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Desde este viernes 1° de enero la reserva de Punta Tombo abrirá  todos los días, teniendo en cuenta que a mediados de ese mes se estaría incrementando de manera importante la llegada de visitantes al arribar los juveniles que nacieron la temporada anterior.

La pingüinera, ya recibe visitas nacionales. En sus 1.300 metros de senderos, muchos de los cuales fueron reparados y renovados en los meses de pandemia, se pueden observar miles de pingüinos, además guanacos, choiques y aves marinas como el Petrel gigante.

El gerente del Entretur, Leonardo Gaffet,  explicó que en estos momentos  han nacido las crías y ya se puede observar que algunas comienzan a salir de las cuevas. Y destacó que a mediados de enero, casi febrero, cuando vienen los juveniles que nacieron la temporada anterior, la cantidad de animales que se ve “es tremenda”. Asimismo, aseguró que el número de ejemplares año a año: “Tombo siempre tiene buena cantidad de parejas, entre 180.000 y 200.000, más las crías y juveniles de temporadas anteriores”, dijo a El Chubut.

El Ministerio de Turismo decidió, en este contexto, habilitar la visita a la reserva todos los días, de lunes a lunes, “siempre con los senderos solamente y protocolos del caso”, sostuvo Gaffet, quien recomendó visitar la web: www.pinguinos.com.ar. El precio de la entrada será de 200 pesos para los residentes y los nacionales $ 400, con descuentos para jubilados y entrada gratuita para niños de 6 años. Los tickets se pueden adquirir en la misma reserva o para agilizar el ingreso, en el Planetario de Trelew, de 9 a 15 horas.

Los guardafaunas de Tombo, compartieron durante estos últimos días, imágenes de cómo se encuentra la pingüinera “Punta Tombo 2020, finalizando el año comienza a completarse la colonia y se puede ver esta imagen”, indicaron a través de Facebook.

Fuente: ADNSur

Los visitantes a las áreas protegidas de pingüinos de Magallanes diseminados por las costa atlántica del noreste del Chubut se mostraron sorprendidos por el crecimiento de las colonias, que fueron habilitadas al público local el pasado fin de semana largo en el marco de la apertura al turismo «intra comarcal».

«Fuimos los primeros en llegar luego de nueve meses de cierre dispuesto por el aislamiento social y la verdad es que nos encontramos con un panorama impactante», explicó a Télam el fotógrafo ambientalista Maximiliano Jonas, quien formó parte del contingente de reporteros gráficos que visitó la reserva de «Estancia San Lorenzo» ubicada sobre el área de Punta Norte, en el vértice norte de Península Valdés.

Las imágenes registradas son por demás elocuentes: una nutrida colonia, con los pichones desarrollando el plumaje que los transformará en juveniles, bien alimentados y sin signos de contaminación.

El apostadero de Estancia San Lorenzo está ubicado en el área de punta delgada, a 160 km. de Puerto Madryn y 90 de Puerto Pirámides, sobre la costa del Golfo San Matías.

Se estima que en esa sola colonia, cuando la población se complete, llegarán a contarse más de 400.000 ejemplares.

El ministro de Turismo y Áreas Protegidas del Chubut, Néstor García, no le atribuye a la pandemia y la ausencia de humanos en la costa el fenómeno del crecimiento que «viene aumentando de manera sostenida en los últimos 10 años, creemos que por las medidas de protección y porque tienen buena alimentación».

El funcionario, en diálogo con Télam, aseguró que «hay por ejemplo en toda la zona de Punta Norte un mayor crecimiento, y en general a lo largo del golfo tanto San Matías del lado sur como el Golfo Nuevo y San José (que rodean a la península y le dan la forma de hongo que se introduce en el mar) una importante presencia incluso con colonias que de a poco van creciendo en lugares donde no había».

Los primeros pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus) comenzaron a llegar sobre mediados de septiembre a las reservas.

La reserva tradicionalmente más visitada es la de Punta Tombo, 100 km. al sur de la capital del Chubut, Rawson, que llega a contar con más de 1.000.000 de pingüinos abarcando una superficie de 210 hectáreas.

Le sigue en importancia la de Cabo Dos Bahías.

