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Más de un centenar de seguidores del presidente saliente se convocaron en uno de los tantos cortes realizados en Brasil en rechazo a la victoria de Lula da Silva y todo quedó enfocado en el polémico saludo que hicieron gran mayoría de los presentes.

El lugar de la masiva convocatoria ocurrió en en el estado de Santa Catarina tras conocer la justa victoria del ex presidente en esta nueva elección.

Lo curioso fue que mientras entonaban las estrofas del himno brasileño, se filtró una filmación captando a los militantes de Bolsonaro con uno de sus brazos extendidos hacia adelante, imitando el saludo característico de Adolf Hitler para con sus seguidores.

Después de lo que fue la dura derrota en las elecciones, Bolsonaro dialogó con sus militantes, pero sin reconocer la derrota frente al futuro presidente de la izquierda, Lula da Silva.

En lo que será el cambio de mandatos, el país comenzó a verse afectado por diversas movilizaciones y hasta se llegó a pedir por la intervención militar en las calles.

Se trata del primer pronunciamiento público del presidente saliente. No felicitó a Lula da Silva después de su victoria ajustada, con menos de dos puntos de diferencia.

“Quiero empezar agradeciendo a los 50 millones que me votaron el último 30 de octubre. Los actuales movimientos populares son fruto de la indignación y el resentimiento de cómo ocurrió el proceso electoral. Las manifestaciones pacíficas no pueden perjudicar a la población con la destrucción de patrimonio, impidiendo el libre tránsito”, afirmó Jair Bolsonaro sobre los cortes de ruta.

Ordenan a fuerzas de seguridad desalojar bloqueos de ruta

Los Gobernadores de los tres estados más poblados del país movilizaron a la Policía Militar, después de que la Corte Suprema definiera sanciones para quienes se resistan

Las fuerzas de seguridad de Brasil utilizaron hoy balas de goma y gases lacrimógenos para liberar las rutas que mantenían cortadas grupos de manifestantes que apoyan al presidente Jair Bolsonaro en protesta por el resultado de las elecciones que el domingo dieron la victoria al exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, después de que la Justicia avalara las operaciones para el despeje.

La ola de bloqueos de rutas registradas desde la madrugada de ayer es impulsada por camioneros y grupos de manifestantes bolsonaristas en más de 23 estados brasileños y el Distrito Federal, que buscan impugnar los resultados de las elecciones del domingo.

El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, recibió este lunes una avalancha de felicitaciones de líderes mundiales y hasta una visita del presidente de Argentina, luego de derrotar en las urnas al presidente Jair Bolsonaro, que sin embargo seguía sin reconocer la victoria de su adversario.

En un renacimiento de las cenizas tras no poder enfrentar a Bolsonaro en 2018 por una condena por corrupción anulada luego por irregular, Lula, de 77 años y símbolo de la izquierda latinoamericana, hizo historia al convertirse en la única persona en ganar tres veces la Presidencia de Brasil.

El veterano dirigente que se forjó en la lucha sindical y política en la oposición a la dictadura militar derrotó a Bolsonaro, un excapitán del Ejército que reivindica el último golpe de Estado de Brasil, por 50,9% de los votos a 49,1% en el balotaje de los comicios presidenciales.

Lula asumirá el 1 de enero en medio de enormes desafíos, con un país partido en dos, el Congreso federal y numerosos estados controlados por partidos o líderes opositores aliados de Bolsonaro y un problemático presente para la economía de la mayor potencia de América Latina.

En un reflejo de las tensiones con las que deberá lidiar, mientras Lula ya se mostraba este lunes como virtual presidente al recibir a Alberto Fernández y felicitaciones del estadounidense Joe Biden y otros líderes del planeta, Bolsonaro, de 67 años, permanecía recluido en el Palacio Presidencial de Brasilia sin haber hecho ninguna declaración más de 18 horas después de difundidos los resultados.

Además, camioneros y otros manifestantes bloqueaban varias rutas y autopistas en varios estados de Brasil en una aparente protesta por la derrota de Bolsonaro, informó la Policía.

Los mercados de Brasil reaccionaron con cierta volatilidad al triunfo de Lula, en gran medida por el silencio de Bolsonaro y las tensiones que afloraban pero también por la falta de definiciones del presidente electo sobre a quién encargará la conducción económica a partir del 1 de enero.

