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“Fortalecimos el rol del Estado y ampliamos políticas de prevención, atención y acompañamiento con estrategias colectivas”, sostuvo la secretaria de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación (SEDRONAR), Gabriela Torres, quien encabeza la delegación argentina en la 64° sesión de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas, que también integran los ministerios de Seguridad, Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto (Cancillería), y la ANMAT.

En esta línea, reafirmó el compromiso del Gobierno nacional “con el abordaje integral, sobre el Problema Mundial de las Drogas en plena conformidad con el derecho internacional y la Declaración Universal de Derechos Humanos”, y destacó las acciones conjuntas entre la SEDRONAR y los ministerios de Seguridad y Salud para “diferenciar acciones de atención a personas y de reducción de oferta de sustancias”.

“Desde el año pasado a todos se nos sumó el desafío de gobernador en pandemia, investigar nuevas modalidades de consumo, articulándolas con acciones de prevención y accesibilidad en los tratamientos son nuestros pilares para poder hacer efectiva una política de reducción de la demanda”, indicó.

En esta línea, Torres explicó que “fortalecimiento a las fuerzas de seguridad federales para que puedan llevar adelante una investigación criminal de calidad que permitan develar la cadena logística del tráfico ilegal de drogas y de otros delitos conexos complejos, como la evasión fiscal, el lavado de dinero, o la trata de personas”.

La Comisión de Estupefacientes (CND, por su siglas en inglés) es la reunión anual de los funcionarios y autoridades en la materia de los Estados miembros de la ONU para discutir y tomar decisiones sobre una amplia gama de cuestiones relacionadas con el sistema mundial de control de drogas, el programa de trabajo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) y la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).

Debido a la pandemia de COVID-19, este año la participación fue en su mayoría de manera remota, con un mínimo de representación presencial.

Fuente: Argentina.gob.ar

Un tratamiento para la artritis demostró que puede reducir en un 24% el riesgo de muerte de pacientes con el virus internados en terapia intensiva. Los resultados sugieren que el tocilizumab y el sarilumab, dos drogas usadas en casos de reumatismo, ayudaron a salvar la vida de uno de cada 12 pacientes con Covid severo en terapia.

El servicio de salud británico (NHS) comenzará a usar tocilizumab desde este viernes. Según sus test, ha habido 800 pacientes que se han beneficiado de esa droga.

La otra droga, el sarilumab, provoca similares efectos y no solo salva vidas sino que reduce el tiempo que pasan los pacientes en terapia intensiva. Ambos medicamentos podrían salvar miles de vidas justo cuando el NHS comienza a sentirse abrumado.

También se encontró que el tocilizumab reduce el tiempo que los pacientes críticamente enfermos pasan en cuidados intensivos hasta en diez días, ofreciendo ayuda a los hospitales que enfrentan lo que el jefe del servicio de salud llamó anoche una “situación increíblemente grave”.

Aunque los resultados del ensayo de tocilizumab no serán suficientes por sí solos, Anthony Gordon, del Imperial College de Londres, quien dirigió el estudio, dijo que “podrían tener implicaciones inmediatas para los pacientes más enfermos con Covid-19”.

«En un momento en que las hospitalizaciones y las muertes por Covid-19 están aumentando en el Reino Unido, es crucial que sigamos identificando tratamientos efectivos, que puedan ayudar a cambiar el rumbo de esta enfermedad», explicó el profesor Gordon.

Los hallazgos provienen del estudio Remap-Cap, que está dirigido por Imperial y el Centro Nacional de Auditoría e Investigación de Cuidados Intensivos (ICNARC) en el Reino Unido y el Centro Médico Universitario de Utrecht en Europa. Los investigadores analizaron el tocilizumab y un fármaco muy similar llamado sarilumab.

Se emitirán directrices actualizadas para los hospitales del NHS , animándoles a utilizar tocilizumab en el tratamiento de los pacientes con Covid-19, que ingresan en unidades de cuidados intensivos.

Fuente: Clarín

El fiscal federal Fernando Gélvez consideró acreditado quiénes planificaron y ejecutaron los asesinatos de Federico Lomeña y Héctor López, cuyos cadáveres aparecieron enterrados. Una deuda de 4 kilos de droga, la clave de los homicidios. Detalles del pedido de elevación para las audiencias.

