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Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) tuvieron que salir ayer formalmente a desdecir los polémicos comentarios de su propia directora, Rochelle Walensky, que había dado a entender que los vacunados contra el coronavirus no podían contraer el virus ni transmitírselo a otros.

La afirmación de la funcionaria iba a contramano de las precauciones que el organismo a su cargo les había encarecido a los vacunados hace apenas un mes, como seguir usando barbijo y reunirse acotadamente con otros vacunados.

“Durante aquella entrevista, la doctora Walensky habló de manera general”, comunicó ahora un vocero de los CDC. “Es posible que una persona vacunada con ambas dosis contraiga Covid-19. Y la evidencia no deja en claro si pueden contagiarles el virus a otros. Seguimos analizando la evidencia disponible.”

La agencia salió así a responder a las críticas de algunos científicos que señalaron que el estado actual de las investigaciones está muy lejos de permitir asegurar que los vacunados no esparcen el virus.

“Los datos científicos sugieren que es mucho más difícil que las personas vacunadas se infecten, pero que nadie piense ni por un segundo que es imposible”, dice Paul Duprex, director del Centro de Investigación de Vacunas de la Universidad de Pittsburg.

La entrevista

En una entrevista con Rachel Maddow, de la cadena MSNBC, Walensky citó datos publicados por los CDC que muestran que una dosis de la vacuna de Moderna o de Pfizer tenía una efectividad del 80% en impedir que la persona vacunada se infectara, y que con dos dosis esa efectividad era del 90%.

Por supuesto que esos datos permiten pensar que contagiarse de un vacunado sería muy improbable, pero los comentarios de Walensky daban a entender que esa inmunidad era total. “Nuestros datos actuales en los CDC sugieren que los vacunados no son portadores del virus, no se enferman”, dijo textualmente Walensky. “Y no solo en los datos de los ensayos clínicos, sino en datos de la vida real”.

ESTADOS UNIDOS: El farmacéutico Todd Gharibian, a la derecha, administra una dosis de la vacuna Moderna COVID-19 a Toshiko Sugiyama, a la izquierda, en una sucursal de CVS Pharmacy el lunes 1 de marzo de 2021 en Los Ángeles.

A continuación, Walensky enfatizó la importancia de seguir usando barbijo y cumplir con los protocolos, incluso los vacunados. Sin embargo, ese comentario al pasar fue interpretado por todo el mundo como una afirmación de que la vacuna protege totalmente tanto de contagiarse como de contagiar.

La respuesta de los expertos

En una pandemia donde malentendidos científicos son recurrentes, los expertos dicen solidarizarse con Walensky y su evidente deseo de que los estadounidenses se sigan cuidando.

“Si la doctora Walensky hubiera dicho que la gran mayoría de las personas vacunadas no son portadoras del virus, no estaríamos teniendo esta discusión”, dice John Moore, virólogo del Centro Médico Weill Cornell, Nueva York.

“Lo que sabemos es que las vacunas son sumamente efectivas contra la infección, y cada vez hay más datos que lo confirman, pero nada es 100% seguro”, agrega Moore. “Es un mensaje de salud pública muy importante, que debe comunicarse correctamente.”

Estudio alentador

Todas las vacunas contra el coronavirus son increíblemente exitosas en prevenir los cuadros graves y la muerte por Covid-19. Lo que no estaba tan claro es hasta qué punto impedían contagiarse.

Los ensayos clínicos de las vacunas fueron diseñados únicamente para evaluar si las vacunas impiden que la persona enferme gravemente y muera. La investigación de los CDC difundida el lunes arrojó la grata conclusión de que las vacunas también son extremadamente efectivas para impedir que el vacunado se infecte.

Para el estudio fueron reclutados 3950 trabajadores de la salud, personal de emergencia y otras personas con alto riesgo de contagio. Los participantes se hisoparon ellos mismos cada semana y enviaron las muestras para su análisis, así que los investigadores de los CDC podían detectar todos los contagios, sintomáticos o no. El estudio reveló que dos semanas después de la vacunación, la inmensa mayoría de las personas vacunadas estaban libres del virus.