En contraste con la actitud de Bolsonaro, sin embargo, dirigentes de derecha alineados con el presidente, entre ellos el gobernador electo del poderoso estado de San Pablo, reconocieron la victoria de Lula y se ofrecieron a colaborar y a trabajar juntos tras su asunción, el 1 de enero de 2023.

Consciente de sus retos, Lula reconoció en su discurso de victoria que le tocará gobernar «en una situación muy difícil» y abogó por el diálogo y por restablecer «la unidad» de los brasileños luego de una de las campañas más agresivas y violentas desde el retorno a la democracia, en 1985.

Con todo, el coordinador de comunicación de la campaña de Lula, Edinho Silva, informó que llamó por teléfono al ministro de la Casa Civil (una suerte de primer ministro) de Bolsonaro, Ciro Nogueira, quien “de inmediato se dispuso a conducir el proceso de transición”.

Silva destacó la postura «republicana y democrática» del ministro bolsonarista, y afirmó que derivó la información a la coordinadora general de la campaña de Lula, la diputada y presidenta del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), Gleisi Hoffmann.

“Hoy, el único ganador es el pueblo brasileño. Es una victoria de un movimiento democrático que se formó por encima de los partidos políticos, los intereses personales y las ideologías para que la democracia fuera vencedora», agregó en su discurso un hotel del centro de San Pablo.

El mandatario electo prometió gobernar para todos, tendió una mano a dirigentes de centro y hasta de derecha y dijo querer recuperar la prosperidad de la que gozó Brasil durante sus anteriores mandatos, de 2003 a 2010, cuando sus políticas sociales sacaron a unas 30 millones de personas de la pobreza.

Los cuatro años de Bolsonaro en el poder se vieron marcados por frecuentes choques con la Justicia, sus apelaciones a Dios y su oposición al aborto, al matrimonio igualitario y a la educación sexual integral, su escepticismo sobre el cambio climático y su negación de la gravedad del coronavirus.

El presidente, que sacó más de 58 millones de votos, afirma que Lula, líder del Partido de los Trabajadores (PT), traerá a Brasil el comunismo, legalizará las drogas y el aborto y hasta perseguirá iglesias, cosas que no pasaron los ocho años que fue presidente.

La elección, que siguió a una también ajustada primera vuelta ganada por Lula, fue la más reñida desde que Brasil recuperó la democracia, y la primera vez que un presidente en ejercicio fracasa en su intento de ser reelecto.

Lula da Silva se impuso por la mínima diferencia en el ballotage más polarizado de la historia de Brasil y será de nuevo presidente. Con el 98,86% de los votos escrutados, el ex mandatario obtuvo el 50,83% frente al 49,17% de Jair Bolsonaro, y volverá al poder.

Minutos después de confirmarse la victoria, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) utilizó sus redes sociales para publicar la palabra “Democracia”, junto a una foto en la que se ve su mano y la bandera de Brasil.

De esta manera, Bolsonaro se convirtió en el primer presidente brasileño en no lograr la reelección. Lula, en tanto, tendrá su tercera etapa en el poder tras sus dos mandatos anteriores (2003-2010).

El líder ultraderechista lideró en la primera parte del conteo, en la que llegó a tener una ventaja de 14 puntos. Fue superado por su rival con poco más del 67% del escrutinio, cuando comenzaron a ser contabilizados los votos de las pequeñas ciudades y de las regiones periféricas. De la misma forma, en la primera vuelta, Lula, señalado por los sondeos como el favorito a vencer este domingo, se mantuvo gran parte del escrutinio en el segundo lugar y recién pasó a liderar cuando el porcentaje de votos contabilizados superó el 70%.

En la primera vuelta, los sondeos subestimaron el potencial de Bolsonaro. El líder del PT venció el 2 de octubre pasado con el 48,4% de los votos válidos, pero, como no obtuvo más de la mitad de los sufragios, tuvo que medirse este domingo en el ballotage con el actual jefe de Estado, que recibió el 45,2%.

Lula da Silva asumirá el mandato el próximo 1 de enero.

Una jornada sin filas

A diferencia de la primera vuelta cuando largas filas fueron el común denominador, este domingo la jornada ha transcurrido sin incansables esperas para acceder a las urnas. La gente, sin embargo, fue precavida y prefirió llegar temprano y esperar por más de media hora a que abrieran las mesas que al igual que el pasado 2 de octubre quedaron habilitadas a las 8.00 hora local (11.00 GMT).

