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Si alguien cree que los “discursos de odio” pueden motivar a personas desequilibradas a cometer barbaridades, ¿no sería mejor que tratara de desactivarlos en lugar de sostener que el odio es del otro, el fascista es el otro, el mal siempre está del otro lado?.

Dos semanas antes del atentado contra Cristina Kirchner, una parte importante del mundo fue sacudida por otro intento fallido de asesinato, según publica Infobae. La víctima fue el escritor Salman Rushdie quien sobrevivió milagrosamente. El atacante era un joven norteamericano llamado Hadi Matar, descendiente de libaneses. Su madre contó que en 2018, Matar estuvo 28 días de paseo por el Líbano y regresó transformado en un aguerrido y cerrado militante religioso. Unos años después, intentaría asesinar a Rushdie.

Existía allí un nexo evidente, una cadena lógica, entre la vida previa del atacante y el acto que realizó. Con convicciones aparentemente opuestas a las de Hadi Matar, muchos años antes, en 1995, el joven religioso ortodoxo Yigal Amir asesinó al líder israelí Itzjak Rabin. La maravillosa película Incitement cuenta la manera en que su entorno religioso fue sentando las bases para que Amir tomara la decisión que tomó. En ese ámbito, Rabin era considerado un traidor por negociar con el líder palestino Yasser Arafat.

El 6 de septiembre de 2018, se produjo otro episodio similar pero con una diferencia inquietante. En plena campaña electoral, el joven Adelio Bispo de Oliveira intentó asesinar a Jair Bolsonaro en Brasil. Como Cristina y Rushdie, Bolsonaro se salvó por milagro. En estos días, varias personas sostuvieron que Dios protegió a la vicepresidenta. Si tal cosa ocurrió, se trata evidentemente de alguien muy amplio. Sea como fuere, en la vida previa de Bispo de Oliveira no había ningún elemento que explicara su odio contra Bolsonaro.

Se trataba de un hombre solitario, que leía obsesivamente la biblia, se encerraba en su habitación durante horas, escribía confusos proyectos políticos en sus redes. Estaba convencido de que los masones lo perseguían y lo argumentaba en base a números y símbolos masónicos que sólo él percibía. En este caso, es difícil encontrar el nexo, la cadena lógica, que llevó a Adelio Bispo de Oliveira a tratar de asesinar al líder de la derecha brasileña.

Entre las personas que asesinaron a figuras famosas –o intentaron hacerlo- es especialmente interesante el caso de Marc Chapman, el asesino de John Lennon quien, muchos años después del hecho, explicó su motivación. Hasta ese momento se había especulado con que Chapman era un cristiano que mató a Lennon porque era más famoso que Cristo, o con que Chapman lo había matado porque sus convicciones religiosas eran ofendidas por algunas letras del artista. Chapman desmintió todo eso. “Lo maté porque quería ser famoso. Él era el más famoso de todos. Si yo lo mataba, conseguiría también serlo”. Así de simple, y de espantoso.

Uno de los problemas para caracterizar el sentido del atentado contra Cristina Kirchner es que los datos existentes sobre su autor no permiten extraer conclusiones terminantes. Fernando André Sabag Montiel no participó de ningún acto de Javier Milei, no tenía un libro dedicado de Mauricio Macri, en el archivo de su computadora no guardaba proclamas de odio contra CFK, ni editoriales de algunos de los periodistas más exacerbados de estos tiempos, no fue a insultar a Juncal y Uriburu.

Ni de sus posteos ni de las páginas que visitaba en internet se desprende algún interés por la política argentina. Aunque nos cuente entenderlo a quienes nos apasionamos por este extraño asunto, hay personas que tienen otros intereses, a las que el bombardeo de la grieta, literalmente, no les llegan. Ese podría ser el caso de Sabag Montiel, si se tienen en cuenta los elementos realmente existentes. O no. Quién sabe.

De cualquier modo, hay un indicio muy pequeño que podría ofrecer una explicación. Sabag Montiel se había tatuado en el codo un símbolo muy poco conocido, que utilizaban las SS de Hitler. El periodista y escritor argentino Juan Ruocco explicó que ese símbolo vincula a Sabag Montiel con otras personas que, en otros lugares de la tierra, produjeron atentados. Ruocco arriesga:

Fernando Andres Sabag Montiel tenía tatuado el “Sol Negro”, uno de los símbolos más usados entre consumidores de estos memes e incluso quienes llevaron adelante atentados ¿Sabag Montiel tiene vínculo con todo lo de arriba? Poco, o posiblemente ninguno. Tiene mucha más pinta de ser un desequilibrado (un esquizo en el lenguaje de foro) que estaba fascinado con la simbología y poco más. Pero, en su caso, eso fue más que suficiente.

