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Así lo determinó el juez de garantías David Mancinelli, tras el pedido de la fiscal Verónica Zamboni. Los nueve procesados- que cumplen prisión preventiva en la Alcaidía 3 del penal de Melchor Romero-  están imputados como coautores del delito de “homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas”.

Los rugbiers acusados de matar a golpes a Fernando Báez Sosa el verano pasado, enfrentarán un tribunal integrado por tres jueces, tras haber renunciado a un juicio por jurados; así lo determinó el juez de garantías David Mancinelli tras el pedido de la fiscal Verónica Zamboni.

La calificación es por homicidio agravado por alevosía y por la cantidad de participantes. Según el pedido hecho por el magistrado, el ataque a Fernando Báez Sosa aquella noche del 18 de enero de 2020 habría estado preparado. Y la Justicia determinó que los acusados tuvieron roles diferenciados para atacar a golpes a la víctima y bloquear algún tipo de ayuda.

La semana pasada, los acusados por la muerte a golpes presentaron un pedido para no ser sometidos a un jurado popular y solicitaron la nulidad del requerimiento de la elevación a juicio, algo que no prosperó. El abogado de los imputados, Hugo Tomei, presentó su oposición ante la fiscal y pidió el cese de la prisión preventiva para los detenidos.

Se trata de Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (20), Luciano Pertossi (19), Lucas Pertossi (21), Enzo Comelli (20), Matías Benicelli (21), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21), quienes cumplen prisión preventiva en la Alcaidía 3 del penal de Melchor Romero, en La Plata, imputados como coautores del delito de “homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas”.

Según informa TN, al momento de renunciar a ser juzgados frente a un tribunal popular, el abogado Tomei señaló que, “según expresó cada uno de ellos, la decisión fue condicionada por la incuestionable y lapidaria condena social que se instaló” a través de los medios de comunicación, que “dieron a conocer distintas constancias del expediente y realizaron una intolerable saturación de las imágenes contenidas en distintos videos que integran el material probatorio”.

Fuente: ADNSUR.

Los rugbiers ya pasaron más de un año presos. Están acusados de matar a golpes y patadas a Fernando Báez Sosa, de 18 años, a la salida de un boliche en Villa Gesell el 18 de enero de 2020. Este lunes su abogado, Hugo Tomei, presentó un escrito ante el juez de la ciudad balnearia, David Mancinelli, para anunciar que sus defendidos renunciaban a la posibilidad de ser juzgados mediante un jurado popular. El argumento apunta a los medios de comunicación: a su juicio, ya existe una “lapidaria condena social” alimentada por el periodismo y que condicionaría el veredicto.

Afirmaron que ya existe una “lapidaria condena social” por el crimen. Los argumentos de la defensa.

“La decisión fue condicionada por la incuestionable y lapidaria condena social que se instaló como consecuencia de la construcción de sentido realizada a través de los medios de comunicación”, señaló el escrito.

Además, solicitaron la anulación de la elevación a juicio del caso, que había sido pedida por la doctora Verónica Zamboni, titular de la Unidad Funcional de Instrucción 6 de Villa Gesell.

Tomei, en su escrito, dijo que no se entiende “qué se le imputa” a cada uno de los imputados.

Los acusados del crimen son Máximo Thomsen (20), Ciro Pertosi (20), Luciano Pertossi (19), Lucas Pertossi (21), Enzo Comelli (20), Matías Benicelli (21), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21). Zamboni pidió además que otros dos rugbiers, que se encuentran en libertad y fueron señalados como “partícipes necesarios” del crimen, Juan Pedro Guarino (19) y Alejo Milanesi (19), sean sobreseídos.

Los ocho rugbiers están imputados como coautores del delito de “homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas” de Fernando Báez Sosa, que contempla como pena la prisión perpetua. Actualmente, cumplen prisión preventiva por el hecho en la alcaidía 3 del penal de Melchor Romero, en La Plata.