Hasta comienzos de la tarde, la situación era de calma en todo el país y a primera vista no se registraron peleas entre seguidores de ambos candidatos o acciones proselitistas que son prohibidas en esta fecha.

Nacionalismo, religión, pobreza

Bolsonaro, un excapitán del ejército de 67 años, buscaba la reelección defendiendo los valores tradicionales y la reciente mejora de los datos económicos -ralentización de la inflación y caída del desempleo-, pronunciando un discurso nacionalista. “¡Brasil encima de todo, Dios encima de todos!”, reiteró en sus discursos de campaña.

Un mensaje especialmente apreciado por el agronegocio y la población evangélica, que representa un tercio del electorado.

El presidente ha lanzado mensajes contradictorios sobre si reconocerá los resultados en caso de derrota. El viernes aseguró que lo hará: “El que tenga más votos, gana”.

Por su parte, Lula, de 77 años, que gobernó Brasil de 2003 a 2010, promete “arreglar el país” impactado todavía por la crisis de la pandemia y sus 688.000 muertos.

En su campaña destacó sus logros socioeconómicos, como la salida de la pobreza de más de 30 millones de brasileños gracias a iniciativas sociales financiadas con el ‘boom’ de las materias primas.

Cuenta con el apoyo de los más vulnerables y de quienes se resintieron de las políticas y exabruptos del ultraderechista, como los jóvenes, las mujeres y las minorías.

«Mentiroso», «delincuente», «ladrón», «elemento», «insano», «abortista» fueron algunos de los adjetivos lanzados como dardos entre el presidente Jair Bolsonaro y el exmandatario Luiz Inácio Lula da SIlva en el tenso debate final por el canal de televisión Globo antes del balotaje del domingo.

Lula, favorito en las encuestas y vencedor de la primera vuelta, se mostró más tranquilo y con un perfil menos agresivo, buscando e inquiriendo a su rival sobre sus programas de Gobierno, mientras que Bolsonaro optó por recalentar viejas polémicas intentando reducir la diferencia de seis millones de votos.

«Estamos hablando de un mentiroso que ha contado 6.489 mentiras en su gobierno, es un provocador que no tiene nada de real», aseguró Lula. «Les pido el voto para restablecer la democracia en este país», subrayó el expresidente, que sostuvo que el Brasil de Bolsonaro es un paria internacional «mas aislado de Cuba».

En un furcio, Bolsonaro pidió el voto para «nuevo mandato de diputado federal» .

El debate encontró a dos contendientes en diversas velocidades: Bolsonaro lanzando golpes desordenados y sin mucho destino durante las primeras dos horas y Lula ganando el centro del ring, con más tranquilidad y haciendo hincapié en el comportamiento del respeto a la investidura presidencial.

En un momento del debate, Lula sacó el tema del aborto con un carpetazo para Bolsonaro, que ha convertido su campaña en una suerte de glosario evangelista neopentecostal. Le recordó un discurso en el cual defendía Citotec, una píldora abortiva, en un discurso en el Congreso. «Eso fue hace 30 años, Luiz Inácio», respondió.

«Vos sos abortista, tus ministras de la mujer lo eran, el PT es abortista», gritó Bolsonaro, que parecía resbalarse en la «arena» de color azul y gris brillante montada por la TV Globo. Lula dijo que está en contra del aborto y que su esposa Janja también.

En un intento por neutralizar la popularidad que tiene Bolsonaro entre los mayores de 60, Lula dedicó parte de su alocución a la rebaja drástica de las jubilaciones con la reforma previsional de 2019 liderada por el equipo.

«Estamos hablando de un mentiroso que ha contado 6.489 mentiras en su gobierno, es un provocador que no tiene nada de real»Lula da silva

Bolsonaro se negó a responder por qué congeló en sus cuatro años de Gobierno el salario mínimo. Contrariando al presupuesto enviado para 2023 al Congreso, Bolsonaro dijo que aumentará el salario mínimo, en una declaración inédita y nunca defendida por el Ministerio de Economía.

Bolsonaro puso en duda los datos sobre las personas pasando hambre en el país y Lula aseguró que «solo hubo prosperidad para la familia presidencial en los últimos 4 años».

El actual presidente manipuló datos sobre el medio ambiente y sostuvo que el Gobierno de Lula taló más la selva amazónica que en su gestión, además de recordar los escándalos de corrupción de los gobiernos del PT.