Hechos

A Nicolás Cerrudo le habían robado 4 kilos de marihuana para vender en Puerto Madryn, valuados en $ 230.000. Federico Lomeña y Héctor Nehemías “Bastian” López lo amenazaron fuerte para que pagara esa carga, llegada desde Mendoza para distribuir en la ciudad del Golfo. Es que ambos eran quienes debían rendir cuentas por la droga.

La presión fue tanta que Cerrudo reclutó a su grupo íntimo para ejecutar a ambos antes de que algo le pasara a él. “Eran ellos o yo”, dijo, como consta en la causa. Todos sabían de la deuda narco. Algunos se negaron a participar. Otros no. El plan criminal se cumplió pero dejaron demasiados rastros. Cerrudo terminó ahorcado con un mensaje sugerente (ver página 7). Le decían “Mínimo”, “Máximo” o “Reptil”.

Es la hipótesis del fiscal federal de Rawson, Fernando Gélvez, que ya elevó el pedido de juicio oral y público para Genaro Carrizo Artiles, Nicolás Valencia, Nalib Zajur, B.B. y Aaron Agustín Sepúlveda por el homicidio de Lomeña, doblemente agravado por la premeditación de dos o más personas, el 6 de diciembre de 2018, en Puerto Madryn.

B., Sepúlveda y Giulio Giancarlo De Cecco tienen la misma imputación pero por el crimen de López, el 10 de diciembre de ese año.

Según la hipótesis de la acusación, el 6 de diciembre, cerca de las 15, en la casa de la abuela de Cerrudo, Berwin al 200, se reunieron Sepúlveda, Valencia, Carrizo Artiles, Zajur y B., conspirados para asesinar a Lomeña.

Lo llamaron y tras discutir por la deuda por venta de droga, lo golpearon y le asestaron al menos 20 puñaladas con dos cuchillos en todo el cuerpo. Lo mató un puntazo en el corazón. Con una remera le rodearon y le quebraron el cuello. “Le provocaron un sufrimiento extraordinario y no necesario”, explicó el fiscal en su elevación.

Habrían metido el cuerpo dentro de un mueble de madera de la vivienda. Lo cubrieron con una frazada y lo llevaron en un Renault Clío a Playa Paraná. El vehículo era de un testigo reservado que había recibido un mensaje de Cerrudo: “Necesito que me hagas un favor, te doy churro”. Decía que era enterrar droga porque de lo contrario lo iban a matar. El testigo se negó pero “Reptil” en el asiento de atrás sacó un arma: “Llevame porque me van a matar y a mí no me importa hacerte daño”.

Bajaron el mueble entre dos, con mucho esfuerzo. Era muy pesado y salía un fuerte “olor a mierda”. Bajaron dos palas y una bolsa de residuos de nylon negra para envolverlo. Lo enterraron con cemento y cal para acelerar la descomposición. Lomeña fue encontrado el 18 de diciembre cerca de la ruta, envuelto en la bolsa. Se encontraron trozos de madera.

Cuatro días después, el 10 de diciembre, en la misma casa de Berwin, pasadas las 23 se reunieron B., Cerrudo, Sepúlveda y De Cecco. Llamaron a López. Hubo una previa de TV, cerveza y porros.

Discutieron por la deuda. Lo atacaron y le quebraron el cuello con una manguera. Lo golpearon en la cabeza con un fierro y le mutilaron ambos manos. Ese hierro fue hallado en el patio de la casa. Lo mató una puñalada en el corazón. Agonizó.

Lo desvistieron, lo bañaron y lo envolvieron en una frazada. Estuvo tirado en la ducha hasta que pudieran sacarlo del barrio sin llamar la atención. Cerrudo pidió comprar lavandina para borrar rastros del piso de la cocina.

Estacionaron el Volkswagen Vento de la víctima en la puerta de la casa. Según la acusación fiscal, vaciaron el baúl: había ropa, una campera de mujer y un monopatín de nena.

Envolvieron al cuerpo con una sábana y luego en otra de nylon. Lo midieron con una sábana de cabeza a pie. Pero no entraba. Quebraron su cuerpo, lo doblaron y lo ataron de pies a cabeza.

Cargaron al auto las bolsas de cal, palas, cemento y la ropa. En el camino frenaron en el basural: en la pantalla del auto un celular se conectaba por Bluetooth. Todos lo tenían apagado. Sugestionado, Cerrudo le disparó al celular de López.