Más allá de los matices sobre dónde se ubican y cuántos ejemplares reciben, todas tuvieron en común que este año quedaron fuera de la mirada de los turistas por las restricciones que impuso la pandemia de coronavirus hasta este fin de semana largo, que se dio un primer paso en la habilitación parcial permitiendo el acceso a los visitantes locales.

«De una recorrida por las distintas reservas se puede hablar de animales con buena talla y peso, lo que nos haría tener una temporada óptima si no fuera por la circunstancia de la pandemia que estamos atravesando», se lamentó el ministro.

Tras haber pasado la etapa de apareamiento e incubación, los pichones de pingüino de Magallanes se encuentra por estos días en plena alimentación, en base a una dieta de anchoítas y calamar, para luego dar paso al adiestramiento de las nuevas generaciones.

Al atractivo central de los pingüinos se suma la coexistencia con una variada fauna de aves marinas como cormoranes, gaviotas cocineras, gaviotas australes, gaviotines, skúas y ostreros.

También merodean la reserva otras aves propias de la estepa patagónica como choiques, martinetas, chingolos y calandrias, y completan el cuadro de la activa colonia ecológica los mamíferos de la zona como guanacos, maras, zorros, piches y peludos y otros carroñeros atraídos por los huevos.

Por ahora los pichones están cubiertos por un plumón gris oscuro que en febrero lo mudan por un plumaje juvenil que les permitirá realizar sus primeras incursiones en el mar para buscar su propio alimento a la espera de adquirir el plumaje adulto que obtendrán -si sobreviven a las duras condiciones- recién el año que viene.

La coordinadora general de Políticas Públicas y Promoción Social de Trelew y presidenta del Ente Trelew Turístico (ENTRETUR), Mónica Montes Roberts, confirmó

la reapertura de Punta Tombo para el Turismo Comarcal.

El área comienza a recibir visitantes con la aplicación de protocolos para la prevención del Covid-19, pero no se reciben visitas de residentes de Trelew y Rawson, localidades en etapa de aislamiento.

La Reserva Natural estará abierta de jueves a domingo (el próximo lunes feriado también), de 9 a 18. Están habilitados el estacionamiento, los sanitarios públicos del núcleo interior, los senderos y los miradores. Permanecerán cerrados el Centro de Interpretación, los sanitarios, el restaurante y el Domo de los Vientos.
El protocolo de prevención del Covid-19 establece una capacidad diaria de personas que podrán ingresar y una distribución específica para garantizar que se respete el distanciamiento social.

Habrá, además, tres rangos horarios: de 9 a 12, de 12 a 15 y de 15 a 18. Las entradas se pueden adquirir en el Área Protegida los días y horarios de visita (en efectivo), y en el Centro Astronómico de Trelew, de lunes a viernes de 9 a 15.

Las personas interesadas en obtener mayor información pueden ingresar al sitio www.pinguinostombo.com.ar
En lo que respecta a museos y el centro astronómico, las instalaciones fueron autorizadas a funcionar con los protocolos correspondientes.

El Centro Astronómico funcionará con reserva por WhatsApp o llamando al 280 400 1707 de lunes a viernes de 9 a 15. Los horarios de las visitas guiadas serán los martes y jueves a las 16 y los sábados a las 10 y a las 19.
El Museo Egidio Feruglio (MEF) reabrirá el martes 24. La atención al público será todos los días de 12 a 18. Habrá venta online de entradas desde el sábado 21 de noviembre. Cada visitante podrá ingresar al sitio del museo, seleccionar el tipo y cantidad de entradas, la fecha y la hora en que desea realizar la visita.

Se podrán elegir 6 horarios por día, a cada hora en punto y el cupo máximo de visitantes será de 50 personas por hora. El Museo de Artes Visuales y el Museo Pueblo de Luis funcionarán todos los días entre las 15 y las 20.
El Centro de Informes de Turismo de Trelew estará abierto todos los días de 9 a 18. También se puede pedir información al correo electrónico [email protected] o a través de las redes sociales @TrelewTurismo.