Lula debió aclarar varias veces que los procesos en su contra están extinguidos y fue absuelto.

El expresidente arrinconó a Bolsonaro varias veces cuando le preguntó por qué redujo el presupuesto de salud y el de las políticas para reducir la violencia contra la mujer.

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva lidera con 44% de intención de voto la carrera para los comicios presidenciales del 2 de octubre en Brasil, contra 31% del mandatario Jair Bolsonaro, según una encuesta del instituto Ipec divulgada por la cadena televisiva privada Globo.

El líder del Partido de los Trabajadores está confirmando su favoritismo a menos de un mes de las elecciones y tiene chances de vencer en primera vuelta, contando los votos válidos, sin blancos ni anulados, como hace la justicia electoral.

La diferencia de esta encuesta entre Lula, presidente entre 2003 y 2010, y Bolsonaro, que va por la reelección, es de 13 puntos.

Respecto de la anterior encuesta del 29 de agosto del instituto Ipec (ex Ibope), Lula se mantuvo en 44% mientras que Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, cayó 1 punto, de 32 a 31%.

Esta encuesta fue realizada después del primer debate electoral y luego de una semana de propaganda y mostró, también, que el rechazo al gobierno de Bolsonaro es de 57%.

El tercero, según la encuesta divulgada por Globo, es el exministro Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista, con 8%, seguido por la senadora Simone Tebet, del Movimiento de la Democracia Brasileña (MDB) del expresidente Michel Temer, con 4%.

Gomes y Tebet crecieron un punto cada uno, apoyados por el desempeño que tuvieron en el debate electoral, que les dio una mayor visibilidad ante un escenario polarizado entre el exmetalúrgico Lula y el excapitán del Ejército Bolsonaro.

Más atrás aparecen con 1% cada uno el empresario libertario Felipe D’Avila, del Partido Novo, y Soraya Thronicke, de Unión Brasil.

La clave de la elección se sitúa en este dato: los votos en blanco sumaron 6 por ciento y los que respondieron que no saben a quién van a votar representan el 5 por ciento, según el sondeo de Ipec.

Pero Lula aún tiene chances de vencer en primera vuelta, que se logra cuando un candidato tiene la mitad más uno de los votos.

Apenas contando los votos válidos, sin blancos ni anulados, tal como lo hace la justicia electoral el día de la elección, Lula está en los umbrales de convertirse en presidente electo el 2 de octubre.

Es que la encuesta Ipec le otorga el 50% de los votos válidos, dentro del margen de error de 2 puntos para arriba o para abajo que tiene la muestra, considerada entre las dos mejor reputadas de Brasil junto a la de Datafolha, que la semana pasada redujo las chances del expresidente de ser electo en primera vuelta, con 45% de los sufragios válidos.

El voto está consolidado como nunca: 79% de los electores dijo que no existen chances de cambiarlo.

En tanto, 85% opinó que la divulgación de noticias podrían influir en las elecciones, como ocurrió en 2018 con la victoria de Bolsonaro.

En caso de balotaje, según Ipec Lula tiene una preferencia del 52% contra el 36% de Bolsonaro.

Según el desglose de la encuesta Ipec, Lula vence en distritos fuertes como los estados de San Pablo y Minas Gerais, los dos más importantes y populosos del país, y en todo el noreste, mientras que Bolsonaro vence en el centro-oeste sojero y ganadero y existe empate en la región sur.

Existe más preferencia hacia Lula entre las mujeres y la población más pobre, mientras que Bolsonaro domina entre los más ricos y entre quienes adhieren al culto evangélico.

El ex mandatario, que recuperó sus derechos políticos en marzo pasado, afirmó en una entrevista que si las encuestas y la salud lo acompañan, se presentará en las elecciones previstas para octubre de 2022.

Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que no dudará en ser candidato para volver a la presidencia de Brasil si está «en la mejor posición para ganar las elecciones» y goza de buena salud.

«Si estoy en la mejor posición para ganar las elecciones presidenciales y gozo de buena salud, sí, no lo dudaré», dijo el líder del Partido de los Trabajadores (PT) al ser consultado por la revista francesa «Paris Match» si se postulará en los comicios de octubre 2022 contra el actual mandatario, Jair Bolsonaro.

Lula consideró que fue un «buen presidente» y subrayó que creó lazos fuertes con Europa, América del Sur, EEUU, China y Rusia.