Todo el truco de este ‘meme peligroso’ consiste primero en exponer mediante cierto conjunto de sentido la idea de un occidente en decadencia y un pasado a rescatar. Esa operación solo puede realizarle mediante la violencia que, a su vez, es vector para que más gente sea expuesta al meme peligroso. Y así se repite una y otra vez”.

O sea, que el hombre que intentó asesinar a Cristina podría haber sido motivado por movimientos que se producen en zonas extrañas y conspirativas de las redes y no por nada que ocurra en los medios tradicionales argentinos. O no. Quién sabe. Entender las razones por las que un hombre hace algo tan extraño muchas veces es una tarea imposible.

Pese a ello, apenas ocurrió el intento de asesinato contra Cristina Kirchner, muchas personas entendieron claramente lo que había ocurrido. Tal vez motivado por esa necesidad tan humana de darle sentido a lo inexplicable -o por otros motivos menos honrosos- el presidente Alberto Fernández sostuvo que el atentado contra la Vicepresidenta se debía a los “discursos del odio” que se difunden desde ámbitos políticos, mediáticos y judiciales.

A esa misma hora, cientos de twitteros recordaban frases agresivas contra Cristina de otras personas. A la mañana siguiente, un canal oficialista tituló un graph “Los discursos del odio”, mientras reproducía imágenes de caceroleros que decían cualquier barbaridad contra CFK y las editoriales de periodistas cuya cara se podía ver en pantalla durante largos minutos.

Los “discursos del odio” son transversales. Es tan evidente eso que da vergüenza discutirlo. Contaminan y pervierten la democracia y la convivencia. Pero no necesariamente provocan asesinatos. O no necesariamente provocaron este intento de asesinato. Sin embargo, luego de ocurrido, se multiplicaron.

Si alguien cree que los “discursos del odio” pueden provocar males mayores, ¿no sería mejor que tratara de desactivarlos en lugar de sostener que “el odio es del otro”, el fascista es el otro, el mal siempre está del otro lado? Además, si los discursos del odio provocan asesinatos tal vez habría que castigar a sus autores, o prohibirlos. Pero, ¿a cuales? ¿A todos? ¿Solo a los de los enemigos del pueblo? ¿Y quienes son? ¿Quién arma la bendita listita?

La bala atascada de Sabag Montiel no cumplió -afortunada, milagrosamente- su objetivo. Pero, si no se procesa de una manera inteligente, está destinada a potenciar el odio hasta el infinito. Y si esta dinámica no frena, tarde o temprano la democracia estará en riesgo.

Así lo aseguró Juan Pablo Luque, Intendente de Comodoro, durante la conmemoración de los 50 años de la Masacre de Trelew haciendo referencia al próximo año electoral. En este contexto, sostuvo que en el Justicialismo ”nos tenemos que poner de acuerdo y dejar de perder el tiempo en pavadas que pocas soluciones traen a la población”.

El Intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque indicó -según publica El Chubut– que ”la Provincia del Chubut tiene un desafío hacia el futuro muy importante” y que como dirigentes políticos ”tenemos que darle la posibilidad a los chubutenses de tener una oferta de proyectos concretos que vengan a solucionar los problemas”, en referencia al año electoral próximo.

En este sentido, sostuvo que en el Justicialismo ‘‘nos tenemos que poner de acuerdo y dejar de perder el tiempo en pavadas que pocas soluciones traen a la población; trabajar en conjunto para resolver los problemas”.

”Mientras más nos pongamos de acuerdo, mientras más seamos los que trabajemos en un proyecto para gobernar, mejores soluciones le vamos a dar a la gente. Esa es la política, así la ejerzo en mi ciudad y puedo trasladar simplemente lo que hago todos los días”, sostuvo Luque.

El flamante Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Educación, Guillermo Spina considera que quien asuma en reemplazo de Florencia Perata, que renunció la semana pasada, tiene que tener características de liderazgo para llevar adelante el ministerio más difícil por cantidad de personal a cargo […]

Lo dijo el flamante Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Educación, Guillermo Spina, en diálogo con Radio Chubut.

El dirigente considera que quien asuma en reemplazo de Florencia Perata, que renunció la semana pasada, tiene que tener características de liderazgo para llevar adelante el ministerio más difícil por cantidad de personal a cargo y mayor ejecución presupuestaria.

Esas condiciones deben de estar por delante de si son docentes o no quienes tomen las riendas del ministerio con problemas a resolver tanto desde lo salarial como desde la infraestructura escolar.

Guillermo Spina, quien asumió la semana pasada la conducción del SITRAED aseguró que encontró a la organización gremial en una «situación compleja».

Como ejemplo, recordó que ese sindicato viene de 11 años sin aprobar balances y no saben con exactitud, al día de hoy, cuáles son los bienes que deberían estar bajo inventario.