Lo enterraron en el Parque Ecológico El Doradillo. Limpiaron el coche con pedazos de sábana embebidas de nafta y abandonaron el vehículo con la batería desconectada. El cuerpo quedó en otra punta, debajo de un árbol cerca de una laguna seca, con un arbusto encima. Era madrugada.

Fue hallado el 17 de diciembre. Como Lomeña, estaba en estado de descomposición por la cal y al cemento. Ambos habían ido a la casa de Berwin creyendo que les iban a pagar.

Rol central

Según Gélvez, el rol central de ambos operativos lo tuvo Cerrudo. Eligió días, lugar, ayudantes y estrategia para intentar quedar impune. Todo el grupo está vinculado estrechamente por “amistad, conocimiento y comunidad de intereses”. El factor común que los reunía en lugares públicos era la droga. “Cerrudo recurrió a ellos solicitando el auxilio y la participación en los hechos que estaba decidido a cometer. Aceptaron, consintieron, y de manera libre respondieron afirmativamente”. Ninguno actuó amenazado, pese a sus excusas.

El joven organizó la logística y acordó llevar los cadáveres fuera del casco urbano para que no fueran hallados. “Fue una completa planificación, con la debida concertación de voluntades que se unieron”.

La deuda de Cerrudo involucraba al resto, explicó Gélvez. Según la pericia de su celular Motorola, Cerrudo se comunicó con Zajur desde el 6 de diciembre (crimen de Lomeña), 8, 9 y 10 del mismo mes (cuando mataron a López). Le pidió bolsas de cal o de material.

Según su WhatsApp, un tal “Ale” le dice: “No sé man es matar a alguien, es una pregunta re jugada”, a lo que contesta Cerrudo: “Mal”. “Ale” le pregunta: “Cuándo tenés pensado hacerlo”; responde Cerrudo: “En una hora…Hora y media”. El tal “Ale” le pregunta si tiene “fierro o algo”.

El resto del chat se eliminó. Los mensajes fueron el 5 de diciembre y la “hora u hora y media” coincidiría con el 6 de diciembre.

No era posible que una sola persona completara ambos operativos por su cuenta. Y la cantidad de lesiones muestran la crueldad, innecesaria si sólo querían matarlos. “Se buscó el sufrimiento y agonía de las víctimas”, concluyó el fiscal en su elevación. #

“Les voy a decir la verdad”

Nalib Zajur conocía a Nicolás Cerrudo por patinar y juntarse a “boludear” con cervezas y porros en la rambla, en cervecerías y en el patinódromo II. El grupo llegó a tener 50 personas. “Nicolás cuando se enojaba se enojaba feo. No sabría afirmar si era capaz de cumplir con sus amenazas, por su cara no se sabía con qué podía salir”, dice la acusación.

El 4 de diciembre Cerrudo le escribió. Estaba por llegar su “tranza” con una carga de diez kilos de droga. Le pidió a Zajur que le avise a su papá (policía retirado) para organizar un procedimiento. Le daría los detalles sobre la marcha desde casa de su abuela. “La idea era agarrar a toda la banda junta”.

El día era el 6 de diciembre. La División Drogas vigiló la casa. Vieron el Palio Negro de “El Mendocino” Campos Sosa merodeando. A las 14 salieron dos jóvenes con una actitud que llamó la atención policial: se movían rápido y observaban hacia todos lados. Una hora se sumaron otros dos jóvenes. “Estaban como perseguidos, en constante alerta”. Estaban sucios de sangre.

Policía le mostró el material a Genaro Carrizo Artiles. Fue espontáneo: “Les voy a decir la verdad, a Federico Lomeña lo matamos nosotros, el cuerpo está enterrado en Playa Paraná”. La filmación mostraba a Valencia y a Sepúlveda.

“Es el último trabajo que tenemos y ya está”

Ante la Brigada de Investigaciones, Genaro Carrizo Artiles contó que convivía con Nicolás Cerrudo en casa de su abuela, sobre pasaje Berwin. Sostuvo que su amigo había entrado en el “negocio” de vender droga y que en realidad, la deuda por perder 4 kilos era suya. Héctor López y Federico Lomeña lo presionaron. “Bastian” lo buscó en su coche y sacó un revólver. “Le dijo que tranquilamente podía matarlo y era mejor que pagaran. Él no iba a hacer nada, pero si venía alguien de Mendoza le iba a decir quiénes eran”.