Cómo sigue la causa

Tras la presentación de la defensa, ahora el juez Mancinelli tiene cinco días para resolver cada uno de los pedidos.

“No hay ningún enunciado proposicional que pueda establecer en su dimensión descriptiva una aceptable diferencia entre los actos que habría realizado cada uno de mis asistidos con relación a los delitos imputados”, argumentó Tomei.

¿Por qué la defensa de los rugbiers cuestionó al presidente Alberto Fernández?

Además advirtió que “el Poder Ejecutivo Nacional se ha comprometido con el interés de una de las partes, y por lo tanto, el equilibrio que debe surgir de la necesaria ´igualdad de armas´ presente en todo proceso penal, o mejor dicho en casi todos, aquí ha sufrido una influencia desmedida a favor de una de las partes. Prácticamente ha desaparecido”, indicó.

El presidente Alberto Fernández recibió a los padres de Fernando Báez Sosa el 14 de enero pasado en la Casa Rosada, cuatro días antes de cumplirse el primer aniversario del crimen.

“Para el señor Presidente de la Nación, en este caso ´Justicia´ es sinónimo de ´condena a prisión perpetua´, y esto es lo que reclama el máximo representante de uno de los Poderes del Estado, en un proceso particular, antes de la sentencia definitiva”, cuestionó Tomei en el escrito.

«Para el señor Presidente de la Nación, en este caso ´Justicia´ es sinónimo de ´condena a prisión perpetua», dijo Hugo Tomei, abogado defensor

El letrado también puso en tela de juicio la actitud de la querella, encabezada por Fernando Burlando, al atribuirle actitudes descalificadoras hacia sus defendidos en medios de comunicación. Según afirmó, fueron dichos “cargados de violencia” con palabras o frases como “cobardes, asesinos, hijos de puta y residuos escatológicos, para mencionar solo algunos”.

Esas mismas palabras, concluyó Tomei, fueron utilizadas contra Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi, los dos rugbiers cuyos sobreseimientos fueron pedidos por la Fiscalía.

Al asistir este mediodía al Parque Rivadavia, donde se realiza una colecta solidaria para homenajear a su hijo al cumplirse el primer aniversario del crimen, Silvino Báez señaló que «el mejor recuerdo para Fernando es haciendo este tipo de colecta».

El padre de Fernando Báez Sosa, el joven asesinado en Villa Gesell, pidió hoy que se haga justicia por el crimen porque su hijo «se lo merece» y aseguró que desde hace un año vive «con el dolor a cuesta».

“Tiene que haber justicia porque se lo merece mi hijo, se lo merece la sociedad argentina que lo apoya, y lo merecemos nosotros por lo que era Fernando, un chico bueno” sostuvo Silvino.

En diálogo con Télam, el padre de Fernando expresó que después de un año del crimen de su único hijo están “un poquito más calmados, pero con el dolor a cuestas. Queremos justicia por mi hijo y eso me pone de pie todos los días para levantarme y seguir luchando y pedir justicia”

En el encuentro que fue convocado para el día de hoy, el padre del joven solicitó que la gente de buen corazón se acerque a colaborar, “y así recordar a Fernando cómo era él, un chico bueno, maravilloso y siempre dispuesto para ayudar a los demás”.

Los padres del joven fueron acompañados por amigos y compañeros del Colegio Marianista, al que concurría Fernando.

En dialogo con Télam, una joven amiga recordó a Fernando: “Estamos honrando sus valores, de solidaridad y de ayuda al prójimo”.

La idea de la colecta surgió cuando se cumplieron dos meses del fallecimiento de Fernando, pero debido a la pandemia tuvieron que suspenderlo, comentó Silvino.

Entonces, familiares y amigos decidieron hacer la colecta, “con mucho cuidado, y con todos los protocolos que nos dijo la comuna”, afirmó Silvino, quien además expresó que el apoyo de la gente «tiene mucho valor y significa que no se olvidan de Fernando, eso es muy importante porque nos da la fuerza para seguir adelante”.