«Bajo mi mandato, Brasil se volvió un importante actor en el escenario mundial», destacó el principal líder de la izquierda brasileña.

El exmandatario recuperó sus derechos políticos en marzo, tras una decisión del Tribunal Supremo Federal que anuló las condenas por corrupción que pesaban contra él.

Aunque desde entonces se daba por hecho que se presentaría a las elecciones del año que viene, Lula aún no lo confirmó públicamente más allá que en la entrevista dejó entrever su decisión de hacerlo.

Lula favorito en las encuestas

Según una encuesta publicada la semana pasada por el Instituto Datafolha, Lula es favorito para derrotar en primera y segunda vuelta a Bolsonaro.

El exmandatario vencería por 41% contra 23% a Bolsonaro, seguidos por 7% del ex juez Sergio Moro, 6% del laborista Ciro Gomes y 4% del animador televisivo y magnate Luciano Huck.

Para una segunda vuelta electoral, el favoritismo de Lula es de 55% contra el 32% del ultraderechista Bolsonaro, mientras que 11% votaría en blanco o nulo y el 2% restante no respondió. Lula vencería también en segunda vuelta a Moro, que fue quien lo condenó, y al gobernador paulista, Joao Doria.

Con la popularidad en un piso de 24% y con un escenario en el que aparece derrotado para su reelección en 2022, el presidente defendió su postura negacionista ante las recomendaciones científicas de distanciamiento social.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, calificó este lunes de «idiotas» a los ciudadanos que respetan el distanciamiento social y las cuarentenas para evitar el contagio de coronavirus, al reivindicar la multitudinaria marcha de ayer organizada en Brasilia por empresarios ruralistas, en la que participó.

Con la popularidad en un piso de 24% y con un escenario en el que aparece derrotado para su reelección en 2022, el presidente defendió su postura negacionista ante las recomendaciones científicas de distanciamiento social, mientras una comisión del Senado investiga su muy criticada gestión de la pandemia.

«El agro no paró de trabajar. Hay algunos idiotas, los que dicen que hay que quedarse en casa. Hay algunos idiotas que hasta hoy están dentro de casa. Si el campo se hubiera quedado en casa, ese que se quedó en casa hubiera muerto de hambre, ese idiota se hubiese muerto de hambre. Se quejan de todo», afirmó el jefe del Estado.

El ultraderechista se encuentra en su peor momento de popularidad y se ha pasado denunciando posibles fraudes futuros desde la semana pasada, cuando un sondeo de la consultora Datafolha le adjudicó en primera y segunda vuelta la victoria al exmandatario y lider opositor Luiz Inácio Lula Silva (2003-2010).

Bolsonaro sostuvo el domingo ante miles de personas que no usaban barbijo en Brasilia que Lula «sólo ganará con fraude» si no se aprueba el proyecto para imprimir el voto de las urnas electrónicas que funcionan desde 1996.

Según el sondeo de Datafolha, el 75% dijo que el Gobierno demoró para comprar vacunas y perdió ofertas de inmunizantes, como los 70 millones de dosis de Pzifer ofrecidas en agosto de 2020.
El mandatario viene amenazando desde marzo con usar el Ejército para romper las cuarentenas en estados y municipios, pero como respuesta tuvo la renuncia de los jefes de las tres armas, que se han negado a encolumnarse con el ala militar del Gobierno, que se identifica con la defensa de la tortura en la dictadura (1964-1985).

Bolsonaro se encuentra políticamente bajo asedio debido a que la comisión investigadora del Senado ha revelado que el Gobierno apostó en un remedio al que intentó darle un matiz milagroso llamado cloroquina, un antipalúdico, para que la población no respete las cuarentenas de estados y municipios.

Esta semana, la comisión también tendrá más información para su investigación sobre el rol del Gobierno en la pandemia, con la declaración, mañana, del excanciller Ernesto Araújo.

Admirador público del expresidente estadounidense Donald Trump, otro negacionista del coronavirus, Araújo encabezó hasta el mes pasado un frente antichina inédito que provocó colisiones con el envío de insumos para el envasado de vacunas CoronaVac y AstraZeneca en Brasil.

El miércoles, se espera el testimonio más esperado ante la comisión del Senado, el del general Eduardo Pazuello, ministro de Salud de mayo de 2020 hasta abril pasado, investigado por distribuir cloroquina como remedio antiCovid y de omitir la crisis de oxígeno que mató pacientes en Manaos, Amazonas, en enero.