Los datos de seguimiento de los ensayos clínicos respaldan ese hallazgo. En los resultados publicados el miércoles por Pfizer y BioNTech, por ejemplo, 77 personas que recibieron la vacuna se infectaron de coronavirus, frente a los 850 contagiados entre quienes recibieron el placebo.

“Queda claro que algunas personas vacunadas se infectan”, dice Duprex. “Mantenemos a raya los síntomas y a la gente fuera de los hospitales, pero no somos totalmente resistentes al contagio.”

Las tasas de infección también podrían ser más altas entre las personas expuestas a una variante del virus capaz de eludir al sistema inmunológico.

Rebrote

En Estados Unidos, la cantidad de casos está creciendo nuevamente y existe la amenaza de un rebrote. El comentario de Walensky llegó justo un día después de su emotiva apelación a la opinión pública norteamericana para que se siguiera cuidando.

“Les pido que aguanten un poco más, que se vacunen en cuanto puedan, para que todos nuestros seres queridos sigan estando con nosotros cuando termine esta pandemia”, Había dicho Walensky.

Dado el aumento de casos, los expertos dicen que es especialmente importante que las personas vacunadas sigan cuidando a los que todavía no lo están.

“Que los vacunados no tiren el barbijo”, dice Moore. “La pandemia no terminó.”

La técnica utiliza lo que se conoce como ADN ambiental (eDNA), fragmentos de material genético que se han desprendido de un organismo hacia el medio ambiente.

Por primera vez, los científicos han demostrado que el ADN animal y humano se puede extraer directamente de las muestras de aire. Aunque la investigación todavía se encuentra en su etapa inicial, el nuevo método podría allanar el camino hacia desarrollos importantes en ciencias forenses, ecología e incluso en medicina.

La técnica utiliza lo que se conoce como ADN ambiental (eDNA), fragmentos de material genético que se han desprendido de un organismo hacia el medio ambiente, sobre todo piel y cabello, pero también orina y otros desechos.

En los últimos años, el eDNA se ha convertido en una herramienta importante para ayudar a los científicos a identificar especies que se encuentran en diferentes entornos. Sin embargo, aunque se ha propuesto una variedad de muestras ambientales, incluidos el suelo y el aire, como fuentes del eDNA, hasta el momento, la mayoría de los estudios se han centrado en su recolección del agua.

Ahora, un equipo dirigido por Elizabeth Clare, profesora de la Universidad Queen Mary de Londres (Reino Unido), ha proporcionado la «primera demostración de prueba de concepto de que las muestras de aire son una fuente viable de ADN para la identificación de especies en el medio ambiente», según un estudio publicado en la revista PeerJ.

Experimentos con roedores

En el marco del experimento de captura de ADN, el equipo usó una habitación que contenía un grupo de ratas topo desnudas. Esta colonia sirvió como un sujeto de prueba ideal para el eDNA ya que habían vivido en el mismo lugar durante mucho tiempo, lo que permite que las células desprendidas se acumulen en el medio ambiente.

Como lo indica el nombre de la especie, las ratas topo desnudas no tienen pelo, lo que aumentó las probabilidades de que arrojen células de la piel, consideradas como una mejor fuente de eDNA.

Clare y sus colegas utilizaron el mismo tipo de filtros de presión Sterivex-HV disponibles comercialmente que son comunes en los estudios de eDNA acuáticos. Para sorpresa del equipo, estos dispositivos recogieron con éxito las muestras de eDNA de los roedores tanto en el aire dentro de sus madrigueras, como de la habitación misma, sin necesidad de adaptarse en absoluto a un medio diferente.

Además, el experimento también detectó el eDNA humano que los investigadores y cuidadores de las ratas habían desprendido a lo largo del tiempo.

Lo aseguró la Investigadora del CONICET, Daniela Hozbor a LaCienPuntoUno. «La variante de Manaos es preocupante porque está asociada a una mayor contagiosidad y resistencia a la inmunidad», resaltó además.

Daniela Hozbor, Investigadora del CONICET, profesora de la Universidad Nacional de La Plata, y coordinadora de la sub-comisión de Vacunología de la Asociación Argentina de Microbiología indicó en diálogo con LaCienPuntoUno que la variante de coronavirus de Brasil “es muy preocupante”.

“La segunda ola va a llegar. Estamos con un número de casos altos, 8 mil y es preocupante en esta época, comparado con lo que sucedió en el hemisferio norte, deberíamos estar en menos. Tenemos que reforzar varias cuestiones”, alertó.