Finalmente, el padre del joven asesinado reiteró el pedido de justicia: «Que se haga justicia verdadera, perpetua a los culpables. Hasta ahora no tenemos fecha de juicio y estoy preocupado porque queremos que se haga justicia”.

Los ocho rugbiers detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosa, que permanecen alojados en la Alcaidía de Melchor Romero a la espera del juicio oral aún se encuentran aislados del resto de la población carcelaria para evitar cualquier tipo de agresión, aunque están adaptados a la rutina diaria del pabellón en el que se encuentran.

Los ocho detenidos por el crimen permanecen alojados en la Alcaidía de Melchor Romero aislados del resto de la población carcelaria.

Fuentes de la investigación aseguraron a Télam que Máximo Thomsen (20), como Ciro Pertossi (20), Luciano Pertossi (19), Lucas Pertossi (21), Enzo Comelli (20), Matías Benicelli (21), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21) se encuentran desde el 12 de marzo del año pasado en el Pabellón 3 de la Alcaidía, ubicada en la localidad platense de Melchor Romero, y están alojados juntos pero en calabozos para dos personas.

La vida carcelaria

Los voceros explicaron que los ocho se mueven siempre en grupo: de lunes a viernes, y al igual que el resto de la población carcelaria, tienen permitido permanecer tres horas al aire libre.

Ellos lo hacen en el patio del Pabellón 6, donde suelen caminar, sentarse al sol y compartir charlas.

“Se los ve bastante bien adaptados”, dijo uno de las fuentes consultadas, que aclaró que “reciben la misma comida que los demás internos, más lo que le acercan sus familias”.

Es que desde mediados de noviembre pasado, los presos volvieron a recibir la visita de sus familiares tras el inicio del aislamiento por el coronavirus: una vez por semana, apenas un familiar por detenido puede ingresar a visitarlo, bajo medidas estrictas de bioseguridad.

Los familiares aprovechan la oportunidad y les llevan libros, ropa, elementos de higiene, yerba y cigarrillos.

Según los voceros, los rugbiers reciben eventualmente asistencia espiritual de parte de un pastor.

Sin embargo, allegados a los ocho detenidos cuestionaron la ayuda psicológica y psiquiátrica que reciben dentro del penal y dijeron que los ven “sufriendo bastante”.

Uno de esos allegados -que prefirió mantenerse en el anonimato para evitar, según dijo, posibles represalias contra los detenidos- cuestionó “principalmente a una psicóloga, que juzga y pide que se arrepientan de un proceso que todavía no tiene sentencia”.

La víctima quedó gravemente herido tras el salvaje ataque. Radicó la denuncia este domingo.

Según informaron fuentes policiales todo ocurrió en una playa de Claromecó, en la localidad de Tres Arroyos. Allí la víctima, identificada como Felipe Di Francesco de 23 años, acusa haber sido golpeado salvajemente por Lucio Cozzi e Ignacio Cozzi, dos hermanos mellizos que visten la camiseta y juegan en La Plata Rugby Club.

La denuncia radicada sostiene que todo se produjo luego de una fiesta clandestina y en el momento en el que Di Francesco se encontraba realizando tareas de limpieza en playa. Fue allí que pidió colaboración a los rugbiers en la recolección de residuos, lo que habría sido el desencadenante del brutal ataque.

Jugadores del seleccionado de rugby de Argentina, Los Pumas, están envueltos en una polémica por viejos mensajes en redes sociales considerados xenófobos y racistas, mismos que ahora repudiaron y ofrecieron disculpas, y luego de otra controversia por un homenaje del equipo al fallecido astro del fútbol Diego Maradona.

Primero fue el homenaje a Maradona, por el que llovieron críticas a los jugadores de la selección de rugby de Argentina, luego de ver que salieron a la cancha y solo usaron un brazalete negro para recordar al que, para algunos, es el máximo ídolo de los argentinos de todos los tiempos.