El Sindicato de Trabajadores de la Educación cuenta con más de 2.800 afiliados en toda la provincia.

Al igual que las acciones de las empresas, estas monedas tuvieron su peor semana en el último año y tocaron precios mínimos.

La combinación de la suba de tasas de interés en los Estados Unidos y el colapso de Terra, una de las diez criptomonedas de mayor capitalización, desencadenó la tormenta perfecta para el mercado.

Las cripto atravesaron su peor semana en 12 meses, con un derrumbe en la cotización de Bitcoin y demás criptoactivos que llevó a que se perdieran más de US$ 500.000 en el mercado y a tocar precios mínimos desde 2020.

Ninguna escapó a la dinámica del resto de activos de renta variable, como las acciones de empresas, que sufren desde hace meses -y esta última semana en particular- el cambio de política monetaria de la Reserva Federal (FED), que abandonó las tasas de interés del 0% y anunció una suba de hasta el 1%, con vistas a incrementarlas en los próximos meses para frenar los niveles de inflación, los más altos en 40 años.

En ese sentido, los principales índices de empresas como el S&P 500, el Nasdaq y el Dow Jones retrocedieron entre un 12 y 30% en lo que va del año, ante la salida de capitales en búsqueda de activos menos riesgosos.

Es una respuesta al fin de «dinero barato» en el mundo y a una subida fenomenal que habían tenido las acciones de las principales empresas del mundo -de más del 100% entre 2020 y 2021-, impulsadas por la emisión récord de dinero por la pandemia y que derivó en una creciente inflación.

Sin embargo, al viento de frente que traía el mercado financiero se agregó el pánico por la virtual desintegración de Terra, uno de los ecosistemas más importantes del mercado cripto, que incluía un token nativo (Luna) y una moneda estable o stablecoin (UST) que, juntas, tenían un valor de US$ 50.000 millones hace apenas diete días.

Hoy el valor de ambas es apenas superior a los US$ 4.000 millones, según datos de Coinmarketcap.

«Lo que vimos esta semana fue una tormenta perfecta. Veníamos de dos años de crisis global por el Covid, con alta emisión monetaria y baja de tasas que confluyó en el mercado cripto y que, en mi opinión, tocó fondo esta semana», afirmó a Télam Manuel Beaudroit, CEO de Belo, una de los exchanges argentinos de mayor adopción entre los usuarios de cripto en el país.

La caída de Terra obedece, fundamentalmente, a una corrida masiva de dinero alojado en UST, cuya paridad con el dólar estaba respaldada en el valor de Luna y un mecanismo de arbitraje algorítmico entre una y otra.

El mecanismo permitía que, ante una venta de UST, se vendieran Luna en el mercado para pagar ese «dólar» con nuevas Lunas, y al revés en caso contrario.

Sin embargo, la pérdida de paridad con el dólar durante algunas horas el pasado fin de semana puso en alerta a sus tenedores, que tenían cerca del 80% de los UST existentes depositados en Anchor Protocol, una especie de banco que ofrecía un retorno anual de 19,6% a cambio de estos depósitos.

Así fue como empezó la llamada «espiral de la muerte»: una venta masiva de UST compensada con emisión de Lunas no absorbidas por el mercado, que derrumbaba su cotización y forzaban a una emisión aún mayor para mantener la paridad con el dólar.

En consecuencia, Luna pasó de valer 64 dólares por unidad el domingo pasado a menos de 1 centavo y UST a menos de 20 centavos este domingo.

«Lo que sucedió con Terra impacta sobre el resto del ecosistema porque se aprovecha para generar miedo e incertidumbre. Se habla de esquemas Ponzi cuando lo importante distinguir entre aplicaciones y proyectos que puedan ir surgiendo», sostuvo Beaudroit.

Y agregó: «No está bien asegurar rendimiento o generar situaciones que, de alguna manera, incitan a la gente a pensar que puede tener un alto rendimiento con una seguridad que no es tal. Por eso lo importante es el cuidado del consumidor y la mejor forma de hacerlo es con educación. Hacerle entender que las decisiones que tomen tienen un impacto y hay que hacerse responsable».

El interrogante sobre si un fenómeno como el que sucedió con UST podía ocurrir con el resto de stablecoins -USDT, USDC o DAI son los más conocidos, cuya capitalización es de más de US$ 132.000 millones- fue lo que sacudió por completo el esquema.

Si bien tienen mecanismos de respaldo distintos -algunas con depósitos bancarios auditados que, supuestamente, aseguran cada unidad en circulación con un dólar fiduciario, y otras con una canasta de criptomonedas que supera ampliamente su valor en circulación- el temor a que colapsaran también llenó de pánico al mercado.