Si bien aseguró que estamos mejor que el año pasado porque ya está disponible la vacuna, además hay mas conocimiento y aprendizaje de las medidas de preventivas, pero lo que juega en contra a esta altura es que hay mucho cansancio, las medidas preventivas no se aplican de la misma manera y existe una limitación en el plan de vacunación, por la tardanza de la llegada de las dosis.

“Es un desafío tremendo porque la cantidad de dosis que se necesita es un número muy grande. La campaña de vacunación se aceleró, se llegó a inmunizar a mas de 500 mil personas, va tomando ritmo pero depende de la cantidad de dosis que vayan llegando”, subrayó.

Asimismo explicó que el virus cuando se multiplica produce modificaciones en su material genético y una de estas mutaciones hace que tenga características preocupantes, porque es mas contagioso y puede tener más letalidad.

“La variante de Manaos está asociada a una mayor contagiosidad y mayor resistencia a la inmunidad”, destacó.

Los científicos descubrieron que la biodiversidad de más de la mitad de los ríos se había visto profundamente afectada, con peces grandes como el esturión reemplazado por especies invasoras como el bagre y la carpa asiática. La contaminación, las presas, la sobrepesca, el riego agrícola y el aumento de las temperaturas debido a la crisis climática también son los culpables.

Las regiones más afectadas son Europa occidental y América del Norte, donde las poblaciones grandes y prósperas significan que el impacto de los humanos en los ríos es mayor, como el Támesis en el Reino Unido y el Misisipi en los Estados Unidos.

Los ríos y lagos son ecosistemas vitales. Cubren menos del 1% de la superficie del planeta, pero sus 17.000 especies de peces representan una cuarta parte de todos los vertebrados, además de proporcionar alimento a muchos millones de personas. También se necesitan ríos saludables para suministrar agua limpia.

Otra investigación reciente ha demostrado que las poblaciones mundiales de peces de río migratorios se han desplomado en un 76% «catastrófico» desde 1970, con una caída del 93% en Europa. A los animales de río grandes les ha ido peor, y algunos como el bagre gigante del Mekong están al borde de la extinción. Un análisis de 2019 encontró que solo un tercio de los grandes ríos del mundo seguían fluyendo libremente , debido al impacto de las presas.

Sébastien Brosse, de la Université Paul Sabatier en Toulouse, Francia, quien dirigió la nueva investigación, dijo que los ríos en muchas naciones ricas eran irreconocibles en comparación con lo que eran antes de la revolución industrial. «Luego tuvimos esturiones de más de 2 metros de tamaño, miles de salmones y muchos otros peces que casi han desaparecido hoy».

«El río Támesis es uno de los más afectados: obtuvo el máximo de 12 de 12 en nuestro estudio», dijo. «Ha habido un aumento en la calidad del agua en los ríos de Europa occidental y América del Norte en las últimas décadas, pero no estoy seguro de que la velocidad del cambio sea suficiente porque ha habido una disminución muy pronunciada de las poblaciones de peces».

La mayor biodiversidad de ríos se encuentra en América del Sur, pero los investigadores encontraron que solo el 6% de los ríos más intactos se encontraban en esta región. «Realmente necesitamos decisiones políticas sólidas para considerar la biodiversidad como algo importante para los humanos», dijo Brosse.

La investigación, publicada en la revista Science , examinó casi 2.500 ríos en todas partes del mundo, excepto las regiones polares y los desiertos. El trabajo anterior se centró simplemente en el número de especies, pero este estudio incluyó los roles ecológicos de las especies, así como cuán estrechamente relacionadas estaban las diferentes especies. Los investigadores también tomaron en cuenta los cambios en la biodiversidad durante los últimos 200 años.

Un cambio importante es el número de especies exóticas introducidas en los ríos. «En Europa occidental, verá salmón de América del Norte, cabeza de toro negro, que es un bagre de América del Norte, carpas y peces de colores que vienen de Asia, y peces mosquito», dijo Brosse.