Sobre todo, porque ese gesto de Los Pumas fue opacado en ese mismo momento por sus contrincantes de ese partido, los All Blacks —el seleccionado de Nueva Zelandia—, que allí mismo ofrendaron una camiseta negra con el número 10 y el apellido Maradona estampado en la espalda.

El hermoso gesto de los All Blacks a Maradona 0:22
«Sabemos que el homenaje que elegimos hacer para Diego el fin de semana causó dolor y decepción en mucha gente. Y queríamos decirles que de ninguna manera esa fue nuestra intención. Diego para nosotros fue una persona sumamente importante, una persona que siempre nos apoyó, siempre nos acompañó”, justificó para tratar de calmar las críticas el entonces capitán del equipo, Pablo Matera, a través de un video junto a todo el plantel del equipo, publicado desde Australia, donde están jugando el Torneo Tres Naciones.

Pero, en simultáneo a ese pedido de disculpas, se desató un escándalo en redes sociales al descubrirse viejos mensajes considerados como xenófobos y racistas de Matera y otros dos integrantes del plantel en sus cuentas de Twitter, de cuando tenían entre 18 y 20 años.

Los jugadores rápidamente cerraron sus perfiles en esa red social, pero antes de hacerlo ofrecieron disculpas a través de esa plataforma y que fueron publicadas por medios argentinos. CNN no pudo verificar las disculpas debido al cierre de las cuentas en Twitter, pero capturas de pantalla de los comentarios despectivos han sido ampliamente compartidas por los medios argentinos y en las redes sociales.

Este lunes, la Unión Argentina de Rugby emitió un comunicado donde, además de repudiar lo que llamó “los comentarios discriminatorios y xenófobos publicados por integrantes del plantel de Los Pumas en las redes sociales”, decidió “revocar la capitanía de Pablo Matera” y “suspender a Pablo Matera, a Guido Petti y a Santiago Socino del seleccionado nacional hasta tanto se defina su situación disciplinaria”.

La entidad aclaró que, “si bien los mensajes fueron expresados entre 2011 y 2013 y no representan la integridad como personas que los tres mostraron durante este tiempo en Los Pumas”, condenan “cualquier expresión de odio” y consideran “inaceptable” que quienes las expresen representen a Argentina.

Según el medio argentino Clarín, Matera colgó este lunes una publicación en Instagram en la que asegura sentirse «muy avergonzado» y se disculpa con «todos los que se sintieron ofendidos por las atrocidades que escribí». Y agregó: «Hoy tengo que responsabilizarme por lo que dije hace nueve años. También me disculpo con mi equipo y mi familia por el momento que están pasando por mis acciones y agradezco a las personas que me quieren por el apoyo.»

En capturas de pantalla incluidas en un reportaje de Clarín, Socino pidió «perdón a quienes se sintieron ofendidos por lo que dije», mientras que Petti dijo que sus publicaciones «no representan para nada a la persona que soy hoy. Me equivoqué y quería expresar mis más sinceras disculpas «.

Los jugadores recibieron algunos mensajes de apoyo de sus compañeros por esa actitud. Tal es el caso de Matías Moroni, que en su cuenta de Twitter destaca que Matera “se rectificó” y “supo dar la cara. Pedir perdón y no esconderse atrás de un escritorio”.

CNN ha intentado comunicarse con los representantes de los jugadores, pero sin éxito por el momento.

Desde la Defensoría del Pueblo de Buenos Aires anunciaron que, en conjunto con el Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi), «realizarán las denuncias respectivas y van a ofrecer cursos y programas» para «deconstruir esta postura inconcebible e inaceptable».

Además, el club donde juega Matera, el Stade Français, también emitió un comunicado condenando sus dichos. Y si bien destaca que, desde su llegada en diciembre de 2019, su conducta ha sido “irreprochable” y menciona el pedido de disculpas público de Matera, también advierte que, a su regreso, será convocado por la Dirección del club.