Cerrudo estaba desesperado por conseguir la plata y a Artiles le pidió mudarse. Era peligroso que estuvieran juntos y la abuela le habría recriminado que le faltaban blusas, sábanas y frazadas. Eran las halladas en El Doradillo.

Artiles declaró que días antes, Cerrudo le había pedido a Aaron “Papota” Sepúlveda que le comprara un bidón de nafta en la YPF de Gales y Juan B. Justo. Se usó para limpiar el techo, el baúl, el torpedo y los asientos.

Los bidones los encontró su abuela en la basura en el patio. En esa casa, un equipo de luz UV encontró manchas de sangre, telas sucias, un hierro, una manguera azul e indicios de que se procuró limpiar todo el lugar. La mujer notó que le faltaban toallas, sábanas, frazadas, la colcha del perro y una alfombra. En la basura del patio, una bolsa vacía de cemento, bidones con olor a nafta y trapos con sangre.

Se arrepintió

Luego Carrizo Artiles intentó desmentir su primera declaración en la Brigada: “Soy inocente y declaré bajo presión, Cerrudo me dijo que no diga nada porque había personas pesadas como policías y políticos, que no era joda, que se iban a enterar e iban a matar a mi familia, que por seguridad se fue de Madryn. Me pidió que diga algunas cosas para tapar algo más grande, que esto no era chiste, que no diga nada sobre lo que él había hecho con Lomeña y López”.

Sin embargo, toda su primera confesión ya estaba corroborada con la investigación: había participado con Cerrudo y la filmación policial (ver recuadro “Les voy a decir la verdad”) lo comprometía.

Para el fiscal Gélvez, su desmentida “es una hipótesis incomprobable y alejada de toda realidad, limitándose a echar toda la responsabilidad a quien ya está muerto y elaborar una suerte de entramado oscuro y poderoso de `gente más pesada´, historia alejada de todo sentido”.

Artiles sabía que Cerrudo estaba endeudado con los muertos y estaba en “situaciones límite”. Según contó Giulio De Cecco, en la celda de Fiscalía de Tribunales le preguntó a Carrizo: “Me dijo que con Cerrudo habían matado a Lomeña. Que sus cortaduras no eran de un robo, entonces me dijo la verdad, que era porque Federico se había defendido.”

Otros dos testigos de identidad reservada señalaron que cuando B. dejó el velatorio de Cerrudo, el 12 de diciembre, les contó que “boletearon a dos” y que habían “descartado” el Vento de López en El Doradillo, entre otros detalles, como el celular con dos tiros.

El joven negó todo: el cuchillo y la rejilla con sangre hallados en su casa eran de la cena de la noche anterior. Y las sábanas -dijo- eran de su hermano, que tenía problemas de sangrado en la nariz.

Sin embargo, para el fiscal lo que contaron esos dos testigos sólo pudieron oírlo de alguien que hubiera participado en los crímenes: eran indicaciones precisas y datos reales y coincidentes que sólo un protagonista pudo saber.

Todos intentaron mostrarse amenazados por Cerrudo para justificar que habían participado “de manera involuntaria”. Según el fiscal, la estrategia fue “centrar toda la responsabilidad en quien ya no está, y a la vez colocarse en una suerte de víctima del supuesto amedrentamiento”.

El día de la muerte de López, por WhatsApp Cerrudo le pidió a Sepúlveda bolsas de cal y cemento. Y que vaya a casa de la casa de la abuela a las 17.30: “Es el último trabajo que tenemos que hacer y ya está”. Sepúlveda responde: “Oka dalee”. #

“Esto nos pasa por jugar con fuego”

Aunque fue el primer crimen, primero se denunció la desaparición de Héctor López, el 11 de diciembre. Faltaba de su casa desde el día anterior a las 22.30. Su pareja declaró que esa noche mientras preparaba la cena, López le dijo que iba en el Vento a buscar un lavarropas a lo de “Maxi” Cerrudo. No supo más.

Ese mismo 11 de diciembre fue entrevistada la “madre de crianza”. Reveló que su hijo aparecía con plata o con cosas caras. Para ella “andaba metido en la droga”.

