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Un efecto secundario de la vacuna contra el coronavirus recientemente descubierto podría ser confundido con un síntoma de cáncer, aseguraron expertos de Estados Unidos en las últimas horas tras analizar distintos casos de pacientes inoculados.

Se trata de una inflamación en los ganglios linfáticos en la axila o cerca de la clavícula, la cual es una reacción común del sistema inmunitario a la vacuna, y se presenta del mismo lado en el que se aplicó la inyección, no solo del compuesto contra el COVID-19, sino también tras la utilización de vacunas como la de la influenza y la del virus del papiloma humano (VPH).

En base a lo explicado por expertos en inmunología, «los ganglios linfáticos inflamados se ven como manchas blancas en las mamografías y las tomografías del tórax», lo que puede confundirse con la propagación de un cáncer.

«Estoy impaciente por dar a conocer esta noticia sobre todo a las pacientes que están en una etapa de monitoreo tras un tratamiento satisfactorio del cáncer”, aseguró al respecto Constance D. Lehman, autora de dos artículos sobre el tema y jefa de imagenología mamaria en el Hospital General de Massachusetts, y sumó: “No puedo imaginarme la ansiedad de recibir la tomografía y escuchar: ‘Encontramos un ganglio que está grande. No creemos que sea cáncer, pero no podemos asegurarlo’, o peor aún, ‘Creemos que podría ser cáncer’”.

Es por este motivo que diferentes revistas médicas comenzaron en las últimas horas a publicar informes destinados a eliminar los temores de las personas inoculadas, a fin de que los pacientes no tengan que hacerse pruebas por la afección calificada como ‘inofensiva».

Cabe destacar que la mencionada inflamación fue un efecto secundario detectado desde los ensayos grandes de las vacunas de Moderna y Pfizer-BioNTech, pero la misma no figuraba entre los efectos notificados por el reciente documento informativo de la Administración de Alimentos y Medicamentos sobre la vacuna contra el COVID de Johnson & Johnson, aprobada en las últimas semanas.

Científicos británicos anunciaron un nuevo avance en la detección temprana del cáncer de útero: un sencillo análisis de orina, mucho menos doloroso e invasivo que las pruebas existentes en la actualidad, que permitiría descubrir indicios de esta enfermedad.

Actualmente, la prueba consiste en realizar una biopsia, es decir tomar una muestra de células rasgando en el interior del útero. Se trata de un procedimiento doloroso, que el 31% de pacientes tiene que repetir debido a problemas técnicos o a un dolor intolerable que dificulta el examen.

Un equipo de científicos de la Universidad de Mánchester consiguió desarrollar una nueva herramienta de detección, basada en la muestra de orina o secreciones vaginales, que las mujeres podrían realizar ellas mismas en casa.

Según este estudio, publicado en la revista Nature Communications, el nuevo sistema diagnosticó correctamente al 91,7% de las mujeres que realmente tenían cáncer de endometrio, o cáncer del cuerpo del útero, que es distinto del cáncer de cuello uterino, detectado con una simple citología.

En el caso de las mujeres sin cáncer de endometrio, la prueba tuvo una eficacia del 88,9% para diagnosticarlas como negativas.

«Nuestros resultados demuestran que las células cancerosas del útero pueden detectarse en muestras de orina y vagina utilizando un microscopio», explicó la profesora Emma Crosbie, directora del estudio.

Este método podría utilizarse para «detectar a las personas sospechosas de padecer cáncer de útero» y que sean examinadas en profundidad si la prueba resulta positiva. «Las que den negativo estarán tranquilas sin tener que someterse a procedimientos desagradables, invasivos, que provoquen ansiedad y son costosos», afirmó.

Este «prometedor» estudio, del que participaron hasta ahora 216 mujeres, 103 de las cuales sospechaban o sabían que tenían cáncer de útero, tendrá que ser «confirmado en el marco de un estudio más amplio», precisó esta experta en oncología ginecológica.