FUENTE: CNN

Los ocho rugbiers acusados de asesinar a Fernando Báez Sosa en enero pasado en Villa Gesell volvieron a recibir a sus familiares en la Alcaidía de Melchor Romero, en La Plata, a partir del retorno a la visitas en las cárceles bonaerense, luego de ocho meses en los que estuvieron prohibidas por la pandemia.

Fuentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) aseguraron a Télam que tanto Máximo Thomsen (20), como Ciro Pertossi (20), Luciano Pertossi (19), Lucas Pertossi (21), Enzo Comelli (20), Matías Benicelli (21), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21), recibieron el último fin de semana a sus familiares.

De acuerdo con las medidas sanitarias dispuestas por las autoridades carcelarias, los presos solo pueden recibir una visita por vez y recién podrán volver a ser visitados dentro de 14 días.

Las fuentes consultadas aseguraron a esta agencia que, en el caso de Thomsen, uno de los principales protagonistas del hecho, fue visitado por su madre, mientras que su padre recién lo hará en la próxima visita.

«Fue una alegría inmensa volver a verlo después de tantos meses», dijo a Télam uno de los padres que concurrió a la visita y que prefirió no ser identificado.

Como medida de seguridad, los ocho jóvenes permanecen alojados en el pabellón 3 de la Alcaidía Departamental La Plata 3, ubicada en Melchor Romero, en cuatro celdas contiguas con capacidad para dos detenidos cada una y no cuentan con ningún privilegio.

Según las fuentes, los ocho amigos se mueven siempre en grupo: de lunes a viernes, y al igual que el resto de la población carcelaria, tienen permitido permanecer tres horas al aire libre. Ellos lo hacen en el patio del Pabellón 6, donde suelen caminar, sentarse al sol y compartir charlas.

Desde el 20 de marzo pasado, cuando se decretó el aislamiento preventivo por la pandemia del coronavirus, los rugbiers dejaron de recibir visitas, al igual que todos los presos.

De esta manera, los familiares solo podían acercarles algunos alimentos y distintos elementos de entretenimiento, como libros o revistas.

Además, los acusados del crimen de Fernando cuentan con un solo teléfono celular que comparten los ocho y con el cual se comunicaron todo este tiempo con el exterior mediante llamadas o mensajes de texto, ya que no tienen habilitada ninguna red social.

Un joven fue registrado en Zárate por una cámara de seguridad en el momento en el que subía a su camioneta a un delincuente que escapaba de la policía. Se trata de Ramiro Pertossi, hermano de Lucas, uno de los rugbiers que está detenido por el asesinato de Fernando Baéz Sosa ocurrido en enero en Villa Gesell.

En el video que llegó a TN y La Gente se lo ve manejando una camioneta y ayudando a escapar a un hombre. En el vehículo, una camioneta marca Isuzu de color rojo, iban otros dos jóvenes. Los tres fueron testigos de la persecución y se los escucha decir “mirá cómo corren a los guachos. Mirá se van corriendo”.

Mientras avanzan siguen hablando y se preguntan entre ellos si lo suben a la camioneta. “Sí subilo. No lo voy a dejar morir”. Al llegar a una esquina encuentran al ladrón y a los gritos le dicen “subí, dale subí. Tiráte abajo, escondéte».

A pesar de la fuga, el delincuente fue detenido el martes por personal de la Comisaría Primera de Zárate. Su cómplice también fue aprehendido y la policía secuestró la moto que habían robado el lunes. Pertossi fue imputado por encubrimiento del robo.

En la causa interviene la Fiscalía del Fuero de Responsabilidad Juvenil Número 2 de Zárate-Campana.

Fuentes de la investigación confirmaron a este medio que a raíz de la difusión del video, Marcos Germán Pertossi, padre de Lucas y Ramiro, se presentó en la comisaría y reconoció que es el dueño de la camioneta.

