Chubut, el apellido Miquelarena ya tiene un peso propio en los pasillos de la Procuración, pero Rodrigo decidió hacerse un nombre propio en la vereda de enfrente: la de los defensores. Y no cualquier defensa, sino la que hace que a cualquier vecino de a pie se le revuelva el estómago.
¿Abogado del diablo o simplemente por la plata?
La trayectoria de Rodrigo Miquelarena está marcada por una especialidad que espanta: se ha convertido en el manotazo de ahogado de violadores y pedófilos. Mientras las víctimas claman por justicia y los colectivos de mujeres marchan en las calles, Miquelarena se encierra en su despacho para armar las estrategias que buscan dejar en la calle a quienes destrozan infancias.

La defensa de lo perverso: No es solo una cuestión de «derecho a la defensa». En el mundillo judicial se comenta que Miquelarena ha hecho de los delitos contra la integridad sexual su «nicho de mercado».
¿Hasta dónde llega el límite profesional cuando el cliente es un abusador de menores? Para él, parece que el límite no existe.
La sombra del poder: Es imposible ignorar que es el hijo del Procurador General de la Provincia, Jorge Miquelarena. Esta relación familiar genera un olor rancio a conflicto de intereses. ¿Cómo se siente una víctima de abuso cuando el abogado que defiende a su agresor tiene el mismo apellido que el jefe de los fiscales que deberían protegerla? La impunidad se huele a kilómetros.
El «Showman» de las redes mientras las víctimas lloran
Miquelarena no tiene perfil bajo. Le gusta la cámara, le gusta dar cátedra en redes sociales y se muestra como un «garantista» de manual.
Pero para el pueblo del Chubut, ese garantismo suena a burla.
«Mientras él postea sobre el debido proceso, hay familias destrozadas que ven cómo este personaje usa todas las artimañas legales para dilatar juicios o lograr prisiones domiciliarias de lujo para pervertidos».
Un historial que mancha
La parte más oscura de su currículum no son sus títulos, sino los nombres de sus defendidos. Cada vez que aparece un caso aberrante en la provincia, el nombre de Miquelarena surge como el «salvador» de los acusados. Esa ambición por ganar casos a cualquier costo ético lo ha puesto en una lista negra social de la que difícilmente se pueda salir.
En Cholila Online te lo decimos claro: Una cosa es el derecho y otra muy distinta es ser el escudo de los peores flagelos de nuestra sociedad.
Miquelarena eligió defender violadores y pedofilos, ser la pareja de Julieta Gamarra y el socio de Martin Castro.
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