Fuente: eldiarioweb

Los primeros pingüinos de Magallanes comenzaron a llegar «sanos y fuertes» a las reservas de Punta Tombo, Cabo dos bahías y Península Valdés, sobre el litoral marítimo de Chubut, pero este año quedaron fuera de la mirada de los turistas por las restricciones que impuso la pandemia de coronavirus.

«Estuve recorriendo Península Valdés y ya se observa mucha actividad en la reserva, con animales de buena talla y peso, lo que nos haría tener una temporada óptima si no fuera por la circunstancia de la pandemia que estamos atravesando», contó el ministro de Turismo y Áreas Protegidas de la provincia patagónica, Néstor García.

En las colonias, los pingüinos de Magallanes darán inicio en breve a la etapa de apareamiento, incubación y adiestramiento de las nuevas generaciones, pero a diferencia de lo que ocurre cada año, todo quedará fuera de la vista de los turistas ya que la reserva está cerrada por la situación sanitaria.

Sin embargo, García consideró que impulsarán que se permita la visita de los habitantes de la comarca «porque desde nuestro ministerio estamos convencidos que haría bien incluso para desconcentrar la gente que los fines de semana concurre a los espacios próximos al mar, sobre todo en las playas más concurridas como Puerto Madryn y Playa Unión».

La reserva tradicionalmente más visitada es la de Punta Tombo, ubicada 100 kilómetros al sur de Rawson, la capital del Chubut, con una superficie de 210 hectáreas que llega a ser la más poblada del continente con más de un millón de pingüinos cuando la familia se completa.

Los ejemplares de «Spheniscus magellanicus», tal su nombre científico, son muy amigables y permiten que se les tomen fotografías, filmen o simplemente contemplen desde muy cerca, lo que representa un valor agregado muy importante para los turistas, que previo a acceder al área de los nidos, pasan por el centro de interpretación.

Al atractivo central de los pingüinos se suma la coexistencia con una variada fauna de aves marinas como cormoranes, gaviotas cocineras, gaviotas australes, gaviotines, skúas y ostreros.

También merodean la reserva otras aves propias de la estepa patagónica como choiques, martinetas, chingolos y calandrias, y completan el cuadro de la activa colonia ecológica los mamíferos de la zona como guanacos, maras, zorros, piches y peludos y otros carroñeros atraídos por los huevos.

Los primeros ejemplares en llegar fueron los pingüinos machos que comenzaron de inmediato a reacondicionar sus nidos y luego iniciaron su «desembarco» las hembras, que en pocas semanas más comenzarán a poner dos huevos y tras 40 días de incubación compartida con el macho, vigilarán el nacimiento los pichones.

Tanto las hembras como los machos preservan el nido y alimentan a las crías con anchoitas y calamar.

Estos pichones nacen cubiertos de un plumón gris oscuro que en febrero lo mudan por un plumaje juvenil que les permitirá realizar sus primeras incursiones en el mar para buscar su propio alimento a la espera de adquirir el plumaje adulto que obtendrán -si sobreviven a las duras condiciones- recién el año que viene.

Fuente: Telam

 

Creada en 1972 como reserva de fauna, el Area Natural Punta Tombo está ubicada a 110 kilómetros de Trelew, hacia el sur por la Ruta Nacional 3 y luego por las rutas Provinciales 75 y 1.  Los pingüinos patagónicos o de Magallanes es una especie que suele retornar año tras año al mismo lugar de nidificación. Se distribuye a lo largo de la Patagonia argentina, en más de 60 colonias: Punta Tombo es la mayor.

Después de las ballenas, los pingüinos son el principal atractivo natural de la costa chubutense.

Durante las temporadas anteriores, aproximadamente 100.000 personas visitaron Tombo para disfrutar de un espacio único en la costa y el contacto cercano con los animales además de disfrutar de los servicios gastronómicos y el imponente Centro de Interpretación que posee.

La temporada de visitas suele habilitarse a mediados del mes de septiembre. Este año no podrá ser así por la pandemia que obliga a las medidas de aislamiento y distanciamiento que restringe actividades como las que ofrece Punta Tombo.