El cáncer de endometrio es el sexto cáncer más común en las mujeres, con un estimado de 382.000 nuevos diagnósticos y 89.900 muertes por la enfermedad en todo el mundo en 2018.

La mayoría de mujeres son tratadas a tiempo tras la aparición de los primeros síntomas -incluida la aparición de hemorragias después de la menopausia-, pero el 20% de quienes son diagnosticadas en una fase avanzada de la enfermedad sólo tiene un 15% de posibilidades de vivir más de 5 años.

Fuente: Página 12

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó este viernes a través del perfil oficial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que una de cada cinco personas desarrollará cáncer antes de los 75 años, por lo que los nuevos casos podrían aumentar hasta en un 50 porciento para 2040.

Un informe de la OMS divulgado a propósito Día Mundial contra el Cáncer revela que en en el año 2020, unas 19.3 millones de personas padecieron cáncer y 10 millones fallecieron por la enfermedad, que se ha convertido en la segunda causa de muerte en el planeta.

El organismo perteneciente a la ONU advirtió «que en las próximas décadas los nuevos casos aumentarían para llegar a ser casi un 50 por ciento más alto en 2040», señala el informe. «El 70 porciento de los decesos por la enfermedad ocurrieron en países de renta baja y media», agrega.

La OMS asegura en el documento que «varios tipos de cáncer tienen grandes probabilidades de curarse si se diagnostican y tratan oportuna y adecuadamente». «El de seno es la manifestación más común del cáncer. Le siguen el cáncer de pulmón, el de colon y el de próstata», añade.

La reducción de los factores de riesgo y el diagnóstico temprano son clave para vencer la enfermedad, según recomiendan los expertos de la OMS. «No obstante son indicadores que no se han logrado en los países de ingresos bajos y medios, y se han agudizado durante la pandemia de Covid-19», enfatizan.

Por su parte, el doctor Andre Ilbawi, del Departamento de Enfermedades no Transmisibles de la OMS, señaló en una conferencia de prensa en Ginebra que «el cáncer es una de las principales causas de muerte entre niños y adolescentes, un colectivo en el que se diagnostican cerca de 400.000 casos al año».

Fuente: Telesur

Joaquín es un nene de 5 años que padece leucemia linfoblástica, el cáncer más común en chicos. Para poder superarlo, el chiquito necesita un trasplante de médula que requiere de mucho más dinero del que la familia puede pagar.

«Yo quiero a mi hijo sano, independientemente de cuánta plata tenga que pagar por él. La vida de él es más importante que nada», expresa su mamá, Solange Tabilo, en medio de la lucha contrarreloj para salvar la vida de su hijo.

La familia, oriunda de Coquimbo, Chile, ya viene afrontando altos costos para el tratamiento de su hijo. Por eso, ahora decidieron rifar su casa. «Sea lo que sea, pero yo quiero a mi hijo sano», insiste Solange, que está embarazada de su segundo hijo.

«Tuvimos que mudarnos a Santiago para continuar con sus tratamientos y eso acumula muchos gastos. Hay que pagar los viajes, la movilización, la comida, los medicamentos, los alquileres…», explica la mujer. «Además, a Joaquín le salen cositas en la boca por la quimioterapia y tenemos que comprarle cosas para que vaya cicatrizando todo eso que sufre», agrega.

Según publica Clarín, para poder hacer frente a los gastos, los padres del nene pusieron a la venta su casa de tres dormitorios y un baño ubicada en el sector Santa Cristina de Ovalle. Sin embargo, por la crisis nunca apareció un comprador, en medio de la urgencia por realizar la operación de Joaquín.

Ante la desesperación, se les ocurrió otra alternativa: una rifa solidaria, que los ayudara a recaudar los fondos necesarios para que su propiedad no pierda valor.  «Se iba a correr el 30 de enero pero hicimos los números y no llegábamos ni al 50 por ciento de su valor. Así que se decidió postergarla al 20 de febrero», relató Diego, el tío de Joaquín, a TVN.