Bitcoin, Ether, Cardano, XRP, Polkadot, Avalanche y otras criptos cayeron entre 25 y 50% en los últimos diez días, y llegaron a tocar sus precios más bajos desde finales de 2020 el miércoles por las mañana, en el momento más álgido de la crisis cripto.

«El mercado ya ha sufrido estas volatilidades. La gran diferencia es que, en América Latina, más de la mitad de quienes tienen cripto por primera vez la compraron después de la pandemia y nunca vivieron un escenario así», aseguró a Télam, Ignacio Carballo, docente, investigador y consultor de «crypto y finanzas alternativas» de American Market Intelligence (AMI) en Estados Unidos.

«Muchos lo hicieron para comprar monedas, supuestamente, estables y cuyo caso de uso no era la descentralización e ir en contra del sistema, sino tener una moneda que lo resguardara de la inflación del dólar. Hoy eso está en jaque y hay que ver si esas personas que se animaron a comprar activos como UST, con los que perdieron mucho dinero se animarán a hacerlo de nuevo en el futuro», razonó Carballo.

El escenario que se despliega ahora es el que muchos habían señalado hace meses: el fin del mercado alcista iniciado a mediados de 2020 y el ingreso a una temporada de cotizaciones más bajas, que dejará espacio a la superviviencia de los proyectos que realmente aporten valor y usabilidad.

«Lo interesante es ver como se va a recuperar todo esto. Nos queda seguir trabajando en producto y en cómo hacer para generar mayor liquidez, mercado, infraestructura y aplicaciones para la vida cotidiana», concluyó Beaudroit.

Este viernes, el intendente Juan Pablo Luque recorrió el Plan Alas, ubicado en Km.12, junto al Ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat de la Nación, Jorge Ferraresi, con el objetivo de analizar el desarrollo de Comodoro en cuanto a infraestructura, políticas territoriales y servicios públicos que dignifiquen a los comodorenses. Anunciaron el proyecto conjunto para la generación de 1800 lotes con servicios.

En este sentido, el mandatario local hizo hincapié en la necesidad de contar con recursos para seguir apostando al futuro de la ciudad y mencionó que “Km.12 podría ser el lugar para poder planificar a largo plazo, con el trabajo y acompañamiento del Ministerio y con Jorge en particular”.

«Nuestra intención es generar más de 1.800 lotes con servicios para que podamos continuar con el crecimiento, la demanda de terrenos y construcción de viviendas que se estima en la ciudad”, manifestó.

Al respecto, garantizó que “realmente queremos trabajar fuertemente con esto. Desde el inicio de la gestión manifestamos en los proyectos ejecutivos el tema de los servicios, porque no queremos entregar tierras sin los servicios adecuados para que nuestra gente pueda vivir dignamente y estamos profundizando en ello con el Ministerio, avanzando firmemente para conseguir el objetivo”, recalcó.

Respecto al crecimiento tan rotundo de Comodoro, Luque dijo que “el mismo va a ser hacia el noroeste y suroeste. Tenemos que crecer de forma diferente a lo que estamos acostumbrados, con planificación, reúso de agua y sustentabilidad, a los fines de concretar lo que le prometimos a la gente, darle mayor dignidad”.

Por último, manifestó que “somos un gobierno que representa un proyecto peronista y tiene que pensar claramente que la gente tenga un servicio de agua, cloaca, luz, gas. En una región donde somos los principales productores de gas de la Argentina, tenemos que cumplir con hechos la palabra que le dimos a la población».

“Es positivo trabajar con intendentes comprometidos por su ciudad”

Por su parte, el Ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat de la Nación, Jorge Ferraresi, resaltó la figura del intendente Juan Pablo Luque y agregó que “seguimos apostando a esta política de Estado con intendentes como Juan Pablo que tienen la pasión, el conocimiento y la idea de cómo planificar el futuro a partir del arraigo, el trabajo y el hábitat como una cuestión fundamental”.

En otro orden, reconoció que “hay un ministerio que se ocupa del tema y venimos a ponerlo en valor, a mostrar el desarrollo en el que vamos avanzar rápidamente para cumplir sueños que debemos convertir en derecho, porque hay más de 42 mil argentinos que tienen un crédito para construir”.

Del mismo modo, afirmó que “se planifican 1.800 lotes con servicios y vamos a trabajar en los proyectos con el Ejecutivo, buscaremos los mecanismos, con sindicatos y organizaciones que trabajan junto al intendente, porque debemos reconstruir el país entre todos e ir invirtiendo en las viviendas para que la política de vivienda siga”.

“El programa Casa Propia se lleva adelante para finalizar 100 mil viviendas por año, una política de Estado que debe contar con la articulación de los municipios para crecer, y con intendentes interesados es mucho más fácil”, enfatizó Ferraresi.