El crimen de Fernando Báez Sosa

Fue cerca de las 4.40 de la madrugada del sábado 18 de enero de 2020 frente al boliche Le Brique, en pleno centro de Villa Gesell, cuando el joven fue atacado a patadas y trompadas.

El ataque quedó grabado por cámaras de seguridad y teléfonos celulares, por lo que horas después detuvieron a los ocho rugbiers -que aún permanecen en el penal- y a otros dos, que fueron excarcelados e imputados como “partícipes necesarios” del crimen.

Permanecen con prisión preventiva Máximo Thomsen, Ciro Pertosi, Enzo Comelli, y Matías Benicelli, todos de 20 años; Luciano Pertossi, de 18; Lucas Pertossi y Ayrton Viollaz, ambos de 21; y Blas Cinalli, de 19.

Todos los acusados están imputados como “coautores” del crimen del joven, mientras que Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi, ambos de 19 años, están en libertad, acusados de ser “partícipes necesarios”.

En septiembre, la Justicia confirmó la identidad del sospechoso Nº 11 que participó en el hecho. El joven podría ir a juicio con el resto de los acusado

Los presos los habían marcado al comienzo. “No son como nosotros, son logis”, decía un hombre del hampa que conoce bien la atmósfera de la Alcaidía N° 3 de La Plata en Melchor Romero, sobrepoblada con rastreros, ladrones de motos y celulares, dealers, violentos que golpearon a sus novias, una cárcel de gallos y bravos, una cárcel que es usualmente la primera de muchos en la periferia platense, presos jóvenes y enojados.

Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (20), Luciano Pertossi (18), Lucas Pertossi (21), Enzo Comelli (20), Matías Benicelli (20), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21), los ocho acusados de matar a patadas en el cráneo a Fernando Báez Sosa, alojados en el pabellón 6 de la N° 3, salían tres horas por día al patio, donde de vez en cuando escuchaban los insultos de los detenidos, los mismos que escuchaban en su primer lugar de encierro, el penal de Dolores. Estaban aislados del resto de la población. Con el tiempo, los insultos desaparecieron. “Son uno más”, decía un jefe penitenciario a Infobae dos meses atrás.

Hoy, los ocho protagonistas de uno de los crímenes más resonantes de la historia reciente continúan su vida tumbera. Hasta ahora, su conducta es buena: no se los acusa de protagonizar ningún incidente.

“Mantienen un perfil muy bajo. No han hecho peticiones a los agentes penitenciarios. No se advierte liderazgo de ninguno de ellos sobre los otros, y se comportan con respeto hacia el personal”, asegura una fuente penitenciaria.

Continúan aislados, según confiaron fuentes penitenciarias a Télam. De lunes a viernes, al igual que el resto de la población carcelaria, todavía tienen permitido permanecer tres horas al aire libre en el patio del Pabellón 6, donde suelen caminar, sentarse al sol y compartir charlas.

La pandemia introdujo fuertes cambios en la vida de los presos: canceló las visitas hasta nuevo aviso, pero un fallo judicial permitió el uso de celulares con WhatsApp para comunicarse con familiares y amigos y así aliviar el encierro. Los rugbiers cuentan con un solo teléfono celular que comparten los ocho y con el cual se comunican con sus familiares mediante llamadas o mensajes de texto, ya que no tienen habilitada ninguna red social.

“Todos leen algo, algunos libros históricos, otros novelas», coinciden las fuentes. Por ejemplo, Máximo Thomsen, uno de los más complicados en el expediente luego de que se revelara mediante una pericia de la Policía Federal que con su zapatilla de lona negra encontrada en la casa que compartían los acusados en Villa Gesell se golpeó a Fernando, «es un apasionado de la novela épica y de fantasía y siempre tiene en sus manos algún libro de la saga de ‘El Señor de los Anillos’ o de ‘Game of Thrones’”, graficó la fuente consultada.