Mientras tanto…

Mientras se aguarda con cautela y expectativa la posible apertura, en las instalaciones se están realizando arreglos, como pinturas, poniendo en condiciones las pasarelas y los distintos servicios para los visitantes. Estas labores las lleva adelante de manera conjunta el Ministerio de Turismo de la Provincia a través de la Secretaría de Areas Protegidas, el Municipio de Trelew y el ENTRETUR (Ente Trelew Turismo), orgullo de la ciudad por el cuidado manejo y promoción que llevan adelante.

Algunas tareas, a cargo de la Subsecretaría de Conservación y Áreas Protegidas que conduce Sergio Casin, incluyeron 60 metros nuevos de sendero entablonado, donde se utilizaron los cajones de pesca reciclados. “A pesar de que el área está cerrada desde el 16 de marzo, cuando la temporada no había terminado, durante estos meses seguimos trabajando en mejoramientos con personal propio. Tenemos que reconocer al cuerpo de guardafaunas, en esta emergencia sanitaria se pusieron manos a la obra para ocuparse de refacciones y nuevos senderos”, explicó el ministro Néstor García.

“Para las estructuras inferiores se está utilizando material reciclado, recuperado de las costas de la provincia. Los cajones rotos que hemos recogido en diferentes campañas de limpieza, desde Península Valdés hasta Punta Tombo, fueron reciclados por una empresa local y ahora son parte de los senderos donde van a caminar los visitantes cuando se pueda abrir el Área Natural Protegida (ANP). El objetivo es que el recorrido completo de Punta Tombo tenga senderos con barandas”, expresó Garcia.

Vale recordar que desde marzo de 2019, el Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas comenzó una campaña de limpieza de playas que recorrió buena parte de Península Valdés e incluyó Punta León y zonas aledañas a Punta Tombo. Sólo en Península Valdés se recogieron más de 4.000 cajones de pesca desechados por barcos, entre otros cientos de kilos de residuos de la industria pesquera. Turismo acordó con una empresa local el reciclado de los cajones para generar materiales que fueran útiles para el Sistema Provincial de Áreas Protegidas, que integran un total de 18 ANP.

ENTRETUR

El ENTRETUR es clave para el manejo del área que esperaba tener miles de visitantes este año, entre ellos, los cruceristas que tenían previsto arribar a Puerto Madryn durante la temporada de cruceros que, hasta el momento, estaría cancelada.

El gerente del ente mixto de Trelew, Leonardo Gaffet, expresó a Red43 que a la espera de la apertura de Tombo, el tiempo no de desaprovechó: “Se trabajaron los protocolos para todas las áreas protegidas de la provincia, para Tombo están prácticamente finalizados. Tienen que ver, entre otras cuestiones, con la provisión de materiales con horarios específicos y medidas biosanitarias para nuestra gente. Paralelamente, se definirá seguramente que por el momento no se abra el Centro de Interpretación para evitar que circule gente en espacios cerrados. Además estamos previendo la producción de un video que se puedan ver en pantallas para orientar a los visitantes”.

Otra buena noticia para la proyección del área es que El Ministerio de Turismo accedió a fondos para adquirir paneles solares para que durante esta temporada tenga energía solar y como alternativa, la provisión de energía mediante los motores, como los tiene en la actualidad. Además se está trabajando en la conectividad de Internet en el área.

El movimiento de turistas que motoriza Punta Tombo es realmente determinante para la comarca VIRCH-Valdés, particularmente para la ciudad de Trelew, por lo cual la emergencia sanitaria que obliga a mantener cerrada el área natural genera otro enorme impacto para la economía de la región que ya ve cómo la se pierde la temporada de ballenas en Puerto Madryn y Puerto Pirámides.

Desde la península de Punta Tombo, los queremos invitar a dar un paseo con los pingüinos de Punta Tombo.

Pueden asistir turistas provinciales, nacionales e internacionales. Los viajeros que provengan de cruceros, también quedan invitados.

Sobre los itinerarios de paseos, estos varían dependiendo de la agencia de viaje. El viaje dura cerca de dos horas, y durante el recorrido los turistas disfrutarán de un encuentro mágico con miles de pingüinos de Magallanes, quienes están en ese lugar para incubar a sus huevos.