Los padres de Joaquín recibieron el apoyo de los vecinos de la zona, que se sumaron a la campaña y están vendiendo las rifas. «Es terrible porque es un pequeño y nadie desea pasar por eso», contó una de las mujeres del barrio que los ayuda.

«Acá hay un Estado que no es garante de nada. Y nosotros hacemos mucho para ayudar a recaudar fondos a las familias de niños con cáncer, pero no alcanza para nada. Son tantas campañas las que hacemos que el sistema se satura y ya no podemos conseguir dinero para todos. Entonces los papás tienen que recurrir a estas cosas», expresó Tatiana Sepúlveda, representante de la Asociación Padres Oncológicos de Coquimbo.

De momento, la familia chilena depende de la solidaridad de la comunidad para mantener viva la esperanza de poder salvar la vida de Joaquín, en medio de su lucha contra el cáncer.

Fuente: ADNSur

La terrible historia de una chica de 17 años que superó tres veces un cáncer, pero murió de coronavirus

Las condolencias y los mensajes para su familia se multiplicaron en redes sociales ante la muerte de Aspen Deke, una joven de tan solo 17 años que libró una dura lucha contra el cáncer, el cual logró vencer, pero al verse aquejada por coronavirus no sobrevivió.

La muchacha de Kansas City dio que hablar por la batalla que libró ante un extraño padecimiento que arrastró y que la llevó a ser sometida a un largo tratamiento.

Esto porque Aspen padecía un raro tipo de cáncer, denominado leucemia linfoide aguda, que le fue diagnosticada a los cuatro años, según reveló su familia.

A pesar de la grave dolencia, la joven superó en tres ocasiones la dura enfermedad.

La situación que complicó el deteriorado estado de salud de Aspen Deke fue cuando su madre y su hermano se contagiaron con Covid-19. Ella en un primer momento solo presentó fiebre, pero su cuadro médico cambió hasta agravarse, siendo hospitalizada en noviembre pasado.

Con el paso de los días, la joven debió ser conectada a un ventilador mecánico para ayudarla a respirar hasta que, finalmente, el coronavirus le trajo una serie de complicaciones que terminaron con su vida.

Según estadísticas de la Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC), cada año se producen 250 mil nuevos casos de cáncer infantil en el mundo. Esta enfermedad es altamente curable cuando se accede al tratamiento adecuado de manera inmediata. Pero aún hoy, el 80% de los chicos con cáncer del mundo no tienen acceso al diagnóstico y tratamiento adecuados y, por esta causa, 100 mil de ellos mueren cada año.

Las cifras indican que en la Argentina cada año 1.400 chicos son diagnosticados con algún tipo de cáncer. En nuestro país, como en el resto de Latinoamérica, se observan grandes desigualdades entre las distintas regiones del país. Los resultados obtenidos en los principales hospitales de Buenos Aires son similares a los de hospitales reconocidos de Europa. No ocurre lo mismo en algunas otras regiones del interior del país.

El 15 de febrero de 2002 fue declarado Día Internacional del Cáncer Infantil por iniciativa de la Organización Internacional de Cáncer Infantil.

Desde entonces, durante el mes de febrero las Organizaciones de Ayuda a Niños y Jóvenes con Cáncer de todo el mundo realizan diversas acciones con el fin de lograr que se valoren y entiendan los temas que afectan a los niños con cáncer y a los sobrevivientes, como así también los desafíos que afrontan.

En la Argentina, desde la Fundación Natalí Dafne Flexer todos los años realizan la campaña de concientización #PoneteLaCamiseta® promoviendo el uso de una camiseta blanca en señal de apoyo a los chicos con cáncer.

 

Investigadores argentinos desarrollaron una herramienta bioinformática que puede cuantificar «de manera muy precisa» la cantidad y el tipo de glóbulos blancos que se infiltran en tumores, lo que ayudaría a explicar por qué en algunos casos fallan las inmunoterapias contra el cáncer, informaron este jueves sus desarrolladores pertenecientes a la Universidad Católica de Córdoba (UCC) y el Conicet.