En todo el mundo, la carpa común , la lobina negra y la tilapia se encuentran entre los peces exóticos más extendidos. Están adaptados a aguas tranquilas y han prosperado a medida que ha aumentado el número de presas. Esto está homogeneizando las poblaciones de peces en los ríos, haciéndolos menos capaces de hacer frente a los cambios ambientales, como el calentamiento global.

Los ríos menos afectados se encontraron en áreas remotas con poca gente, particularmente en África y en Australia, aunque la fauna de peces en la cuenca Murray-Darling ha resultado dañada.

«Pero estas cuencas menos afectadas no albergan suficientes especies para mantener la biodiversidad mundial de peces», dijo Grosse. «Solo albergan el 22% de la fauna mundial, por lo que también necesitamos conservar la biodiversidad en cuencas muy afectadas por los humanos».

«Francamente, me sorprende que hayan descubierto que solo el 53% de las cuencas fluviales han sufrido cambios marcados», dijo Zeb Hogan, de la Universidad de Nevada, EE. UU. «Casi todos los ríos más grandes del mundo han sufrido cambios significativos. Donde antes había ríos llenos de salmón y esturión o cachos y chupones, ahora hay ríos con lubinas, agallas azules, carpas y bagres».

«El Amazonas, el Congo y el Mekong están más afectados de lo esperado, un hallazgo que puede no ser muy apreciado y podría indicar que las nuevas presas y otras presiones pueden haber tenido impactos a gran escala», dijo. «Las medidas tomadas para proteger y preservar la vida silvestre terrestre y marina a menudo no protegen los ríos».

Brosse dijo que la evaluación de impactos en su estudio fue probablemente una subestimación, porque es probable que hayan ocurrido más extinciones de peces de las que se registraron oficialmente.

Fuente: EcoPortal.net

Los científicos han descubierto lo que ellos llaman un «híbrido fuertemente mutado» de dos variantes del SARS-CoV-2 que podría tener implicaciones para la lucha contra la pandemia global, informa New Scientist.

La mutación del coronavirus apareció en California después de que la cepa británica de Kent y otro linaje encontrado en EE.UU. se fusionaran dentro de una persona infectada. La nueva variante, aún sin nombre, solo se ha detectado una vez, pero los científicos temen que haya más casos.

Asimismo, los expertos están preocupados porque el hallazgo presenta mutaciones que parecen permitir que se propague más rápido y que escape de parte de la inmunidad producida por las vacunas o infecciones pasadas.

El híbrido fue descubierto por la científica Bette Korber en el Laboratorio Nacional de Los Alamos (Nuevo México). Recientemente, en un seminario web de la Academia de Ciencias de Nueva York, la experta aseguró que la evidencia de la combinación de dos variantes es «bastante clara» en su base de datos de genomas virales de EE.UU.

«Este tipo de evento podría permitir que el virus se haya acoplado a un virus más infeccioso con un virus más resistente», afirmó Korber.

«Evento de recombinación»

Según el reporte, la cepa mutada se formó a partir de la variante B.1.1.7, altamente transmisible descubierta en el Reino Unido,y la variante B.1.429, hallada en California.

Los expertos estadounidenses afirman que se fusionaron en un «evento de recombinación», cuyo proceso sucede cuando dos versiones diferentes del virus infectan la misma célula y luego intercambian genes mientras se reproducen, dando lugar a una nueva variante.

Si el enunciado es confirmado por investigadores independientes, será la primera recombinación registrada en la pandemia actual.

En el pasado, los científicos han advertido que estos eventos son posibles, aunque también son «poco probables» porque requieren condiciones muy específicas y la coincidencia de eventos, en su mayoría incontrolables.

Además, es más factible que la recombinación de virus suceda durante grandes brotes. En este caso, se cree que ocurrió porque una serie de mutaciones que coincidían con las variantes del Reino Unido y de California aparecieron en el mismo lugar a la vez.

Por el momento, no hay detalles del paciente y no está claro si la combinación ocurrió en esa misma persona o si contrajo la variante de otro individuo.

Diez científicos argentinos, que realizaron sus posdoctorados en el exterior, regresaron al país en plena pandemia, mediante el programa Raíces del Ministerio de Ciencia y Tecnología, atraídos por las investigaciones «competitivas y de alto nivel» que se pueden realizar en Argentina, aunque reclamaron una mirada estratégica acompañada de más financiamiento.