Nicolás Cerrudo declaró para vender una versión distinta: López y federico Lomeña eran amigos íntimos y tenían una deuda con Humberto Marcelo “El Mendocino” Campos Sosa, que traía la droga del norte. Eran ellos los que habían perdido 4 kilos en panes de marihuana. Habían juntado la plata para escapar a Buenos Aires ya que era inminente que “Marcelo” llegara a la ciudad del Golfo. Lo describió como de entre unos 50 y 60 años, canoso, morocho, siempre de chomba, 1,70. La droga la enterraban en el terreno de la casa de Lomeña. Como no tenía antecedentes, se movía tranquilo en un Fiat Palio Negro.

Pero el 12 de diciembre, en el Parque Ecológico familiares de López encontraron ropa, una lona con sangre; bolsas vacía de cal y cemento, frazadas, guantes, un cuchillo carnicero, una manguera azul, un Iphone con dos tiros en la pantalla y la alfombra del Vento. El caso ya no era una fuga de dos sino un ajuste de cuentas.

A horas de su declaración, Cerrudo se ahorcó. Dejó una carta de despedida de su familia. Pedía perdón y explicaba: “Esto nos pasa por jugar con fuego”. El plural indicaba que estaba involucrado en las muertes.

La policía lo sorprendió a él y a otros dos tripulantes de un auto con “ocho caldos de marihuana”. Dicen que “chapeaba” al momento del procedimiento y que pedía un teléfono para hablar con Massoni. El operativo que se llevó a cabo la noche de este lunes en el barrio Comercio de Trelew terminó con los tres jóvenes liberados y el secuestro de 58,3 gramos de “cannabis sativa”. ¿Andarían en el narcomenudeo?

La información trascendió de altas fuentes confiables y con mucho temor, porque la mayoría de los consultados tenía miedo a ser sancionado por el controvertido ministro de Seguridad que tiene Chubut.

La policía llegó al lugar en donde las tres personas se encontraban dentro de un auto respondiendo a varios requerimientos de vecinos que denunciaban al 101 que estaban consumiendo droga.

Cuando las autoridades los hicieron bajar del vehículo y empezaron a requisarlo después de notar un fuerte olor a marihuana descubrieron a un costado del asiento del acompañante “un paquete de cigarrillos con un caldo dentro” y “luego aparecieron siete más, de distinto tamaño y peso”, explicó uno de los que participó del procedimiento.

Notificados de la situación, desde el Juzgado Federal de Rawson no ordenaron nada con respecto a los tres jóvenes, de entre 20 y 25 años, sino solamente el secuestro de la droga.

En pocas horas en Puerto Madryn, entre la Policía Federal y la Prefectura Naval Argentina secuestraron casi quince kilos de cocaína, de máxima pureza. La División Antidrogas de la Federal, por su lado, descubrió el lugar en donde vendían la droga; en un domicilio particular del barrio San Miguel y allí detuvo al “dealer”. Y la Prefectura incautó los ocho panes que trajo hasta el muelle Storni el buque que “misteriosamente” los pescó en alta mar.

Esto evidencia que la droga pasa, llega y sale de la provincia con una facilidad casi increíble y también deja al descubierto el discurso puramente declamatorio de quienes supuestamente deberían evitar que el narcotráfico se instale en Chubut. Lo de Massoni –claramente—es “vender humo” para los medios que por intereses puramente pecuniarios lo quieren posesionar como el paladín de la Justicia que irá a fondo contra la delincuencia.

Pero ese mensaje se cae enseguida cuando se lo confronta con la realidad. Massoni sigue diciendo que le quiere “dar una trompada en la cara” a la venta de drogas en la provincia y su policía no sale de “los porros” que le secuestran a algún jovencito desprevenido que anda con sus amigos en el auto.

Este martes se desarrolló en la Secretaría de Desarrollo Social y Familia, con sus áreas dependientes, una reunión con diferentes organizaciones para trabajar los actuales problemas que están enfrentando los jóvenes en este escenario de pandemia y cuarentena.

La reunión fue denominada Proyecto Problemáticas de la Juventud para abordar el tema con diversos actores sociales y de la Salud. En el encuentro participaron Cristian Setevich, director del Hospital Subzonal Santa Teresita; Norma Medina, concejal; y Jaled Armando, del Centro de Alabanza.