¿Cómo es ese lugar? Consta de dos millas de largo y 1,969 pies de ancho. Su arena es arcillosa y grava.

Los pingüinos son la mayor colonia de este tipo en América del Sur.

Además de esta especie, los viajeros podrán disfrutar de otros animales, como gaviotas, chimangos y cormoranes.

De acuerdo con el guía la visita no puede exceder los 90 o 100 minutos. Por tanto, su estadía con los pingüinos no será muy extendida.

Por ser un paseo corto, en los paquetes se incluye traslado y el acompañamiento del guía, por lo que es recomendable que esté atento antes de adquirirlo para su viaje.

Aunque aún se desconoce el número exacto de pingüinos de la nueva colonia, se definió su perímetro, se realizó un censo para estimar el tamaño de la población y se tomaron algunas muestras de sangre de individuos para determinar su salud y dieta.

Investigadores del CADIC-Conicet recorrían un área hasta entonces inexplorada de la colonia de pingüinos en Isla de los Estados, al este de Tierra del Fuego, una zona catalogada como la más peligrosa para navegar.

De repente, un sonido conocido pero inesperado los sorprendió. Entre pastizales de tussock, un pingüino de Magallanes dentro de las cuevas donde anidan.

Y no fue el único. A lo largo del recorrido, localizaron nuevas cuevas y nidos de la especie. En este tipo de paisajes, las cuevas pueden alcanzar más de un metro de profundidad y pueden ser difíciles de encontrar entre la vegetación.

«Dos años atrás colocamos cámaras en la colonia, pero no habíamos accedido a la parte más extensa. Para llegar a esa colonia hay que caminar 18 horas por una zona bastante difícil y hace al menos 100 años no se la recorre desde tierra», detalló Andrea Raya Rey, investigadora del CADIC – Conicet, asociada a WCS Argentina, que participó del hallazgo.

Aunque aún se desconoce el número exacto de pingüinos de la nueva colonia, se definió su perímetro, se realizó un censo para estimar el tamaño de la población y se tomaron algunas muestras de sangre de individuos para determinar su salud y dieta.

El descubrimiento se suma a la lista de más de 60 colonias conocidas de pingüinos de Magallanes en Argentina, que representan alrededor de un millón de parejas. La más grande se encuentra en la Reserva Provincial de Punta Tombo (Chubut).

Según la lista roja de IUCN, la especie se encuentra en amenaza de extinción debido a factores relacionados con la contaminación por petróleo, la sobrepesca de especies de las cuales se alimentan, la recolección de huevos y el impacto sobre colonias por el turismo no regulado.

Tal como detallan los investigadores, el pingüino de Magallanes se caracteriza por estar en zonas de playas de rocas mucho más tranquilas que las playas de Isla de los Estados. Además, la colonia se encontraba a 197 metros sobre el nivel del mar, cuando normalmente se encuentran en regiones que están a 85 metros sobre el nivel del mar.

«Esto llama la atención porque puede ser producto del cambio climático que genera cambios en las presas, entonces los pingüinos se mudan a otras localidades para encontrarlas», explica Raya Rey.

Además, advierte que esto puede ser favorable para el pingüino de Magallanes, «pero le está quitando nicho al pingüino penacho amarillo, uno de los pingüinos más susceptibles al cambio climático».

Un grupo de investigadores de la Universidad de Coimbra (UC) detectó, por primera vez, restos de microplásticos en la cadena alimentaria de los pingüinos que habitan en la Antártida, un hallazgo que los expertos han calificado de «alarmante» y publica hoy la revista Scientific Reports.

El estudio revela que al menos en el 20 por ciento de las muestras de heces de pingüinos analizadas había restos de microplásticos, con partículas de menos de 5 milímetros de volumen.

El material era de diferentes tipologías y colores, por lo que hay «una gran variedad de posibles fuentes de estos microplásticos», según un comunicado de la UC.

«Estos datos resaltan la necesidad de una evaluación adicional de los niveles de microplásticos en esta región sensible del planeta, específicamente estudios sobre tendencias temporales y efectos potenciales sobre pingüinos y otros organismos en la red alimentaria marina antártica», dice la investigación.