Una de las investigadoras es Estefanía González Solveyra, de 38 años, quien egresó de la facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires como química y realizó su posdoctorado en modelado de nanomateriales en la Universidad de Northwestern del estado de Illinois, Estados Unidos, donde residió durante casi 7 años.

«Una semana después de terminar mi doctorado me fui a hacer el posdoctorado a Estados Unidos, porque ya había tenido instancias de investigación cortas y tenía curiosidad de vivir un tiempo afuera», dijo a Télam González, ya instalada en su hogar en el barrio porteño de Palermo.

La científica, quien partió del país en abril del 2014 y regresó en octubre del año pasado, destacó que «Argentina tiene una formación académica diversa y muy buena en Ciencias Exactas y Medicina, el capital humano es gigante y se pueden hacer cosas muy buenas y competitivas de alto nivel».

«Regresé porque mi recorrido académico fue en una secundaria y una universidad pública y quiero devolver lo que estudié a la sociedad»
ESTEFANÍA GONZÁLEZ SOLVEYRA

Sin embargo, consideró que se necesita «una mirada más estratégica que se acompañe con financiamiento» en Ciencias.

En el posgrado de modelado de nanomateriales se estudian procesos de la escala molecular, en el que «uno plantea un modelo físico químico que permite describir las moléculas del sistema, que son ecuaciones a resolver, y podés variar las condiciones», explicó.

«Con ese modelado se complementan resultados experimentales que tienen una resolución muy pequeña para poder realizarse, y se puede anticipar u orientar un resultado, que luego se puede corroborar experimentalmente», describió.

Para la investigadora, realizar estudios en el exterior «te abre la cabeza y también las puertas para futuras colaboraciones, contactos y es una experiencia muy completa», no obstante eso y a su exitoso paso por la universidad de Illinois, confesó que siempre tuvo la idea de volver.

«La vida a largo plazo la pensé acá y regresé también porque mi recorrido académico fue en una secundaria y una universidad pública y quiero devolver lo que estudié a la sociedad, además acá podés hacer más diferencia al apoyar el desarrollo científico local», destacó.

González ingresó al Instituto de Nanosistemas de la Universidad Nacional de San Martín como investigadora asistente del Conicet.

La química junto a otros 7 científicos regresaron del exterior en plena pandemia, con apoyo del programa Raíces del Ministerio de Ciencia y Tecnología, mientras que otros tres tienen confirmado el regreso para marzo de este año, según fuentes oficiales del área.

El programa apunta a «fortalecer las capacidades científicas y tecnológicas del país por medio del desarrollo de políticas de vinculación con investigadores/as argentinos/as residentes en el exterior», según describe su sitio web.

Además, el programa realiza «acciones destinadas a promover la permanencia o el retorno de investigadores/as al país».

«Raíces funcionaba con montos desactualizados los últimos años, 50 mil pesos, y en marzo del año pasado lo actualizaron hasta 250 mil para pasajes de la familia y gastos de repatriación en conceptos de mudanza», comentó González, quien dijo que «la cuestión logística para pedir el subsidio es muy fácil, incluso en medio de la pandemia».

Otra de las investigadoras repatriadas es Ana Sol Peinetti, de 32 años, quien también residió 4 años en el estado de Illinois, para especializarse en un posdoctorado en Ciencias Biomédicas en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, una de las instituciones más grandes de ese Estado norteamericano.

«Fui a aprender una nueva línea, que es la ingeniería de moléculas de ADN, que reconocen patógenos y así poder desarrollar sensores o test para estos virus y bacterias», explicó a Télam Peinetti, quien vive en el barrio porteño de Agronomía.

Sobre sus estudios contó que lo crucial es que «se puede diferenciar un virus de forma completa y saber si está activo y contagia», a diferencia de los test que se realizan por la Covid-19, que detectan «una parte del virus e indican que estuvo en tu cuerpo».

«Si pienso para quién hago ciencia, para mí tiene más sentido volver, me cierra hacerlo para mi país y su desarrollo»
ANA SOL PEINETTI

Peinetti colabora con el Instituto Leloir de Argentina para realizar la producción de test de antígenos por Covid, y a su regreso, el 26 de julio del año pasado, ingresó como investigadora asistente en el Instituto de Química Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía.