El presidente Alberto Fernández afirmó este domingo que «la mejor sociedad que podemos construir es la sociedad que amplía derechos», llamó a «construir un futuro donde la desigualdad desaparezca» y aseguró que «nadie debe ser discriminado en función de su género», al cerrar el Encuentro Federal de Concejalas e Intendentas organizado por la Federación Argentina de Municipios (FAM) en el Centro Cultural Kirchner (CCK).

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el martes 8 de marzo, y ante el auditorio femenino que colmó la Sala Argentina del CCK, el mandatario habló de educación, federalismo e igualdad de género y defendió sus políticas sanitarias durante la pandemia de coronavirus y el reciente acuerdo de Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

«Nadie debe ser discriminado en función de su género», sostuvo el Presidente. Y añadió que le da «vergüenza» la cantidad de mujeres víctimas de violencia de género que hay en el país.

«La mejor sociedad que podemos construir es la sociedad que amplía derechos», dijo en ese marco Fernández.

En otro tramo de su discurso hizo una fuerte defensa de la educación universitaria (enumeró todas las universidades creadas desde que Néstor Kirchner asumió la Presidencia) y de la educación pública.

«Hay quienes creían que ‘caer en la educación pública era una desgracia’, yo que soy hijo de la educación pública y solo le doy gracias al Estado nacional que me educó», dijo el mandatario, que anunció que en breve volverá a dar clases en la Universidad de Buenos Aires.

También sostuvo que «no puede seguir pasando que alguien tenga que hacer 700, 800, 900 o mil kilómetros para encontrar una universidad donde educarse» porque no hay alguna cerca de su hogar.

«El conocimiento vale mucho, las sociedades más ricas no son las que tienen petróleo o litio» aseguró. «Son las que han desarrollado la educación, el conocimiento, la ciencia y la tecnología», apuntó.

Y reafirmó en este sentido: «Todo lo que tenga que gastar en educación, ciencia y tecnología, lo gastaré feliz porque estoy invirtiendo en el futuro».

El Jefe del Estado además habló del acuerdo con el FMI que la última semana envió al Congreso, al asegurar que no perjudicará el crecimiento del país.

«Algunos creen que es un fuerte condicionamiento, que nos va a frenar en los deseos colectivos. Yo negocié dos años para que eso no ocurra. Si hubiera seguido el consejo del que me decía que eso se arregla en cinco minutos, nada de esto sería posible», aseveró.

En esa dirección, afirmó: «Hoy les estoy diciendo a ustedes que la infraestructura va a seguir creciendo, que la educación no va a caer, que la inversión en ciencia y tecnología se va a mantener, que la ayuda a los sectores más humildes seguirá en pie y que nadie va a doblegar nuestro deseo y definición de seguir creciendo. Lo puedo hacer porque discutí durante dos años con ese FMI que yo desprecio tanto como todos».

Además, el mandatario hizo hincapié en que encontró «una deuda impagable» pero recordó que durante la pandemia se arregló «la deuda con los acreedores privados de unos 100.000 millones de dólares» y así «al cabo de 10 años nos ahorremos 38.000 millones de dólares que debíamos pagar de acuerdo a lo que firmaron quienes me antecedieron».

En materia de coronavirus, sostuvo: «Me acusaron de las peores cosas, que los estaba envenenando», pero remarcó que «entre los países de más de 30 millones de habitantes, la Argentina es el que más inmunidad logró vacunando a su gente».

«Yo tenía una sola obsesión, que nadie que se enfermara careciera de la atención que necesitaba. Y eso lo cumplimos», remarcó.

Dicen en los medios nacionales que Chubut es una provincia convulsionada, que hay muchos problemas, y mencionan, principalmente, los incendios. Ahora, el terrible incendio que arrasa más de 90.000 hectáreas cerca de Puerto Madryn. Esos mismos medios que hace unas semanas se escandalizaron por las imágenes de la Casa de Gobierno incendiada, pero que no explicaron las causas de esas llamas. La bronca y la indignación detrás y antes de esas llamas. La traición del gobierno detrás y antes de esa bronca y esa indignación.

Arde Chubut. Arde la tierra cerca de la costa, como antes ardió en la cordillera. Incendios crónicos, imágenes repetidas año tras año. ¿Por qué arde la provincia? ¿Acaso el gobierno no cuenta con medidas preventivas y con un sistema efectivo para reducir el daño? Cuando se desata un incendio, ¿solo queda esperar venga una lluvia y nos salve? ¿Dónde está el Estado eficiente y bien administrado que dicen que tenemos? ¿Dónde están las inversiones que se hicieron con los más de mil millones de dólares de la deuda externa provincial?

¿Dónde está el gobernador, que no da explicaciones acerca del abandono del Estado? ¿Dónde está Eduardo Arzani, ministro de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable, el mismo que hace apenas unos meses aseguraba que se podía controlar la megaminería en la meseta?