Según Filipa Bessa, una de las científicas portuguesas partícipe de la investigación, «es alarmante que los microplásticos ya hayan llegado a la Antártida».

Se confirma así, insistió, que «nuestro estudio es el primero en registrar microplásticos en la cadena alimentaria marina antártica».

“Las microfibras fueron la principal categoría de microplásticos registrados, indicó Bessa, “que pueden ser resultado de lavar ropa o la fragmentación de redes y cuerdas de la industria pesquera desechadas en los océanos”, agregó.

La investigadora subrayó la complejidad del problema, debido, entre otros factores, a que existen «diferentes fuentes de contaminación»de las que provienen los microplásticos, según informó la agencia Efe.

José Xavier, otro de los especialistas que intervino en la investigación, advirtió de la importancia de este trabajo, ya que «los microplásticos pueden causar efectos tóxicos en los animales marinos y no se sabe aún lo que podrán provocar en los animales de toda la región de la Antártida».

«A pesar de su lejanía, el ambiente antártico puede estar sujeto a fuentes locales de contaminación plástica provenientes de actividades como la pesca, el turismo o las estaciones de investigación», se lee en la investigación.

«Por lo tanto, los microplásticos podrían llegar a la Antártida a través de tres rutas distintas: desde actividades humanas locales, desde fuera de la Antártida en la atmósfera o por circulación oceánica o biotransporte por organismos que migran a la Antártida desde aguas más al norte e inducidos por la dispersión provocada por la tormenta y el calentamiento global», concluye el estudio.

En el “Día Mundial del Turismo”, que se celebra todos los 27 de septiembre, el Área Natural Protegida (ANP) recibió un gran caudal de visitantes.

La Temporada de Pingüinos comenzó en el Área Natural Protegida Punta Tombo de la mejor manera: en dos semanas más de 6 mil visitantes nacionales y extranjeros ya visitaron la mayor reserva continental de Pingüinos de Magallanes del mundo. El Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas del Chubut, que administra el ANP junto al Entretur, recuerda que Punta Tombo abre todos los días de 8 a 20 horas, con ingreso hasta las 18.

“La temporada comenzó el 13 de septiembre, estamos en los inicios y ya se nota que hay una presencia mayor de turistas extranjeros y los nacionales que visitan el Área Natural Protegida a diario”, señaló el Ministro de Turismo y Áreas Protegidas de la Provincia, Néstor Garcia.

“Es la pingüinera continental más grande del mundo, que tiene una valoración internacional como un lugar destacado. Eso lo confirma no sólo el caudal de turistas que llegan todos los años, sino además los documentalistas, fotógrafos y conservacionistas del mundo que todas las temporadas llegan a Punta Tombo”, agregó el funcionario provincial.

Creada en 1972 como reserva de fauna, el Área Natural Protegida Punta Tombo está ubicada a 110 kilómetros de Trelew, hacia el sur por la Ruta Nacional 3 y luego por las rutas Provinciales 75 y 1. Forma parte del Sistema Provincial de Áreas Protegidas, que con objetivos de conservación y turísticos, integran otras 15 ANP. Punta Tombo recibe a los primeros ejemplares machos a principios de septiembre, que llegan para preparar sus nidos y esperar a las hembras para la etapa reproductiva. “Hay una buena presencia de machos, por lo que esperamos una temporada con muchos ejemplares”, completó el Ministro Garcia.

El Pingüino de Magallanes es una especie que generalmente año tras año retorna al mismo lugar de nidificación. Se distribuye a lo largo de la Patagonia argentina, en más de 60 colonias: Punta Tombo es la mayor. El Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas del Chubut cuenta con otro escenario natural para contemplar a los pingüinos: el ANP Cabo Dos Bahías, que, ubicada a 28 kilómetros de Camarones, permanece abierta todo el año.

Hay dos momentos particulares para elegir visitarlos: a mediados de noviembre, cuando nacen los pichones, y a fines de enero, cuando las colonias están en su máximo esplendor gracias a la presencia simultánea de pingüinos adultos, jóvenes y pichones.