Mixture, el nombre que lleva la herramienta, es un software que permite comparar la secuenciación genética de la muestra de un tumor con la secuenciación genética de las células del sistema inmune y estimar, a partir de encontrar las coincidencias, qué porcentaje de cada una de estas células está presente en el tumor.

«Lo que nosotros hicimos fue mejorar algoritmos que ya existían que son alimentados por niveles de expresión de los genes de una muestra tumoral; a la vez, los ‘niveles de expresión’ se obtienen a través de otra tecnología que es la secuenciación genética (que es la traducción en letras y números del material genético)», detalló a Télam Elmer Fernández, investigador del Centro de Investigación y Desarrollo en Inmunología y Enfermedades Infecciosas (Cidie), que depende de la UCC y del Conicet.

Y continuó: «Esa secuencia de cada gen de la muestra la ingresamos y el software la analiza y compara con los perfiles de expresión de los tipos celulares del sistema inmune y estima la cantidad de los 22 tipos celulares codificados en una matriz de expresión de genes de esos tipos celulares: por ejemplo, del tipo 1 tenés 15%, del tipo 2 nada».

Fernández indicó que la potencia de este desarrollo es que «mejora las tecnologías que estaban disponibles anteriormente porque es una herramienta mucho más precisa» y permite «estudiar el contenido del microentorno tumoral y comprender cómo interactúa con el sistema inmune, evaluar la respuesta de un paciente frente a un tratamiento, entre otros».

«Entender la asociación entre la composición de células inmunes que infiltran los tumores y los mecanismos de resistencia a las terapias existentes permitiría buscar alternativas terapéuticas para estos pacientes», señaló por su parte la doctora en Biología Romina Girotti, directora del estudio e investigadora del Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme), dependiente del Conicet.

En el estudio, que fue publicado en la revista «Briefings in Bioinformatics», los investigadores analizaron datos de biopsias tumorales de cáncer de mama (703), pulmón (526), cabeza y cuello (494), melanoma (401) y colorrectal (n452) obtenidos del proyecto The Cancer Genome Atlas (TCGA).

«Los resultados revelaron asociaciones entre la proporción de distintos tipos celulares inmunes infiltrando el tumor y distintas variables clínicas y genéticas», destacó Fernández, doctor en Bioingeniería e Inteligencia Artificial Aplicada.

Por ejemplo, en el caso del cáncer de mama los investigadores encontraron asociaciones entre el tiempo de sobrevida de pacientes y el infiltrado de diferentes células del sistema inmune en los tumores, informó la Agencia CyTA-Leloir.

En tanto que en cuatro grupos de pacientes con melanoma (188 en total) tratados con dos tipos de inmunoterapias, los científicos comprobaron que los que no respondían a esos tratamientos tenían un mayor infiltrado de células inmunes conocidas como macrófagos M2.

«En cambio, observamos que los pacientes que responden bien a esas terapias tienen un mayor infiltrado de células inmunes T-CD8, que son las encargadas de eliminar a las células tumorales», explicó Girotti, responsable del Laboratorio de Inmuno-Oncología Traslacional del Ibyme e investigadora del Conicet.

De esta manera, los investigadores establecieron relaciones entre factores genéticos (que varían entre las personas) y el tipo y cantidad de células inmunes infiltradas en los tumores y determinaron de qué manera la asociación entre esas dos variables incidía, a favor o en contra, en la respuesta de los pacientes a las inmunoterapias.

«Esta caracterización echa luz sobre potenciales terapias o estrategias de monitoreo del paciente», afirmó Girotti.

El sotware Mixture es de libre acceso a la comunidad científica y se puede aplicar a cualquier tipo de tumor, puntualizó Fernández.

Del estudio también participaron Gabriel Rabinovich, Yamil Mahmoud, Florencia Veigas y Joaquín Merlo, del Ibyme y del Conicet; Darío Rocha, de la Universidad Nacional de Córdoba; Hugo Lujan, del Cidie y el Conicet; Matías Miranda, de la UCC; y Mónica Balzarini, del Conicet.