Un modelo político en llamas

Si se mira de manera integral el modelo político de la provincia, el aparente caos se ordena como un rompecabezas en el que todas las piezas encajan y revelan una imagen horrible. La inacción del Estado respecto de los incendios se complementa con el sistemático abandono a la meseta, con la desinversión en el sistema educativo, con el círculo vicioso de una deuda infinita, con la propuesta de la megaminería como única alternativa de mejoramiento, con la represión para frenar las movilizaciones populares, con el discurso inverosímil de una clase política desgastada como auto viejo.

Todo eso, tomado en conjunto o por partes, es objeto de repudio social. La ciudadanía se hartó de un modo de gestión falaz y claramente ineficiente. ¿Qué hay del bello futuro que nos prometían Das Neves, Buzzi y el mismo Arcioni? Nada. Mejor dicho, sí hay algo: frustración y bronca por las reiteradas promesas incumplidas.

Ojalá llueva pronto y el fuego se extinga. Ojalá no haya más incendios y las cenizas sean solo el trágico recuerdo de un desastre ambiental que desenmascaró las miserias de un Estado agónico y ausente.

Sobre ese terreno devastado, con la convicción de que hay que cambiar de raíz el modelo político, con la certeza de que estos personajes han sido y son parte del problema y no de la solución, el pueblo de Chubut tiene la oportunidad de cambiar su futuro. Para ello, entre otras cosas, deberá tomar el control del Estado, porque es fundamental organizar, impulsar y desarrollar políticas sociales y ambientales que, al fin, estén al servicio del pueblo.

*Docente e investigador en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Comodoro Rivadavia.

Por Sebastián Sayago.

El presidente Alberto Fernández afirmó que «hay una Argentina que está muy cerca», dijo que se trata del país que «crece a 10 por ciento por año», tal como lo revelan los datos del Producto Bruto Interno (PBI) para el año en curso, y manifestó que esa Argentina «no reniega de la política» pero sí se «avergüenza de los especuladores que gobernaron la Argentina».

«A esa Argentina pongámosla de pie y el próximo domingo votemos por el futuro, digámosle sí a la vida, sí al trabajo, sí a la dignidad, sí a la igualdad de género y a la vida que queremos», manifestó el jefe de Estado en un acto realizado por la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) en Costa Salguero para inaugurar un nuevo edificio del Sanatorio Anchorena Itoiz de Avellaneda de la obra social de ese sindicato.

El Presidente hizo un racconto de las gestiones de los expresidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner y en ese marco afirmó que «la Argentina seguía avanzando y después vinieron cuatro años trágicos de Macri».

«Lo escucho decir, mientras le arranca micrófonos a los periodistas cuyos preguntas le incomodan, que él el problema de la deuda lo arregla en cinco minutos», expresó al cerrar el acto en el que también habló el titular de UPCN, Andrés Rodríguez, y agregó que «fue el mismo tiempo que necesitó para generar un conflicto que va a durar generaciones de argentinos».

«Pongámonos de pie, recuperemos la confianza en nosotros mismos, hagamos lo que tengamos que hacer para que el trabajo vuelva a existir en la Argentina»Alberto Fernández

En ese contexto, señaló: «Yo también puedo acordar con el Fondo en cinco minutos, pero nunca más podría mirarlos a los ojos a ustedes».

Y agregó: «Lo que solo puedo hacer en cinco minutos es arrodillarme y cumplir con las exigencias que los acreedores me ponen».

«Pero eso no vine a hacer yo, eso no lo hace un peronista, nosotros los representamos a ustedes, no a los acreedores», destacó el Presidente en el acto en el que estuvieron funcionarios del Gabinete nacional, sindicalistas y representantes de movimientos sociales.

El jefe de Estado señaló que «pasaron esos cuatro años trágicos que nos dejaron con 53 puntos de inflación y 38 puntos de pobreza» y luego «nos cayó la pandemia».

«Hoy tenemos uno de los índices de vacunación más altos del mundo», remarcó y sostuvo que que los argentinos y argentinas son «un pueblo maravilloso, que mil veces se ha caído y mil veces se ha puesto de pie».

En esa línea, pidió: «Pongámonos de pie, recuperemos la confianza en nosotros mismos, hagamos lo que tengamos que hacer para que el trabajo vuelva a existir en la Argentina».

«Hay una Argentina que está muy cerca, la Argentina que crece a 10 por ciento por año», advirtió y manifestó que «es una Argentina que no reniega de la política, que se avergüenza de los especuladores que gobernaron la Argentina».

Por otra parte, expresó su «orgullo» por los «sindicatos y obras sociales» de Argentina y sostuvo que es necesario preservarlos «por el bien de todos los argentinos y de todas las argentinas».