El Gobierno presentó ante la Corte Suprema -que lo otorgó- un habeas corpus para que Pazuello no sea obligado a declarar contra sí mismo y así evitar una posible detención.

El caso ha puesto en baja la imagen pública del Ejército, cuyos excomandantes y generales retirados forman parte del ala militar de la gestión.

El Senado investiga si existieron políticas paralelas comandadas por empresarios, el hijo concejal de Bolsonaro y su administrador de redes, Carlos Bolsonaro, para tratar la pandemia sin los expertos del Ministerio de Salud.

El relator de la comisión, Renán Calheiros, un opositor del ala desarrollista del Movimiento de la Democracia Brasileña (MDB), calificó el domingo de «miliciano» (parapolicial) al senador Flavio Bolsonaro, hijo del presidente, que su vez lo llamó «canalla» en la sesión.

Así lo afirmó el presidente de Brasil, en caso de que el ex mandatario Luis Inácio Lula Da Silva sea elegido como presidente en el 2022.

Jair Bolsonaro, actual presidente de Brasil, expresó que el pueblo brasileño «merece sufrir» si Lula Da Silva es reelegido en el 2022. El Gobierno de Bolsonaro estará bajo investigación por parte del Senado, por su actuación en la pandemia del Coronavirus.

Además, volvió a apuntar contra los intendentes que ordenaron cuarentenas estrictas para evitar el colapso del sistema sanitario, y aseguró que la forma más rápida de cambiar el estado de las cosas es una «dictadura». Aunque aclaró que no la impondrá.

«Por el amor de Dios, el pueblo que por ventura vote a Lula merece sufrir» expresó Bolsonaro ante sus seguidores, al fustigar el fallo de ocho contra tres votos de los integrantes del Supremo Tribunal Federal que anuló las condenas contra Lula y revocó su proscripción para presentarse en las elecciones.

El presidente dijo que espera ser reelecto en 2022 con «el voto auditable para poder cambiar de verdad a Brasil».

El presidente Alberto Fernández negó este jueves haber declarado el estado de sitio y agregó que no lo piensa hacer, en respuesta a un tuit de su par brasileño, Jair Bolsonaro, quien atribuyó al Gobierno argentino haber tomado esa medida para restringir la circulación ante la suba de casos por la segunda ola de coronavirus.

«No he declarado el estado de sitio ni lo pienso hacer. Ni las Fuerzas Armadas están para hacer seguridad interior, sino para actuar en catástrofes brindando apoyo a la gente», dijo el mandatario en declaraciones a radio Diez.

De esta forma, Fernández respondió a Bolsonaro, a quien -según dijo- «hay que explicarle la Constitución argentina».

«Ejército Argentino en las rutas para mantener al pueblo en las casas. Toque de queda entre las 20 y las 8. Buen día a todos», publicó en su cuenta de Twitter el presidente de Brasil.

En respuesta, Fernández dijo: «Primer punto, en Argentina no hay toque de queda. Segundo punto, en la Argentina las Fuerzas Armadas no hacen seguridad interior», y aseveró además que tiene «una muy alta valoración de nuestro Ejército, nuestra Armada y nuestra Fuerza Aérea».

«Yo tuve la suerte de tener la primera generación de jefes que por una cuestión biológica no han tenido ninguna participación en los hechos aberrantes de los años 70», destacó en relación a la dictadura cívico militar.

Asimismo, calificó al personal como «oficiales que han avanzado en democracia, defienden las instituciones y han colaborado de forma magnífica en la pandemia».

«Ahora les he pedido que me ayuden a montar postas sanitarias para avanzar con los testeos y otras cuestiones que hay que atender con sus médicos y enfermeros muy capacitados», explicó el jefe de Estado, tras recordar que «las fuerzas están para en situaciones de catástrofes brindar asistencia a la gente».

«Me parece impactante que Bolsonaro diga una cosa así», finalizó el mandatario.

De igual forma se pronunció el ministro de Defensa, Agustín Rossi, quien en su cuenta de Twitter escribió: «Las FFAA argentinas No realizan seguridad interior. Desde el principio de la pandemia la Sanidad Militar viene trabajando en la lucha contra el COVID. Solo prevención sanitaria, durante el día, concurriendo desarmados como en todas las acciones que hemos hecho en la pandemia».