«Yo tenía pensada la vuelta en abril, fui a hacer el posdoctorado con beca de Estados Unidos, que la otorgan a 10 latinoamericanos, y la idea es que la gente vuelva y traiga ese conocimiento a sus países», contó.

Para comenzar su línea de investigación local, pudo acceder a otro subsidio y comprar equipamiento «no disponible en el país y que es muy caro», señaló la científica, quien pudo traer ese material con el apoyo del programa Raíces para continuar la investigación que realizaba en Estados Unidos.

«Si pienso para quién hago ciencia, para mí tiene más sentido volver, me cierra hacerlo para mi país y su desarrollo, incluso con las dificultades de financiamiento y recursos que pueda haber», afirmó.

El bioquímico salteño Javier Jaldin Fincati, de 38 años, regresó tras realizar dos posdoctorados en biología molecular.
El bioquímico salteño Javier Jaldin Fincati, de 38 años, regresó tras realizar dos posdoctorados en biología molecular.

Otro de los investigadores que decidió volver es el bioquímico salteño Javier Jaldin Fincati, de 38 años, quien residió seis años en Canadá junto a su compañera y tras realizar dos posdoctorados en biología molecular en enfermedades metabólicas, como diabetes o arterioesclerosis, llegó en diciembre del año pasado.

«Estudié en el Instituto Sickkids, en el laboratorio de Amira Klip en Toronto, una reconocida científica en el estudio de diabetes, y luego hice otro doctorado junto al bioquímico argentino Mauricio Tereviznik, profesor de la Universidad de Toronto», relató.

Fincati dijo que si bien la experiencia fue muy interesante, la llegada de su hijo empujó más la idea del regreso. «El nacimiento de un hijo marca lo que querés para tu vida, junto con las ganas de devolver a la sociedad lo que me dio la educación pública», aseguró.

«Cuando me aprobaron la aplicación al Raíces me informaron que habían mejorado los montos, y eso es una ayuda»
JAVIER JALDIN FINCATI

«Por suerte, cuando me aprobaron la aplicación al Raíces me informaron que habían mejorado los montos, y eso es una ayuda», afirmó, aunque también remarcó la necesidad de contar con recursos para la compra de equipamiento y del traslado ya «que puede salir más caro que los equipos en sí mismos».

El científico destacó asimismo la función del programa Raíces de «vincular a los profesionales que residen en el extranjero con los locales, y generar opciones apetecibles para que deseen volver».

Diez científicos argentinos, que realizaron sus posdoctorados en el exterior, regresaron al país en plena pandemia, mediante el programa Raíces del Ministerio de Ciencia y Tecnología, atraídos por las investigaciones «competitivas y de alto nivel» que se pueden realizar en Argentina, aunque reclamaron una mirada estratégica acompañada de más financiamiento.

Entre los científicos destaca  Estefanía González Solveyra, de 38 años, quien egresó de la facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires como química y realizó su posdoctorado en modelado de nanomateriales en la Universidad de Northwestern del estado de Illinois, Estados Unidos, donde residió durante casi 7 años.

«Una semana después de terminar mi doctorado me fui a hacer el posdoctorado a Estados Unidos, porque ya había tenido instancias de investigación cortas y tenía curiosidad de vivir un tiempo afuera», dijo a Télam González, uno de los científicos instalados en su hogar en el barrio porteño de Palermo.

La científica, quien partió del país en abril del 2014 y regresó en octubre del año pasado, destacó que «Argentina tiene una formación académica diversa y muy buena en Ciencias Exactas y Medicina, el capital humano es gigante y se pueden hacer cosas muy buenas y competitivas de alto nivel».

«Regresé porque mi recorrido académico fue en una secundaria y una universidad pública y quiero devolver lo que estudié a la sociedad»

En el posgrado de modelado de nanomateriales se estudian procesos de la escala molecular, en el que «uno plantea un modelo físico químico que permite describir las moléculas del sistema, que son ecuaciones a resolver, y podés variar las condiciones», explicó.

«Con ese modelado se complementan resultados experimentales que tienen una resolución muy pequeña para poder realizarse, y se puede anticipar u orientar un resultado, que luego se puede corroborar experimentalmente», describió.