«Estoy orgulloso de nuestros sindicatos y obras sociales, debemos preservarlos por el bien de todos los argentinos y de todas las argentinas», dijo el mandatario.

Andrés Rodríguez

El titular de UPCN, por su parte, remarcó que en el gremio que encabeza solo tienen «una identidad», que es «el peronismo en las malas y en las buenas», y señaló que «la unidad fortalece la CGT».

«La CGT se encamina a impulsar una acuerdo económico y social que obliga a las partes a un crecimiento sostenido para crear empleo», destacó Rodríguez en el evento en el que se encontraban los titulares de la Confederación General del Trabajo, Carlos Acuña y Héctor Daer, y los sindicalistas Rodolfo Daer, Pablo Moyano, José Luis Lingeri, Armando Cavallieri, Hugo Frutos, Sergio Romero, Sergio Sasia, Roberto Di Próspero, Omar Maturano, Omar Plaini, Pablo Biró, Juan Carlos Schmid y Agustín Amicone, entre otros.

En ese marco, sostuvo que «esta CGT no pretende ser hegemónica, pero los trabajadores son una parte vertebral» y señaló que es el objetivo de la central obrera «sentarnos en la mesa donde se toman las decisiones para reconstruir el país que todos deseamos».

«Somos capaces de remontar un resultado electoral pero también somos capaces de poner energía para gobernar los próximos dos años para superar los problemas que aquejan a nuestro pueblo», sostuvo el titular de UPCN.

Asimismo, expresó: «Señor Presidente, la CGT lo va a acompañar y a no dudar que en 2023 el peronismo seguirá gobernando nuestra querida patria».

En el acto también estuvieron los ministros de Salud, Carla Vizzotti; Justicia, Martín Soria; Trabajo, Claudio Moroni; y de Desarrollo Social, Juan Zavaleta; y el secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, Gustavo Béliz, entre otros funcionarios.

El gremio destacó en un comunicado que el Sanatorio Anchorena Itoiz de Avellaneda, ubicado en la calle Alsina 174/82, con sus ampliaciones incorporadas recientemente se suma a los otros tres propiedad de UPCN: Anchorena Recoleta, Anchorena San Martín e Instituto Quirúrgico del Callao.

Asimismo, recordó que cuenta con cuatro Centros de Atención Primaria y Consultorios Cemac en la Ciudad de Buenos Aires: Recoleta, Caballito, Montserrat y Microcentro.

Argentina incursiona a ciegas en la última semana de campaña electoral antes de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 12 de septiembre.

Los interrogantes que despierta esta convocatoria, a dos años de la última cita electoral que consagró de presidente a Alberto Fernández, plantean un escenario con muchas dudas y pocas certezas.

Lo reconoce con estas palabras la politóloga Ana Iparraguirre, directora de la consultora Dynamis Consulting. «Para mí estas son las elecciones incógnita», admite esta argentina. «Hay algunas variables que se están comportando de manera distinta a como lo hacían en el pasado, por lo que es difícil predecir los resultados».

Una de las intrigas tiene que ver con la participación que habrá en estos comicios, que definirán los candidatos que pueden presentarse a las elecciones legislativas del 14 de noviembre. La mayoría de los países que convocaron elecciones durante este último tiempo dominado por la pandemia del COVID-19 constataron antes una merma que un aumento de la concurrencia electoral.

En Argentina, la afluencia electoral disminuyó en promedio 13 puntos en los comicios locales que se realizaron durante estos últimos meses en Misiones (noreste), Jujuy (norte), Salta (norte) y Corrientes (noreste).

«Si eso se mantuviera en esta elección nacional, tendríamos una elección con una participación de 73-75 puntos, y si la tendencia se mantiene, iríamos a participación de 60 puntos», dice Iparraguirre, integrante de la Red de Politólogas.

Ante el resquicio de que acuda a votar un porcentaje del padrón inusitadamente bajo, es difícil aventurar también qué segmentos emitirán su voto.»Con una elección ejecutiva, el análisis es mas simple», razona la politóloga. «En estas elecciones se juegan las legislativas de 2021, pero a su vez sirven para posicionarse de cara a las generales de 2023, así que la definición de quién triunfó será parte de la discusión».

Las dudas sobre lo que sucederá a nivel nacional se replican también respecto a la mayor jurisdicción electoral: la provincia de Buenos Aires, con sus 17,7 millones de habitantes y el 39% del padrón, también presenta una nebulosa sobre sus preferencias.

Desilusión general

Estas vacilaciones contrastan con el hastío generalizado que se percibe respecto a estas elecciones, en un país desencantado con el actual Gobierno y con la anterior gestión del expresidente Mauricio Macri (2015-2019).