Al respecto del tema, el director del Hospital Subzonal Santa Teresita, Cristian Setevich, dijo que “fue una idea que surgió hablando con el señor intendente por alguna problemática en la juventud en Rawson. También, era otra inquietud que teníamos en el hospital dentro del equipo de salud mental, el tema de adicciones e intentos de suicidios”.

“Entonces se conformó una segunda reunión donde se han juntado diferentes organizaciones, la iglesia cristiana y evangelista, para sumar entre todas las experiencias que tienen en los distintos barrios para poder hacer un trabajo en equipo y llegar a la juventud”, explicó.

Aclaró que “el contexto de esta pandemia es una afectación, social, económica, y sanitaria. Entonces se debe empezar a trabajar para prevenir, y luego proyectar diferentes trabajos”.

Del mismo modo, habló sobre los logros que ha dejado estas reuniones. Dijo que “de este encuentro surgió la conformación de huertas solidarias que está haciendo el Municipio, y que los trabaja con la iglesia cristiana en los trabajos que ellos tienen hace mucho tiempo en los distintos barrios. Conocen la problemática de los jóvenes en cuanto a las adicciones de alcohol y drogas”.

También, informó que “desde el Municipio venimos trabajando la idea de generar distintos talleres que puedan ser de utilidad a las jóvenes para que puedan pasar esta situación de hoy, pero también proyectándonos en un futuro para que puedan tener un proyecto de vida o una expectativa mayor en la ciudad”.

“Hay una necesidad de trabajar con los jóvenes”

Norma Medina, concejal, durante su intervención en la reunión detalló que “el tema que se abordó es el suicidio y el mal momento que están pasando los jóvenes. Yo vivo en el 3 de Abril, donde hay una estadística y una necesidad de trabajar con los jóvenes del barrio”.

Por esas razones que mencionó Medina, es que le parece interesante armar todo un equipo, así como una red de trabajo. “Tenemos el compromiso de comenzar a trabajar en el barrio, donde están los distintos referentes”, dijo.

Afirmó que “es una respuesta para la gente y todas estas problemáticas que estamos pasando de adicciones y la falta de expectativas que tienen los jóvenes. Entonces, acompañamos a la familia y a los jóvenes con proyectos y propuestas de trabajo que tengan continuidad”.

Finalmente, Jaled Armando, del Centro de Alabanza, aseguró que “a los jóvenes hay que mostrarles que tienen un destino, una razón por la cual vivir”.

Para las personas interesadas en participar en las reuniones de familias que desde el Centro de alabanza están organizado, lo pueden hacer a través de la red social en Facebook y participar en los encuentros familiares que transmiten.

Asimismo, el próximo martes 21 diversas organizaciones se reunirán con otros actores de la comunidad para ir trabajando en este tema de los jóvenes, adicciones y demás escenarios que les afectan durante esta pandemia. A su vez, se está organizando una charla para capacitar a la comunidad.

Entrevista completa

🔴#AHORA #Rawson Cine Teatro. Desde la Secretaría de Desarrollo Social y Familia, con sus áreas dependientes, se organizó una reunión denominada "Proyecto Problemáticas de la Juventud" para abordar el tema con diversos actores sociales y de la Salud. Dialogamos con el director del Hospital Subzonal "Santa Teresita", Cristian Setevich; la concejal Norma Medina y Jaled Armando, del Centro de Alabanza.#CholilaOnline #CholilaOnlineStreaming

Publicado por Cholila Online Streaming en Martes, 14 de julio de 2020

Ya ha pasado casi un mes y medio de aquel histórico procedimiento policial en la residencia donde supo vivir el millonario sindicalista lucifuercista, Héctor Rubén González –hoy también dueño del Diario Jornada de Trelew- y todavía en la Justicia Federal de Rawson no les han resuelto la situación procesal a sus hijos ni a su exmujer, porque dicen que aún están indagando si tenían ese centenar de plantas de marihuana para vender o distribuir; o si alguien iba a esa mansión a comprar.

Para ello, según trascendió, están revisando los teléfonos celulares y las computadoras que les secuestraron, cuando la policía allanó el lugar aquella jornada del 19 de mayo y se encontró con un verdadero bosque de cannabis sativa en el patio principal de esa imponente propiedad, situada en la calle Cangallo 195 y Belgrano, a metros de una escuela primaria.