Para la investigadora, realizar estudios en el exterior «te abre la cabeza y también las puertas para futuras colaboraciones, contactos y es una experiencia muy completa», no obstante eso y a su exitoso paso por la universidad de Illinois, confesó que siempre tuvo la idea de volver.

«La vida a largo plazo la pensé acá y regresé también porque mi recorrido académico fue en una secundaria y una universidad pública y quiero devolver lo que estudié a la sociedad, además acá podés hacer más diferencia al apoyar el desarrollo científico local», destacó.

González ingresó al Instituto de Nanosistemas de la Universidad Nacional de San Martín como investigadora asistente del Conicet.

Fuente: Telam

Científicos británicos anunciaron un nuevo avance en la detección temprana del cáncer de útero: un sencillo análisis de orina, mucho menos doloroso e invasivo que las pruebas existentes en la actualidad, que permitiría descubrir indicios de esta enfermedad.

Actualmente, la prueba consiste en realizar una biopsia, es decir tomar una muestra de células rasgando en el interior del útero. Se trata de un procedimiento doloroso, que el 31% de pacientes tiene que repetir debido a problemas técnicos o a un dolor intolerable que dificulta el examen.

Un equipo de científicos de la Universidad de Mánchester consiguió desarrollar una nueva herramienta de detección, basada en la muestra de orina o secreciones vaginales, que las mujeres podrían realizar ellas mismas en casa.

Según este estudio, publicado en la revista Nature Communications, el nuevo sistema diagnosticó correctamente al 91,7% de las mujeres que realmente tenían cáncer de endometrio, o cáncer del cuerpo del útero, que es distinto del cáncer de cuello uterino, detectado con una simple citología.

En el caso de las mujeres sin cáncer de endometrio, la prueba tuvo una eficacia del 88,9% para diagnosticarlas como negativas.

«Nuestros resultados demuestran que las células cancerosas del útero pueden detectarse en muestras de orina y vagina utilizando un microscopio», explicó la profesora Emma Crosbie, directora del estudio.

Este método podría utilizarse para «detectar a las personas sospechosas de padecer cáncer de útero» y que sean examinadas en profundidad si la prueba resulta positiva. «Las que den negativo estarán tranquilas sin tener que someterse a procedimientos desagradables, invasivos, que provoquen ansiedad y son costosos», afirmó.

Este «prometedor» estudio, del que participaron hasta ahora 216 mujeres, 103 de las cuales sospechaban o sabían que tenían cáncer de útero, tendrá que ser «confirmado en el marco de un estudio más amplio», precisó esta experta en oncología ginecológica.

El cáncer de endometrio es el sexto cáncer más común en las mujeres, con un estimado de 382.000 nuevos diagnósticos y 89.900 muertes por la enfermedad en todo el mundo en 2018.

La mayoría de mujeres son tratadas a tiempo tras la aparición de los primeros síntomas -incluida la aparición de hemorragias después de la menopausia-, pero el 20% de quienes son diagnosticadas en una fase avanzada de la enfermedad sólo tiene un 15% de posibilidades de vivir más de 5 años.

Fuente: Página 12

Actualmente, la prueba consiste en realizar una biopsia, es decir tomar una muestra de células rasgando en el interior del útero, lo que a veces también requiere la inserción de un telescopio fino, según un estudio británico.

Científicos británicos anunciaron el viernes que han conseguido detectar el cáncer de útero con un sencillo análisis de orina, mucho menos doloroso e invasivo que las pruebas existentes en la actualidad.

Actualmente, la prueba consiste en realizar una biopsia, es decir tomar una muestra de células rasgando en el interior del útero, lo que a veces también requiere la inserción de un telescopio fino.

Se trata de un procedimiento doloroso, que el 31% de pacientes tiene que repetir debido a problemas técnicos o a un dolor intolerable que dificulta el examen.

Pero un equipo de científicos de la Universidad de Mánchester ha desarrollado una nueva herramienta de detección, basada en la recogida de orina o secreciones vaginales, que las mujeres podrían realizar ellas mismas en casa.

Según este estudio, publicado en la revista Nature Communications, el nuevo sistema diagnosticó correctamente al 91,7% de las mujeres que realmente tenían cáncer de endometrio, o cáncer del cuerpo del útero, que es distinto del cáncer de cuello uterino, detectado con una simple citología.