«Hay mucho desánimo en las PASO «, considera Iparraguirre. «La gente siente que tuvo dos experiencias y que ninguna la satisfizo, y esto es interesante, porque ahora tanto el bloque oficialista Frente de Todos como el opositor Juntos por el Cambio tienen una mochila, una experiencia que defender cuando en ninguno de los dos casos fue positiva».

Las dos grandes coaliciones, que en otros comicios podrían aglutinar el 80 – 85% de los votos, ahora podrían conformarse con apenas el 70%.

Ninguno de sus candidatos pisa sobre terreno firme. Por un lado, el presidente de Argentina no tiene consenso dentro de su bloque para avanzar hacia una posible reelección a partir de 2023. Desde Juntos por el Cambio, que en otra ocasión fue punta de lanza de Mauricio Macri, el jefe de Gobierno de la capital, Horacio Rodríguez Larreta, fue capaz de imponer candidatos, pero su liderazgo también puede tambalearse.

Coincide en esta apreciación la politóloga María Celeste Ratto, investigadora de Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) e integrante de la Red de Politólogas.

«Se está viendo un porcentaje del electorado, más grande de lo que vemos habitualmente, que manifiesta que no va a votar o que va a votar en blanco y que muestra un enojo con la clase política, al sentir que no se estarían resolviendo los problemas principales», plantea.

La gestión de la pandemia y la coyuntura económica son, al mismo tiempo, consideraciones asociadas a las predisposiciones políticas del votante.

«El gran anclaje bajo el cual siempre se estructura el voto, que es la identificación partidaria, también está ejerciendo su influencia al momento de evaluar cómo se ha gestionado la pandemia o la situación económica», indica Ratto.

Voto joven en las PASO 

Más de 6,5 millones de jóvenes entre 16 y 24 años serán llamados a votar en estas elecciones. Representan un 20% del padrón electoral, y su voto es otro misterio a dilucidar. La generación Z tiene una mayor desconexión con la prensa tradicional, sin que los políticos estén familiarizados con las nuevas herramientas que manejan.

«Es muy difícil llegar hasta ellos, no solo por el mensaje, sino por los medios, que son diferentes a los tradicionales, pero ese cambio todavía no lo ha hecho», retoma la titular de Dynamis Consulting.

En las elecciones generales de 2019, la coalición que ahora gobierna tenía una ventaja significativa sobre los jóvenes respecto al oficialismo anterior. Las últimas mediciones muestran una ventaja para el Frente de Todos más atenuada, por lo que hay más voto joven para pelear.

«El Ejecutivo encerró a los jóvenes durante la pandemia, puso restricciones, coartó sus libertades, mientras candidatos como [los libertarios] Javier Milei y José Luis Espert, ponen en valor la palabra libertad», explica la especialista. «Se exacerba esa tendencia, mientras que las dos grandes coaliciones que han sido Gobierno tienen más dificultad en presentarse como opciones diferentes».

El Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT), que compite en internas con varios candidatos, tiene asegurado un voto duro y bastante estable, pero según la especialista, no superarán el 5 o 6% de los sufragios de las PASO.

Las elecciones PASO son apenas una gran encuesta de lo que se dirimirá en las legislativas de noviembre, cuando se renuevan un tercio de los escaños del Senado y la mitad de los de la Cámara de Diputados.

El intendente de Comodoro, Juan Pablo Luque, uno de los referentes del peronismo en la provincia, salió a apoyar a la lista del Frente de Todos encabezada por el ex intendente de Comodoro, Carlos Linares, y la exdiputada provincial de Trelew, Florencia Papaiani, para la cámara alta. En tanto Eugenia Alianello, de Puerto Madryn y Rafael De Bernardi de la cordillera, encabezan la lista para Diputados de la Nación.

«El domingo 12 de septiembre se elige mucho más que candidatos, se empieza a definir el futuro inmediato, porque lo que sucede en las cámaras legislativas repercute en cada una de las provincias y Chubut pone en juego muchos derechos ganados para defender», dijo Luque.

Al respecto sentenció: «Se elige entre dos modelos de país distintos. Por un lado, uno que apuesta al futuro, que cree en la producción y el empleo, que cuida a las pymes y a las cooperativas y que piensa que la salud, la educación y el trabajo son derechos que se conquistan para todos y todas; y por otro lado el país del pasado, el de la especulación financiera y la desindustrialización. Un país que sufrimos durante cuatro años y al que la mayoría de los argentinos no quiere volver».

En esa línea, sostuvo que «en esta gestión hemos recibido muchas respuestas, presencia y un trato directo con el gobierno nacional, que para provincias como la nuestra, alejadas del centro del país, es fundamental mantener». Para finalizar, alentó a la comunidad «a elegir pensando en el futuro y no caer en un pasado reciente que solo dejó pobreza e indiferencia hacia los trabajadores, mucho más aún en esta zona del país. Elijamos la vida que queremos».