Desde el Juzgado Federal capitalino, le dijeron a este portal de noticias que las indagatorias a los imputados se están demorando más de la cuenta por la cuarentena y porque el juez quiere tener todas las pruebas recolectadas sobre la mesa cuando sea el momento de citar a los hijos de González y a su exmujer para endilgarles los delitos de los cuales deberían defenderse.

Por ahora, dicen las fuentes consultadas, están imputados de “siembra o cultivo de plantas utilizables para producir estupefacientes” (de 4 a 15 años de prisión, según el Código Penal Argentino), aunque no descartan que a esa hipótesis delictiva inicial se le agregue la de: “…para comercialización”, por ejemplo.

Las mismas fuentes, por otro lado, sostuvieron lo mismo que viene adelantando este portal de noticias: que es muy probable que los González sean procesados sin prisión, o sea, que esperen el juicio en libertad y no en la cárcel.

Otros datos que trascendieron de esta causa es que están haciendo pericias bioquímicas en Comodoro a unas muestras de la marihuana y los cactus San Pedro que fueron secuestrados y que se vinieron tomando declaraciones.

Y como no se dijo quiénes fueron los que expusieron ante el juez eso avivó la duda sobre si uno de esos declarantes habrá sido el sindicalista, Héctor Rubén González. Alguien al que este proceso judicial lo ha puesto muy nervioso.

Será este viernes a las 16 horas y se denomina “Proyecto de transformación social». La entrevistada será Laura Zapata, fundadora de Big Mama Laboratorio.

La Municipalidad de Puerto Madryn, a través de la Dirección de Prevención de Adicciones, coordinó y organizó para este viernes 26 de junio a las 16 horas una charla cuyo tema será “Proyecto de transformación social” en el marco del “Día internacional contra el uso indebido de drogas”. La entrevistada será Laura Zapata, fundadora de Big Mama Laboratorio.

Este proyecto nació en la villa San Cayetano Béccar. Ligado a la danza, fusiona géneros como hip hop, cumbia, folclore y pop, entre otros.

La entrevista se podrá seguir a través de la plataforma Zoom y el canal de youtube Eventos Madryn. Para participar, podrán inscribirse al mail prevencionmadryn@gmail.com

EL PROYECTO

Big Mama Laboratorio nace en la Villa San Cayetano de Beccar, en la casa de Laura Zapata. Esta iniciativa está pensada como un laboratorio musical ligado a la danza y a la comunidad. Fusiona géneros tales como hip-hop, cumbia, folclore latinoamericano, pop, trap dubstep y otros géneros así como también técnicas de danza diversas. Big Mama Laboratorio combina enérgicamente estos elementos que parecen disímiles, lo que da como resultado un proyecto conceptual y popular.

¿Por qué tanto hermetismo en el caso de la plantación de marihuana en la mansión de los González? ¿Se está protegiendo a alguien?

En el Juzgado Federal de Rawson se están manejando con excesivo hermetismo en la causa penal que les abrieron a la ex mujer y los hijos del millonario sindicalista Héctor González peso pesado en el GRUPO JORNADA junto a Walter «Toco» García Moreno y su socio Jorge «El Turco» Aidar Bestene

Hermetismo total por la plantación de marihuana que les hallaron en esa imponente propiedad de la zona sur de Trelew, cuando el pasado 19 de mayo fue allanada por la policía. ¿Será porque están por realizar nuevos procedimientos y quizás detenciones? ¿O porque quieren que el caso no tenga más notoriedad, así la gente se olvida?

Es raro que el diario Jornada no haya publicado nada de aquel procedimiento sin precedentes que hubo en la calle Cangallo 195, esquina Belgrano; a metros de una escuela primaria. Tanto que Jornada venía estigmatizando a los barrios con el secuestro de dos porros ahora no dice nada ante el histórico allanamiento. Ahora parece que la impronta de su hipocresía apunta a que la marihuana hasta salva del coronavirus. Una risa el periodismo del Grupo Jornada.

Ah claro; cierto que González es uno de los dueños y en algún momento quizás va a tener que responder algunas preguntas a la Justicia, como por ejemplo, si vivió ahí, durante cuánto tiempo. Si seguía frecuentando el lugar o si sabía de la plantación de marihuana que su exmujer y sus hijos tenían en el patio de la mansión.