En el caso de las mujeres sin cáncer de endometrio, la prueba tuvo una eficacia del 88,9% para diagnosticarlas como negativas.

«Nuestros resultados demuestran que las células cancerosas del útero pueden detectarse en muestras de orina y vagina utilizando un microscopio», explicó la profesora Emma Crosbie, directora del estudio, citada en un comunicado.

Este método podría utilizarse para «detectar a las personas sospechosas de padecer cáncer de útero» y que sean examinadas en profundidad si la prueba resulta positiva.

«Las que den negativo estarán tranquilas sin tener que someterse a procedimientos desagradables, invasivos, que provoquen ansiedad y son costosos», afirmó.

Este «prometedor» estudio, en el que han participado hasta ahora 216 mujeres, 103 de las cuales sospechaban o sabían que tenían cáncer de útero, tendrá que ser «confirmado en el marco de un estudio más amplio», precisó esta experta en oncología ginecológica.

El cáncer de endometrio es el sexto cáncer más común en las mujeres, con un estimado de 382.000 nuevos diagnósticos y 89.900 muertes por la enfermedad en todo el mundo en 2018.

La mayoría de mujeres son tratadas a tiempo tras la aparición de los primeros síntomas -incluida la aparición de hemorragias después de la menopausia-, pero el 20% de quienes son diagnosticadas en una fase avanzada de la enfermedad sólo tiene un 15% de posibilidades de vivir más de 5 años.

Científicos alertan sobre el daño potencial que el coronavirus puede causar a la fertilidad masculina, efectos que podrían seguir afectando a la humanidad varios años después de que la pandemia disminuya.

Ante la creciente evidencia de disminución de la movilidad y cantidad de los espermatozoides y así como de daño testicular, los científicos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong de la provincia china de Wuhan han señalado la necesidad de una investigación urgente sobre las consecuencias a largo plazo que la infección de covid-19 tiene en la fertilidad masculina.

«Existe una necesidad urgente de rastrear a los varones con covid-19 durante su recuperación», sostienen el microbiólogo Yu Tian y el biólogo reproductivo Li-quan Zhou en su estudio sobre la invasividad del SARS-CoV-2 en los testículos y sobre los mecanismos por los cuales interfiere en la reproducción masculina, publicado en la revista Reproduction.

El SARS-CoV-2, el virus que causa la enfermedad covid-19, ingresa al cuerpo humano a través de una enzima que está presente en numerosos órganos vitales, incluidos los pulmones, el corazón, los riñones y los intestinos. Esto nos hace susceptibles a un daño significativo a medida que el virus avanza por el organismo y comienza a replicarse sin control.

El receptor de la enzima puede existir en los sistemas olfativo, respiratorio, digestivo, circulatorio, neurológico y, potencialmente, incluso en los órganos reproductores masculinos. Varios estudios han encontrado la presencia del virus en muestras de semen de pacientes positivos para covid-19.

Científicos de la Universidad Justus-Liebig (Alemania) y la Universidad Allameh Tabataba’i (Irán) realizaron una investigación que muestra evidencia directa del daño a los testículos en pacientes con covid-19. En el estudio participaron 189 hombres de entre 20 y 40 años, 84 de los cuales padecían la enfermedad y 105 estaban libres de la enfermedad.

Las muestras tomadas mostraron que los marcadores de inflamación y estrés oxidativo en los espermatozoides de pacientes con covid-19 se incrementaron más de un 100 % en comparación con los del grupo de control. La concentración de espermatozoides se redujo en un 516 % y la movilidad en un 209 %.

«Estos efectos sobre los espermatozoides están asociados con una menor calidad de los espermatozoides y un potencial de fertilidad reducido», explicó el investigador principal Behzad Hajizadeh Maleki, científico deportivo de la Universidad Justus-Liebig en un estudio también publicado en Reproduction.

«Aunque estos efectos tienden a mejorar con el tiempo, se mantuvieron significativa y anormalmente más altos en los pacientes con covid-19, y la magnitud de estos cambios también se relacionó con la gravedad de la enfermedad», señaló.

Todavía son necesarias investigaciones más amplias para confirmar estos datos y poder valorar el impacto que el coronavirus podría tener en la fertilidad masculina a nivel global.