La madre de la mujer que recorrió 3 mil kilómetros desde Chubut a Formosa, para despedirla, falleció este jueves al mediodía.

Tras una espera angustiosa, Carmen Acosta pudo ingresar a Formosa el miércoles anterior. Las autoridades de la provincia se comunicaron con ella cuando tomaron conocimiento de la situación de su mamá, pero fue tarde.

La historia tomó relevancia en los últimos días, luego de que Carmen Acosta, contara en diferentes medios de comunicación la prohibición para ingresar a Formosa a ver a su madre de 81 años, enferma de cáncer en estado terminal.

“No quiero tener que verla en el cementerio. Solo quiero un minuto para poder despedirla”, expresó horas antes en comunicación con Cadena Tiempo la docente del colegio Don Bosco de Rawson desde la habitación de un hotel donde cumple el aislamiento obligatorio.

En la entrevista, contó que, bajo los recaudos estipulados por Covid-19, se le iba permitir ver a su mamá solo algunos minutos.

En el mes de marzo a su madre le diagnosticaron un cáncer terminal de medula. Desde ese momento pidió autorización al Gobierno de Formosa para ingresar a la provincia y darle el último adiós. Pero nunca obtuvo una respuesta.

Carmen Acosta es una docente formoseña que hace tres años trabaja en el colegio Don Bosco de Rawson, Chubut.

Al no recibir respuesta a las solicitudes enviadas al Gobierno formoseño por más de siete meses, ella, su sobrina y una bebé de dos años salieron de su casa en Rawson hacia Formosa, con la esperanza de reencontrarse con su madre de 81 años, que hace 10 días fue internada con un cuadro de salud muy delicado.

“Manejé 3 mil kilómetros hasta Formosa para poder despedirla. Pero al llegar a Resistencia, Chaco, me dijeron que como no tengo la autorización, aun presentando una historia clínica y diciendo que mi mamá se está muriendo, no me permitieron ingresar”, contó Acosta en Cadena Tiempo.

Esta parte de una familia desperada, hace cinco días se encuentra varada en una estación de servicio en Florencia, una pequeña localidad en el límite de Chaco y Santa Fe. “No soy la única. Hay formoseños que hace un mes y medios están frenados esperando ingresar a la provincia para ver a sus familiares”.

Acosta recibió llamados de funcionarios de Chubut que, según narró, quisieron hacer un nexo, con Formosa, pero no obtuvieron respuestas. “Mi mamá se está muriendo y cada minuto es una pérdida para mí”.

El afamado guitarrista de rock y cofundador de la banda que lleva su apellido, Eddie van Halen, ha fallecido este martes a los 65 años de edad a causa de un cáncer, según ha confirmado su hijo Wolf en su cuenta personal de Twitter.

«No puedo creer que tenga que escribir esto, pero mi padre ha perdido su larga y ardua batalla contra el cáncer esta mañana», ha escrito el hijo del difunto y bajista del grupo desde 2006. «Era el mejor padre que podía haber pedido. Cada momento que compartí con él dentro y fuera de los escenarios fue un regalo».

Junto a su hermano Alex, Eddie fundó Van Halen en los años setenta, banda con la que alcanzó los primeros puestos de las listas de álbumes de rock más vendidos, principalmente entre los ochenta y los noventa. Su singleJump, publicado en diciembre de 1983, alcanzó el primer puesto en las listas de EE UU, Canadá e Italia y entró de forma destacada en las de otros 13 países.

Según ha adelantado la publicación estadounidense TMZ, el músico nacido en los Países Bajos en 1955, pero que se estableció en California (EE UU) a los siete años, ha fallecido este martes en el hospital de Santa Mónica (California) tras una batalla de más de una década contra un cáncer de garganta que se le había extendido al cerebro y otros órganos.

Van Halen ha sido considerado con frecuencia uno de los mejores guitarristas de la historia del rock por su interpretación de solos de gran virtuosismo, velocidad y complejidad técnica, llevando la técnica del tapping a su máxima expresión.