El pingüino de penacho amarillo es una especie singular que arriba cada octubre a las costas de Puerto Deseado, en Santa Cruz. La «Isla Pingüino» es el lugar que escoge esta especie para reproducirse y anidar, en un ambiente de preservación único. Cientos de turistas llegan cada año, por ser el único lugar en el Hemisferio Sur donde se le pueda contemplar desde tan cerca, arribando desde el continente.

La ciudad magallánica de Puerto Deseado se encuentra en el extremo oriental de la Provincia de Santa Cruz, a 292 kilómetros al sur de Comodoro Rivadavia y 736 kilómetros al norte de Río Gallegos.

A 20 kilómetros al sur de esta ciudad, por vía marítima, se llega a la Isla Pingüino: un emergente rocoso de origen volcánico que data de hace más de 150 millones de años (período Jurásico) y que actualmente aloja con regularidad a aves, lobos y elefantes marinos, y dos especies de pingüinos: el de Magallanes y el de Penacho Amarillo.

UNA EXCURSIÓN PARA LOS SENTIDOS

La expedición parte desde la ciudad, se adentra en la Ría Deseado, para ingresar luego al mar abierto, el Mar Argentino. En su recorrido de 40 minutos a bordo de una embarcación, los visitantes se van encontrando con pequeñas islas donde la fauna marina de la región se presenta en todo su esplendor. Durante la navegación, hasta tres especies de delfines pueden llegar a sumarse al contingente, llenando de colores las aguas cristalinas. E incluso, con algo de suerte, algunos llegan a ver a la extraordinaria ballena orca.

Apenas saliendo a mar abierto, la península Chaffers es una de las ocho islas pingüineras de la Ría Deseado y la colonia más grande de pingüinos, con una población de hasta diez mil parejas.

Más adelante, otras islas suelen poblarse en sus costas por lobos marinos de diversas edades que no sólo se detienen allí para reproducirse, sino también para aprender a conformar sus harenes. Es común observar también a la paloma antártica, que nidifica en la Antártida pero se acerca a estas islas para alimentarse de excremento de lobos marinos.

Al descender de la balsa a motor, un sendero de piedras rodeado de pingüinos de Magallanes conduce hacia un acantilado, debajo del cual están sus codiciados primos de penacho amarillo. El paisaje rocoso se abre paso, majestuoso, proponiéndose como guía natural para conocer cada especie que le habita.

Un detalle que enamora a los visitantes es la cercanía que se logra alcanzar con estos animales. En esto ayuda la decisión de que un máximo de dos embarcaciones pueda llegar al lugar al mismo tiempo con turistas, para no invadir ni erosionar el entorno natural.

La travesía dura cerca de seis horas y si el clima acompaña y hay interesados, sale diariamente. La posibilidad de practicar senderismo por los incontables caminos de piedras de la isla, complementan una oferta de turismo ecológico inigualable.

LA AVENTURA DE CONOCER AL “SALTARROCAS”

El pingüino de penacho amarillo es más pequeño que el de Magallanes: medio metro de alto y dos kilos y medio de peso. Negro y de panza blanca, tiene ojos rojos, pico naranja y un singular plumaje “punk” amarillo en su cabeza, que deriva en su nombre. Habita la zona rocosa, donde suele anidar, y se desplaza en este terreno hostil, trepando y a los saltos: por eso se le conoce como el “saltarrocas”. Contrario a lo que muchos imaginan, se trata de una especie tranquila, con quienes los visitantes suelen amigarse para verlo más de cerca. Forma parte de una de las seis variedades de los llamados pingüinos crestados, así lo informó El Patagonico.

Cada una de las dos especies, habita un sector diferente de la Isla. Los de Magallanes tienen sus colonias en la parte más plana, mientras que los de penacho amarillo habitan la zona más rocosa y elevada. Los de Magallanes arriban a la Isla en septiembre y un mes después llegan los de penacho amarillo.

La temporada para conocer a los pingüinos de penacho amarillo se extiende entre octubre y abril de cada año. Se les puede conocer en sus diversas etapas vitales: cuando llegan las hembras, cuando llegan los machos, cuando arman sus nidos con piedritas y ramitas, cuando nacen los pichones, cuando sobrevuelan las gaviotas grises.