O, si tenía conocimiento de esas tres conexiones clandestinas de luz con las que aparentemente mantenían y hacían crecer las plantas de cannabis y los cactus “San Pedro”; esas especies altamente alucinógenas que también encontraron en el patio de la casa.

“El gordo” Héctor González –que en la actualidad no se sabe bien por qué se viene dedicando a hacer donaciones de «baratijas» a hospitales e instituciones de bien público–, podría ser citado a declarar en cualquier momento en la causa federal que tiene implicados a sus hijos y a su exmujer, quienes ya habrían sido indagados por el juez, en unas audiencias que al parecer se realizaron en los últimos días, llamativamente, en el más estricto hermetismo. Algunos dicen que se están aprovechando de la supuesta enfermedad de uno de sus hijos. Sería muy bajo caer en una estrategia de defensa de este tipo.

Es por eso que se desconoce si declararon o se abstuvieron de hacerlo, y qué tipo de delitos les atribuyeron por el hallazgo de ese centenar de plantas de marihuana, algunas de más de dos metros de altura y del (supuesto) “secadero” de droga que la policía dice haber descubierto en el allanamiento del 19 de mayo pasado, en un lugar que se encuentra a menos de cien metros de una escuela.

Ahora, siempre suponiendo que el juez Gustavo Lleral haya indagado a la exmujer y a los hijos del sindicalista lucifuercista Héctor González; el magistrado tendría diez días hábiles para resolverles las situaciones procesales. Aunque, ese plazo se podría extender si en el medio se realizaran nuevas diligencias, se individualizara a más imputados o si se concretara alguna detención.

Ahora bien, ¿será cierto que en estos últimos días se registró un movimiento inusitado en la mansión de las plantas de marihuana? Muchos en el vecindario dicen que hubo una “especie de mudanza” hacia ese lugar: ¿será verdad?

Las drogas de «Los González» tenía luz clandestina

Causa Drogas: La familia del «Gordo» González a indagatoria

La Justicia Federal citaría a declarar a Héctor González, el millonario sindicalista del Grupo Jornada

Además de marihuana había alucinógenos en la mansión de los González

Plantación de marihuana en la casa donde vive el hijo de Héctor Gonzalez

 

 

 

En playa Unión, descubrieron a tres jóvenescon droga y violando la cuarentena. ¿Quiénes eran? Uno es hijo de un exconcejal de Rawson; el otro, de un funcionario de primer nivel de Arcioni y el restante de un jerarquizado empleado público. Fue el viernes pero el procedimiento no había trascendido hasta ahora, porque el ministro Massoni habría bajado línea para que se lo minimizara para que pasara desapercibido.

Si hubiera ocurrido en el barrio INTA de Trelew o en el Amaya, en el Juan Moreira o en el Tiro Federal; Massoni habría aparecido con los policías a caballo, con el fotógrafo, el que lo filma, y el pelotón de policías que lo sigue para todos lados. Como ahí había “hijos del poder”, no hubo circo.

Comentan algunos vecinos de la villa balnearia que vieron el procedimiento, que no observaron “mucho movimiento de policías”y que lo que hicieron (se presume el secuestro de la droga) lo realizaron rápidamente.

Todo ocurrió alrededor de las doce del mediodía en la zona del Puerto de Rawson, en la escollera. Ahí, personal de un patrullero que andaba de recorrida bajó a identificar a tres jóvenes porque le pareció que estaban violando la cuarentena y al acercarse, los policías, notaron que uno de ellos arrojaba “algo” hacia la cabina de una camioneta a la que se aprestaban a subir.

Al momento en que se aproximaron al vehículo observaron desde afuera que eran unos envoltorios con sustancia sospechosa, por lo que creyendo que podría ser droga, convocaron a personal de la División Drogas a cargo del implacable comisario Eduardo Alonzo que luego, con la ayuda de un reactivo químico, confirmó que se trataba de cannabis sativa, de marihuana.

Dicen que como era “poca cantidad” los muchachones de 17, 19 y 20 años –que presuntamente habían ido a drogarse a la escollera—no quedaron detenidos pero si, dos de ellos, los más grandes, fueron imputados por haber violado la cuarentena. Al más chico, tuvo que ir su padre el ministro a buscarlo a la Comisaría.