Mientras tanto, la fiscal a cargo de la causa, Verónica Zamboni, entra en la recta final del plazo legal de diez meses para cerrar la causa y elevarla a juicio, con una imputación que puede llevar a los ocho a una pena de prisión perpetua. La producción de pruebas todavía no terminaba dos meses atrás: Zamboni planea pedir nuevas declaraciones testimoniales en las próximas semanas.

Fuente: Telam 

Dos amigos de los rugbiers imputados por el crimen de Fernando Báez Sosa, el joven asesinado a golpes el 18 de enero pasado en la ciudad de Villa Gesell, declararon por videollamada como testigos en el marco de la causa, a raíz de la incorporación en el expediente de un peritaje sobre los teléfonos celulares de los acusados, informaron fuentes judiciales.

Estas declaraciones, realizadas a través de videollamadas en el marco del aislamiento social por la pandemia del coronavirus, forman parte de una serie de medidas de prueba ordenadas por la titular de la Unidad Funcional de Instrucción 6 de la localidad balnearia, Verónica Zamboni, antes de avanzar en el pedido de elevación a juicio del caso.

El objetivo de la fiscal es precisar información surgida de las pericias realizadas por la Policía Federal (PFA) sobre los celulares de los imputados, donde estaban mencionados y aparecían mensajes de audio de los testigos Juan Neme y Alejo Arce, dos jóvenes oriundos de la localidad de Zárate, al igual que los rugbiers imputados.

Ambos fueron citados por el contenido de un grupo de Whataspp del que formaban parte, y en el que también participaba Máximo Thomsen (20), uno de los ocho detenidos acusados de ser coautores del homicidio.

En la audiencia por videollamada, según informó a Télam una fuente de la investigación, «se los interrogó sobre los diálogos en ese grupo con posterioridad al hecho», ocurrido frente al boliche Le Brique en plena temporada de verano.

En una de estas conversaciones, que está incorporada a la causa, uno de los testigos citados se refiere a una serie de incidentes dentro del boliche entre algunos de los rugbiers y otro grupo de jóvenes, y al ataque posterior fuera del local.

En ese audio menciona a Thomsen, apodado «Machu», y Enzo Comelli (20), quienes están imputados por el delito de «homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas».

Comelli y Thomsen se encuentran detenidos en la Alcaidía de Melchor Romero, en La Plata, junto a Ciro Pertosi (20), Luciano Pertossi (19), Lucas Pertossi (21), Matías Benicelli (20), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21), acusados también como coautores.

Las declaraciones continuarán mañana y el próximo lunes, con otros cuatro testimonios de jóvenes oriundos de Zárate.

Uno de ellos será el de la novia de Juan Pedro Guarino (19), quien junto a Alejo Milanesi (19) están acusados de ser participes necesarios en el crimen y fueron excarcelados.

El defensor de los rugbiers, Hugo Tomei, no prestó conformidad con estas declaraciones pedidas por Zamboni, ya que se opuso a que fueran realizadas por videollamada, aunque la fiscal desestimó este planteo.

Fuentes judiciales informaron por otro lado que el martes próximo se realizará una «pericia de video» y de «cotejo de registro fílmico y reconocimiento facial», que había pedido la fiscalía, y será efectuada por la División de Individualización Criminal de la PFA.

Los resultados de esos peritajes demorarán cerca de una semana y se sumarán a otras medidas de prueba que ya fueron incorporadas a la causa.

Una de ellas es la pericia scopométrica realizada por la PFA sobre una impronta detectada en el rostro del joven asesinado, que determinó que la marca corresponde a una zapatilla «Cyclone», que a su vez coincide con las huellas de pie tomadas a Thomsen.

Además, un peritaje de ADN realizado en el Instituto de Investigación Criminal y Ciencias Forenses de Junín, halló sangre de Fernando en la camisa de Benicelli, mientras que también fueron encontrados rastros genéticos de Cinalli en la uña de un dedo meñique de la víctima, según confirmaron fuentes judiciales.